Los países con mayor inseguridad alimentaria son los que menos contribuyen al calentamiento global, según un nuevo informe de Christian Aid sobre el impacto del cambio climático en la seguridad alimentaria mundial.
El estudio, Hunger Strike: The climate and food vulnerability index, concluyó que las 10 naciones con mayor inseguridad alimentaria del mundo generan apenas el 0,08 % de las emisiones mundiales de carbono.
La doble amenaza de la inseguridad alimentaria y el calentamiento global
A medida que el planeta se calienta, la agricultura y el suministro de alimentos se ven alterados, lo que afecta de forma desproporcionada a los países menos desarrollados.
Burundi, que encabeza la tabla de inseguridad alimentaria de Christian Aid, depende en gran medida de la agricultura a pequeña escala, que emplea a alrededor del 90 % de su población activa. Sus agricultores son vulnerables al número creciente y a la gravedad de las sequías, las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos causados por el cambio climático.
En un país donde el conflicto y la inestabilidad política han estado siempre presentes, las estaciones secas más largas y calurosas representan una amenaza adicional para el suministro de alimentos. Sus tasas de desnutrición crónica son las más altas del mundo, explican los autores del informe.
A pesar de su elevada inseguridad alimentaria, la economía de esta nación africana tiene la huella de carbono más pequeña de cualquier país, con una producción de apenas 0,027 toneladas de CO2 por persona, una cifra tan baja que a menudo se redondea a cero, según Christian Aid. Como referencia, las emisiones generadas por un solo ciudadano estadounidense equivalen a las de 581 personas en Burundi.
Afrontar el cambio
La situación es similar en otras economías dependientes de la agricultura. La República Democrática del Congo es el segundo contaminador de carbono más pequeño del mundo y se sitúa justo por detrás de Burundi en inseguridad alimentaria.
Tras haber padecido conflictos, desplazamientos internos y brotes de ébola, el cambio climático supone una amenaza adicional. Partes del país son cada vez más propensas a las inundaciones, que a menudo provocan erosión del suelo, deslizamientos de tierra y pérdidas de cultivos. Además, debido a las temperaturas y la humedad más elevadas, los brotes de enfermedades en el ganado y los cultivos son más frecuentes.
Las comunidades de la región de los Grandes Lagos del país podrían ver disminuidas sus reservas de peces debido al aumento de la temperatura del agua.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de seguridad alimentaria?
Frente a la costa oriental de África, la nación insular de Madagascar, con la tercera mayor inseguridad alimentaria del mundo, se enfrenta a un riesgo constante de ciclones, inundaciones y sequías. En las últimas décadas, las temporadas de lluvias durante los ciclones han sido más húmedas, y se prevé que para 2100 su intensidad aumente un 50 %.
Se espera que el cambio climático provoque temporadas de lluvias cada vez más intensas, pero meses de verano más calurosos y secos, según el informe de Christian Aid.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de cambio climático?
Es hora de abordar la inseguridad alimentaria
Se necesita una acción urgente para hacer frente a la inseguridad alimentaria, y abordar el desafío de fondo que representa el cambio climático será clave.
Un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático concluye que, para evitar los peores efectos de la crisis climática (como la inseguridad alimentaria), el mundo necesita reducir a la mitad, aproximadamente, las emisiones mundiales para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono en 2050 o antes. Junto con los cambios de política, los gobiernos de todos los países deben introducir cambios fundamentales, como promover las energías renovables, alejarse de las prácticas agrícolas insostenibles y poner en marcha programas de renaturalización.
«En un mundo justo, nuestros problemas serían algo que podríamos resolver por nosotros mismos. Pero, como no hemos causado esta crisis climática, no podemos resolverla solos», declaró Philip Galgallo, director de país de Christian Aid para Burundi.
«Necesitamos que los países más ricos y más contaminantes reduzcan sus emisiones con rapidez si queremos frenar los estragos del cambio climático y revertir sus efectos. Debido a la naturaleza global del cambio climático, esta es una oportunidad para que el mundo actúe unido en solidaridad y equidad», añadió.




