La crisis climática hizo que la temporada récord de huracanes del Atlántico de 2020 fuera más lluviosa, según un estudio reciente.
De las 30 tormentas con nombre de ese año, las tasas extremas de lluvia de los huracanes en periodos de tres horas aumentaron un 11 %.
A medida que aumenta la temperatura mundial, habrá más episodios de lluvias extremas porque el aire más cálido puede retener más humedad, afirman los expertos.
La crisis climática hizo que la temporada récord de huracanes del Atlántico de 2020 fuera más lluviosa debido a la crisis climática.
Esa es la conclusión de un estudio publicado en Nature Communications. Estudios anteriores predijeron que la crisis climática provocaría tormentas tropicales más lluviosas y demostraron que así ocurrió en el caso de huracanes especialmente devastadores, como los huracanes Katrina o María. Sin embargo, este estudio destaca porque analiza el impacto del calentamiento global durante una temporada completa, por lo que no está sesgado por centrarse solo en las tormentas más destructivas.
«Este trabajo nos muestra que incluso una tormenta, quizá una tormenta tropical que solo dejó caer un par de pulgadas de lluvia en una región determinada… también se ha visto afectada por el cambio climático», declaró a The Washington Post el autor principal del estudio y científico atmosférico de la Universidad de Stony Brook, Kevin Reed. «Hasta donde sabemos, este es el primer estudio que aplica objetivamente un marco de atribución con independencia de la intensidad».
Para evaluar el impacto de la crisis climática en la temporada de huracanes de 2020, el equipo de investigación utilizó una simulación informática, explicó AP News. Primero, los investigadores analizaron cuánta precipitación produjo la temporada y luego la compararon con la de un mundo sin calentamiento global provocado por el ser humano.
Entre 1850 y 2020, la quema de combustibles fósiles aumentó la temperatura media de la superficie mundial en más de un grado Celsius, explicaron los autores del estudio. Esto, a su vez, hizo que las temperaturas de la superficie del mar en la cuenca del Atlántico Norte fueran entre 0,4 y 0,9 grados Celsius más cálidas durante la temporada de huracanes de 2020 de lo que habrían sido en otras circunstancias.
Los investigadores constataron que esto tuvo un impacto real en las precipitaciones. Todas las tormentas de 2020 que alcanzaron la categoría de tormenta tropical registraron tasas extremas de lluvia en periodos de tres horas un 10 % superiores a las que habrían tenido sin la crisis climática, y cantidades extremas de lluvia en periodos de tres días un 5 % superiores. En el caso de los huracanes, las tasas extremas de lluvia en periodos de tres horas aumentaron un 11 %, mientras que los totales extremos en periodos de tres días subieron un 8 %.
«No parece mucho, pero si estás cerca de un umbral, un poco puede hacer que lo superes», declaró a AP News Michael Wehner, científico climático del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y coautor del estudio. «Esto implica que hubo más inundaciones de agua dulce y que aumentaron los daños causados por ellas, aunque para saber en qué medida haría falta un análisis más detallado».
Lo que está claro es que la temporada de huracanes del Atlántico de 2020 causó muchos daños. Hubo un total de 30 tormentas con nombre, lo que la convirtió en la temporada de huracanes más activa registrada. También batió el récord de tormentas que llegaron a la costa de Estados Unidos. La temporada causó daños por más de 40 000 millones de dólares, informó The Washington Post, y las inundaciones fueron uno de los factores que la hicieron tan peligrosa. Las lluvias del huracán Eta causaron la muerte de 100 personas en Centroamérica y provocaron un deslizamiento de tierra que arrasó una aldea. Las inundaciones del huracán Laura en la costa del golfo se cobraron varias vidas.
En general, la crisis climática provoca más episodios de lluvias extremas porque el aire más cálido puede retener más humedad. El estudio aporta más pruebas de que el planeta ya está sufriendo las consecuencias del calentamiento global.
«Este no es un problema de fin de siglo para el que tengamos que averiguar si podemos mitigar sus efectos o adaptarnos», Reed dijo, según informó The New York Times. «Ya está afectando al tiempo y a los fenómenos meteorológicos extremos»




