Las emisiones de CO2 de Australia se han disparado en 250 millones de toneladas como consecuencia de los incendios forestales en Nueva Gales del Sur y Queensland.
La vegetación, fundamental para absorber CO2, está siendo destruida por las llamas.
Los expertos afirman que el cambio climático está aumentando la frecuencia y la gravedad de los incendios.
La costa este de Australia está ardiendo. Y, a medida que los incendios forestales arrasan todo a su paso, generan emisiones de CO2 que suponen una amenaza a largo plazo para el mundo.
Datos de la NASA, facilitados a Guardian Australia, muestran que, desde agosto, los incendios en Nueva Gales del Sur y Queensland han incrementado las emisiones anuales de Australia en 250 millones de toneladas, es decir, la mitad de las emisiones totales del país en 2018.
Australia padece una severa ola de calor, y los meteorólogos prevén que la temperatura récord del país, de 50,7 °C, podría superarse pronto.
Hasta el momento, los incendios han causado la muerte de seis personas, han destruido cientos de viviendas, y han arrasado 2,7 millones de hectáreas de campo, acabando con la vegetación que resulta vital para absorber las futuras emisiones de CO2. El coste de los daños ya asciende a 100 millones de dólares.
Calidad del aire
Más de 2.000 bomberos están combatiendo los incendios forestales, pero los jefes de bomberos afirman que una sequía prolongada ha hecho la tarea mucho más difícil.
En Sídney se ha registrado una calidad del aire 22 veces peor que los niveles estándar, ya que el humo de los incendios ha generado una niebla tóxica que ha provocado problemas respiratorios a los residentes. El actor Sam Neill informó de que olía los incendios a 39.000 pies de altitud, mientras su vuelo seguía a cientos de millas de Sídney.
Los incendios forestales son habituales en esta región de Australia durante el verano y el otoño, pero este año los incendios han llegado antes de lo previsto y con una virulencia inesperada. La Oficina de Meteorología del país afirma que el cambio climático está influyendo en la frecuencia y la gravedad de los incendios peligrosos.

Las condiciones meteorológicas extremas han provocado nuevos llamamientos a la acción climática por parte del Gobierno australiano. Como respuesta a la crisis, se informa de que Nueva Gales del Sur está planeando nuevos objetivos climáticos, con una reducción de las emisiones del 35 % para 2030, frente al objetivo nacional de una reducción del 26 %.
Lucha contra el cambio climático
Australia ocupó el puesto 43 de 115 países en el informe de 2019 del Foro Económico Mundial sobre el Índice de Transición Energética debido a su fuerte dependencia del carbón para la generación de electricidad.
No obstante, existen ambiciosos planes para aprovechar la abundante luz solar del país y generar energía renovable para su exportación. Se ha anunciado la construcción de una enorme granja solar, que ocupará 15.000 hectáreas en el Territorio del Norte, para suministrar electricidad a Singapur.
En la región de Pilbara, en Australia Occidental, está en marcha un proyecto de energía verde aún mayor. El Centro de Energías Renovables de Asia prevé combinar la energía eólica y la solar para generar hasta 15 gigavatios de electricidad en lo que sus promotores afirman que será el mayor emplazamiento híbrido eólico-solar del mundo.
Al ecologizar sus industrias y convertirse en un importante exportador de energía renovable, Australia podría reducir sus emisiones de carbono, que, incluidas sus exportaciones de carbón, petróleo y gas, representan actualmente el 5 % del total mundial.







