La necesidad de infraestructuras energéticas alternativas es cada vez más evidente: el 30 % de las emisiones de Estados Unidos procede del sector de la construcción.
En las zonas urbanizadas, las emisiones de gases de efecto invernadero pueden provocar un mayor número de muertes causadas por contaminantes y de enfermedades relacionadas con el asma.
Sustituir las fuentes de energía a gas en los hogares por fuentes eléctricas reducirá las emisiones, una medida que también promueve la Agencia Internacional de la Energía.
La reciente invasión de Ucrania ha llevado a muchos líderes mundiales a trabajar para asegurar su independencia energética de Rusia y a acelerar sus iniciativas de energía limpia. La guerra y la crisis humanitaria ponen de manifiesto lo que científicos y Naciones Unidas llevan mucho tiempo advirtiendo: el mundo debe detener la expansión de la infraestructura mundial de gas.
Además, el metano, que es 25 veces más potente que el dióxido de carbono para atrapar el calor en la atmósfera, amenaza la capacidad del mundo para limitar el calentamiento a 1,5 grados, umbral a partir del cual, según los científicos, los sistemas naturales empezarán a degradarse de forma irreversible. En Estados Unidos, por ejemplo, alrededor del 30 % de las emisiones de gases de efecto invernadero procede del sector de la construcción, en gran medida a través de las conexiones de gas.
Poner fin a la combustión de combustibles fósiles para calentar y refrigerar edificios es una de las formas más sencillas de reducir rápidamente estas emisiones. Con la tecnología disponible actualmente, los propietarios de edificios pueden sustituir los equipos antiguos —calderas de gas, calentadores de agua y cocinas de gas— por eficientes bombas de calor totalmente eléctricas que calientan y refrigeran edificios y agua, así como cocinas de inducción en su lugar.
Alternativas eléctricas
Aunque puede que muchas personas no hayan oído hablar de productos como las bombas de calor, la mayoría de los hogares ya tiene una en el refrigerador. Las bombas de calor eléctricas de aire absorben el calor del aire exterior, incluso en los días fríos, y lo trasladan al interior. También pueden funcionar a la inversa, proporcionando refrigeración en verano y eliminando la necesidad de un aire acondicionado. Son eficientes y pueden proporcionar entre dos y cuatro veces más energía térmica que la electricidad que consumen, lo que las convierte en una opción económica para los hogares que buscan eficiencia energética
A través de mi empresa de tecnología climática con sede en Brooklyn, BlocPower, que instala bombas de calor y calentadores de agua, he comprobado que ciudades, propietarios de viviendas y arrendadores de edificios urbanos antiguos de todo el país están dispuestos a adoptar la «electrificación» accesible a gran escala. Pasarse por completo a la electricidad debería ser la opción fácil; sobre todo cuando una nueva caldera o un calentador de agua a gas supone un compromiso de 15 a 20 años, tiene sentido que la gente quiera cambiarse a la electricidad antes de hacer una inversión tan a largo plazo.
La Agencia Internacional de la Energía ha respaldado la transición gradual a la electrificación al pedir que haya 1.800 millones de bombas de calor en los edificios para 2050, lo que representaría más del 50 % de toda la demanda energética mundial para calefacción. Actualmente, solo se han instalado 180 millones de bombas de calor, alrededor del 7 % de los sistemas en todo el mundo, pero su adopción está creciendo, especialmente en China, Europa y Norteamérica.
Algunas ciudades y gobiernos estatales están promulgando leyes para acelerar el cambio, entre ellas restricciones a nuevas conexiones de gas e incentivos públicos para impulsar su adopción. Por ejemplo, en respuesta a la guerra de Ucrania, Francia prohibió las subvenciones para nuevas conexiones de gas y las sustituyó por ayudas para bombas de calor. La UE anunció recientemente planes para duplicar el ritmo de instalación de bombas de calor antes de este invierno. Y antes del inicio de la guerra en Ucrania, la ciudad de Nueva York se convirtió en la primera ciudad de su tamaño en prohibir las conexiones de gas en las nuevas construcciones. Ahora, ciudades de todo Estados Unidos están siguiendo su ejemplo con leyes similares.

Una cuestión de salud pública
La electrificación de los edificios también aporta otros beneficios a las comunidades y las ciudades, como la mejora de la salud pública. En todo el mundo, la contaminación del aire es el principal factor de riesgo ambiental de muerte prematura, y la quema de combustibles fósiles es responsable de una de cada cinco muertes en el mundo. Los edificios contribuyen de forma importante a esta crisis de salud pública, especialmente en las ciudades con viviendas concentradas. En 2020, el MIT determinó que la principal fuente de muertes prematuras en Estados Unidos causadas por las PM 2,5 (partículas diminutas de contaminación) y el ozono troposférico son los edificios residenciales y comerciales. Los edificios generaban más emisiones de gases de efecto invernadero que el sector del transporte, y su contaminación afecta de forma desproporcionada a las comunidades racializadas.
Los aparatos de gas, como las cocinas, llenan nuestros hogares de muchos de los mismos contaminantes que los gases de escape de un automóvil, lo que puede aumentar el riesgo de asma infantil y otros problemas respiratorios. Los niños que viven en hogares con cocinas de gas tienen hasta un 42 % más de riesgo de padecer asma. Pasar a hogares libres de contaminación y alimentar los equipos con electricidad procedente de fuentes renovables mejorará la calidad del aire tanto en interiores como en exteriores.
Las bombas de calor no requieren conductos y pueden incluso ayudar a purificar el aire en interiores. Los sistemas modernos de bombas de calor pueden equiparse con filtros de aire de partículas de alta eficiencia (HEPA) para mejorar la calidad del aire interior, algo especialmente útil en las comunidades que afrontan la creciente amenaza de incendios forestales provocados por el cambio climático.
En definitiva, el cambio climático y la contaminación del aire son problemas globales complejos, pero muchas soluciones están al alcance de todos nosotros. BlocPower y nuestros socios comunitarios de todo Estados Unidos mantenemos firme nuestro compromiso de electrificarlo todo —edificio por edificio, ciudad por ciudad— para que todos podamos vivir en un entorno más pacífico, limpio y seguro.




