Restringir el uso del carbón es esencial para evitar que el aumento de la temperatura global supere los 1,5 °C.
Y descarbonizar el sector eléctrico de forma temprana es crucial para que otros sectors puedan funcionar con electricidad limpia de la red, subrayan los investigadores.
Esto recae sobre ciertas naciones, que deben reducir sus emisiones con más rapidez que otras: los países emergentes y en desarrollo concentran la mayor parte del uso mundial del carbón.
Aquí explican los hallazgos de un nuevo artículo sobre los principales desafíos que enfrentan las vías actuales para evitar un cambio climático catastrófico.
Se necesita un equilibrio justo y realista de los esfuerzos de mitigación, lo que implica dar más énfasis a la eliminación del petróleo y el gas, en particular en el norte global, afirman.
Limitar la cantidad de carbón que los países pueden quemar se considera una prioridad urgente para frenar el calentamiento global. Después de todo, el carbón es el más rico en carbono de todos los combustibles fósiles, y su combustión ha contribuido en mayor medida al calentamiento del planeta. Por primera vez en las negociaciones internacionales, los negociadores acordaron “reducir progresivamente” el uso del carbón para evitar que el aumento de la temperatura global supere los 1,5 °C en el Pacto Climático de Glasgow.
La primacía del carbón en las negociaciones climáticas se debe en parte al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que ha diseñado trayectorias para frenar el calentamiento en 1,5 °C. Estas evaluaciones científicas dan prioridad a la eliminación acelerada de la quema de carbón, no solo por la intensidad de carbono de este combustible y la necesidad de frenar la acumulación de CO₂ en la atmósfera, sino también para fomentar la disponibilidad de alternativas competitivas en costos, en forma de parques solares y eólicos.
Los investigadores también subrayan la importancia de descarbonizar de forma temprana el sector eléctrico en la transición verde, para que otros sectores, como el transporte y la industria, puedan funcionar con electricidad limpia de la red.
Esto recae sobre ciertas naciones, que deben reducir sus emisiones con más rapidez que otras. La mayor parte del uso mundial del carbón se encuentra en países emergentes y en desarrollo, como China e India. Aquí, grandes flotas de centrales eléctricas y fábricas dependen del carbón, que es barato y abundante en comparación con otros combustibles fósiles. Al plantear la solución al cambio climático como una en la que el carbón se retira primero, son estos países los que deben comprometerse a descarbonizar rápidamente en la próxima década.
En nuestro nuevo artículo, destacamos dos problemas de la mayoría de las vías publicadas para evitar un cambio climático catastrófico. En primer lugar, es poco probable que los países dependientes del carbón puedan abandonar este combustible tan rápido como establecen estas vías.
Y en segundo lugar, dado que así sucede, otros combustibles fósiles, concretamente el petróleo y el gas, deben eliminarse con mayor rapidez para compensar la salida más lenta del carbón. Esto trasladaría la responsabilidad de mitigar el cambio climático hacia los países desarrollados.
El límite de velocidad para eliminar el carbón
Comparamos cuánto se espera que disminuya el uso del carbón en las vías modeladas hacia 1,5 °C con las transiciones energéticas más rápidas que se han producido en los últimos 50 años, con todos los combustibles y en todos los países.
Estas transiciones se muestran en la siguiente figura y reflejan una serie de factores impulsores, como las respuestas políticas a la crisis de los precios del petróleo de los años setenta y acontecimientos políticos como guerras, sanciones y el colapso de la Unión Soviética. La línea roja etiquetada como “récord mundial” indica el ritmo más rápido que podría ser factible con la voluntad política de aplicar políticas ambiciosas.
Según las vías modeladas del IPCC, estimamos que la energía a base de carbón tendrá que eliminarse en India, China y Sudáfrica más del doble de rápido que cualquier transición energética histórica en sistemas eléctricos de tamaño comparable. Es poco probable que esto sea alcanzable o aceptable en cualquier gran país en desarrollo dependiente del carbón.
Una vía más viable para eliminar el carbón podría utilizar los objetivos establecidos por la Alianza para Dejar Atrás el Carbón (PPCA, por sus siglas en inglés), una coalición internacional de países creada en 2017. La PPCA favorece un calendario diferenciado para abandonar la energía a base de carbón, con los países ricos avanzando primero para 2030 y el resto del mundo para 2050.
Estos objetivos reflejan que los países en desarrollo dependen más del carbón y disponen de menos recursos para invertir en la transición verde, pero tienen una responsabilidad histórica menor en la causa del cambio climático.
Este ritmo diferenciado situaría a varios países, entre ellos China, en el límite de velocidad de las transiciones históricas. Dicho de otro modo, les ofrecería una vía hacia la descarbonización que es difícil, pero posible. Esta trayectoria haría que los países desarrollados redujeran las emisiones de carbono aproximadamente un 50 % más rápido en comparación con las vías sin la distribución más justa de esfuerzos propuesta por la PPCA.
Esto invierte la narrativa de las sucesivas cumbres sobre el clima: son los países desarrollados, y no los países en desarrollo, los que deben hacer más a corto plazo para limitar el calentamiento.
También tiene importantes consecuencias para el petróleo y el gas. En todos los países, la producción de petróleo y gas debe disminuir, incluso en las vías publicadas hacia 1,5 °C, en lugar de aumentar como planean la mayoría de los países.
Pero cuando el mundo elimine el carbón al ritmo de la PPCA, el petróleo y el gas deberán eliminarse correspondientemente con mayor rapidez. Esto tiene un impacto diferente en cada país. Por ejemplo, la producción acumulada de petróleo de Estados Unidos entre 2020 y 2050 es un 20 % inferior a la de una vía de 1,5 °C sin los esfuerzos diferenciados propuestos por la PPCA.
Limitar el cambio climático exige eliminar los tres combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas. Nuestra investigación revela que los modelos climáticos y los debates políticos dependen demasiado de reducir gradualmente el carbón, especialmente en los países en desarrollo dependientes del carbón.
En cambio, se necesita un equilibrio más justo y realista de los esfuerzos de mitigación, lo que implica dar más énfasis a la eliminación del petróleo y el gas. También significa un mayor esfuerzo por parte del norte global, incluso mientras todos los países, incluidos los del sur global, ponen fin a la energía a base de carbón lo antes posible.
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