¿Cómo puede el CO2 ser un aliado en la lucha contra el cambio climático?

Why not both?
Why not both?Image: Callum Shaw / Unsplash
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  • Reducir las emisiones por sí solo no será suficiente para alcanzar la neutralidad de carbono.

  • La captura de CO2 también desempeñará un papel importante, pero el CO2 que almacenamos ahora puede utilizarse como materia prima en un número creciente de aplicaciones.

  • Ya hay en el mercado numerosos productos a base de CO2.

La neutralidad de carbono, es decir, un mundo climáticamente neutro, parece alcanzable con los mayores esfuerzos, al menos desde el punto de vista tecnológico. Pero, sobre todo, una cosa está clara: reducir las emisiones por sí solo no basta para alcanzar este objetivo.

Esto se aplica especialmente a la industria, que representa una proporción significativa de los gases de efecto invernadero que producimos los seres humanos. En algunos sectores es extremadamente difícil, si no imposible, evitar por completo las emisiones de CO2; por ejemplo, en la fabricación de cemento, fertilizantes o acero. En estos casos se necesitan enfoques adicionales.

La idea más extendida en la actualidad consiste en capturar el CO2 emitido y reducir así, paso a paso, la cantidad total presente en la atmósfera, lo que se conoce como eliminación de dióxido de carbono (CDR, por sus siglas en inglés). Desde hace años, esta técnica tiene su lugar en el conjunto de herramientas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Existe una amplia variedad de ideas sobre cómo eliminar el gas y qué hacer con él. Por ejemplo, podemos plantar más árboles y regenerar turberas que absorben CO2, aunque con el riesgo de que sequías o incendios acaben liberándolo. O podemos almacenar CO2 en los océanos, lo que tendría como efecto secundario que el agua de mar se volviera aún más ácida.

Todas estas audaces ideas de geoingeniería tienen, por supuesto, sus ventajas y sus inconvenientes, pero no deberían descartarse sin más. Por ejemplo, en el camino hacia una economía del hidrógeno, es posible que necesitemos almacenar CO2. En la actualidad no hay suficiente electricidad renovable para producir a gran escala hidrógeno «verde» libre de emisiones. Su hermano «azul» podría ser una tecnología puente: producir hidrógeno a partir de gas natural, separando el CO2 generado y almacenándolo de forma permanente.

Utilizar el CO2 como nueva materia prima

Pero propongo que también pensemos de una manera muy distinta. No tenemos por qué ver el CO2 simplemente como un enemigo al que debemos eliminar y encerrar. ¿Por qué no imaginarlo como una especie de amigo y colaborador? Después de todo, podemos hacer algo útil con los gases de escape que salen por las chimeneas de las fábricas: utilizarlos, por ejemplo, como una nueva materia prima respetuosa con el medioambiente. Podemos emplearlo en la fabricación de materiales de construcción, plásticos y muchos productos químicos básicos importantes, como el metanol, por citar solo algunos ejemplos posibles.

Los expertos denominan a esto captura y utilización de carbono (CCU, por sus siglas en inglés), una idea que cada vez gana más popularidad. Sin embargo, no ha captado la atención del público. Esta es una razón más para poner el foco en el reciclaje de CO2 en la cumbre sobre el clima COP26, que se celebrará en noviembre.

Hay varias formas de aprovechar el CO2 residualImage: LTT, RWTH Aachen University

Los responsables políticos ya han reconocido el potencial de la CCU en numerosos ámbitos. Por ejemplo, el Gobierno alemán lleva tiempo impulsando numerosos proyectos de investigación, y el reciclaje de CO2 también desempeña un papel en el Pacto Verde Europeo. Ahora debemos seguir mejorando las condiciones marco que ayudan a obtener enormes cantidades de electricidad verde a bajo coste, y diseñar los costes de las emisiones de CO2 de forma que la CCU llegue a ser competitiva.

La pieza que falta en el rompecabezas de la protección climática

La ciencia y la empresa tienen grandes expectativas en torno a este tema y lo están impulsando. La Iniciativa Global sobre CO2, por ejemplo, es una red de expertos de la Universidad de Míchigan que trabaja para convertir la captura de CO2 en una solución climática de uso generalizado. CO2 Value Europe es una asociación de numerosas instituciones de investigación y empresas que persiguen el mismo objetivo. Todos coinciden en que la CCU es la pieza que puede completar el rompecabezas de la protección climática. En todo el mundo, el CO2 ya se utiliza como materia prima en un número creciente de aplicaciones y sectores y la tendencia es de fuerte crecimiento.

La CCU es un tema especialmente importante para la industria química y de plásticos. Este sector necesita carbono para sus productos; actualmente lo obtiene de fuentes fósiles, como el petróleo. Como resultado, la industria representa alrededor de un 6 % de las emisiones mundiales de CO2. Por tanto, está claro que, en el camino hacia la neutralidad climática, el carbono debe proceder de otras fuentes sin emisiones: residuos plásticos reciclados, biomasa y CO2.

Mientras tanto, cada vez son más los componentes plásticos derivados del CO2, en lugar del petróleo, que llegan al mercado. Espumas para colchones y asientos de automóviles, adhesivos para suelos deportivos, fibras para textiles y muchos otros productos pueden fabricarse utilizando CO2.

Tomar la naturaleza como modelo

No son solo las grandes empresas; cada vez más start-ups de todo el mundo utilizan CO2 en su producción. Toman la naturaleza como modelo e imitan lo que las plantas llevan haciendo desde hace millones y millones de años: convertir el CO2 y el agua en azúcar y oxígeno con ayuda de la energía solar. Por ejemplo, una joven empresa finlandesa, Solar Foods, utiliza este proceso para producir un polvo proteico que servirá como complemento alimenticio.

El CO2 se obtiene principalmente de los gases de escape de la producción. Aunque esto no aumenta las emisiones, tampoco reduce la cantidad total de CO2 en la atmósfera. Sin embargo, también es posible extraer el gas directamente del aire ambiente, y algunas empresas están pionerando este enfoque.

La AIE estima que alrededor de 40 millones de toneladas de CO2 se capturan actualmente mediante la CCU, pero su potencial es mucho mayor. Según los expertos, este oscila entre 100 millones de toneladas y 15 000 millones de toneladas al año. En comparación con lasunas 33 000 millones de toneladas que la humanidad emite actualmente a la atmósfera cada año, esta no es una cantidad despreciable. Junto con el cambio hacia la economía circular, la CCU es una opción que deberíamos considerar seriamente para alcanzar nuestro objetivo más importante: la neutralidad de carbono.

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