El riesgo de incendios forestales ha aumentado, pero aún podemos influir en dónde y cómo se producen

A wildfire raging
As the climate warms, droughts are becoming more severe increasing the likelihood of wildfires.Image: Unsplash/Ross Stone
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  • Con unos niveles de CO2 un 50% superiores a los de la era preindustrial, el planeta podría alcanzar un calentamiento de 2,7 grados a finales de siglo, según los científicos.

  • Una nueva investigación ha concluido que los episodios más frecuentes de sequía grave y baja humedad están alargando la temporada de «condiciones meteorológicas propicias para los incendios», a un ritmo mucho más rápido de lo que han previsto los modelos climáticos.

  • Frenar y revertir la acumulación de CO2 y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera terrestre ralentizará la aceleración del riesgo de incendios forestales.

Los seres humanos han elevado los niveles de CO₂ en la atmósfera hasta un 50% por encima de los niveles previos a la revolución industrial. Como consecuencia, el mundo ya se ha calentado 1,1 °C durante el último siglo y, según los informes, podría alcanzar un calentamiento de 2,7 °C a finales de este siglo.

Los episodios de sequía grave, calor y baja humedad se están volviendo más extremos a medida que se calienta el clima. A medida que el cambio climático hace que las condiciones cálidas y secas —a menudo denominadas «condiciones meteorológicas propicias para los incendios»— sean más frecuentes e intensas, la vegetación se seca y los paisajes se vuelven más inflamables, lo que eleva la probabilidad de incendios forestales peligrosos.

Los científicos pueden medir los cambios en las condiciones meteorológicas propicias para los incendios (temperatura, humedad, precipitaciones y viento) para evaluar el nivel de peligro de que se produzca un incendio forestal. En un nuevo análisis mundial, descubrimos que, en muchas regiones del mundo, el ritmo al que aumentan estas condiciones se está acelerando más de lo que preveían los modelos climáticos.

Utilizamos observaciones meteorológicas y modelos climáticos para evaluar las tendencias históricas y futuras de las condiciones meteorológicas propicias para los incendios y averiguar cómo están cambiando en países y regiones concretos. También analizamos datos de otros estudios recientes para evaluar la probabilidad de que los cambios futuros en estas condiciones provoquen más incendios forestales, basándonos en las relaciones entre los incendios y el clima, el uso humano de la tierra y los cambios en el crecimiento de las plantas.

Descubrimos que la duración de la temporada de condiciones meteorológicas propicias para los incendios (cuando suelen producirse la mayoría de los incendios) ya se ha ampliado considerablemente en muchas regiones desde la década de 1980. En promedio, esta temporada se ha alargado un 27% a escala mundial, pero los aumentos han sido especialmente pronunciados en la Amazonía, el Mediterráneo y los bosques del oeste de América del Norte.

Los científicos pueden medir los cambios en las condiciones meteorológicas propicias para los incendios (temperatura, humedad, precipitaciones y viento) para evaluar el nivel de peligro de que se produzca un incendio forestal.Image: Jones et al. (2022), material proporcionado por el autor/The Conversation

El número de días con condiciones meteorológicas extremas propicias para los incendios —con temperaturas particularmente altas, precipitaciones recientes y humedad particularmente bajas, y vientos capaces de avivar las llamas— ha aumentado un 54% en todo el mundo. Por ello, los incendios de mayor magnitud y más graves que son difíciles de controlar son ahora más probables que en el pasado. Esta es una de las razones por las que algunos de los incendios recientes en el oeste de Estados Unidos o en Australia han sido tan extensos y dañinos. Los incendios más extremos queman más vegetación, lo que impone un mayor costo a los ecosistemas y emite más CO₂ a la atmósfera.

El número de días con condiciones meteorológicas extremas propicias para los incendios forestales ha aumentado un 54% en todo el mundo.Image: Jones et al. (2022), material proporcionado por el autor/The Conversation

También pronosticamos que la influencia del cambio climático en las condiciones meteorológicas propicias para los incendios se intensificará en el futuro, y que cada grado adicional de calentamiento global aumentará considerablemente el riesgo de incendios forestales al preparar el terreno para que arda.

Si las temperaturas globales superan los 2 °C por encima del promedio preindustrial, las condiciones meteorológicas propicias para los incendios serán prácticamente irreconocibles en comparación con las registradas en la historia reciente de la mayoría de las regiones del mundo.

El cambio climático está llevando el riesgo de incendios forestales a un terreno desconocido en todo el mundo.Image: Jones et al. (2022), material proporcionado por el autor/The Conversation

Las personas aún influyen en la ocurrencia de incendios forestales

Sin embargo, el cambio climático y sus efectos en las condiciones meteorológicas propicias para los incendios no son el único factor que impulsa los cambios en la actividad de los incendios forestales. Las acciones humanas afectan considerablemente a la probabilidad de que unas condiciones meteorológicas peligrosas desencadenen un incendio forestal, ya sea reforzando o contrarrestando el efecto del cambio climático.

Los incendios causados por las personas son especialmente relevantes fuera de los vastos bosques septentrionales de Eurasia y América del Norte, donde hay pocos núcleos de población densos y muchos incendios son provocados por rayos. Cerca de pueblos y ciudades, las chispas de líneas eléctricas defectuosas o maquinaria agrícola, los incendios intencionados o el uso del fuego para quemar residuos agrícolas o forestales, por ejemplo, aumentan el riesgo de incendios forestales.

Pero las personas también han reducido involuntariamente la probabilidad de que se produzcan grandes conflagraciones al dificultar la propagación de los incendios forestales por paisajes propensos de forma natural al fuego. Esto incluye, por ejemplo, convertir bosques en tierras agrícolas o fragmentar la vegetación herbácea altamente inflamable de las sabanas de África, Brasil y el norte de Australia.

El enfoque habitual de combatir los incendios en paisajes propensos de forma natural al fuego —aplicado en muchas regiones de Estados Unidos, Australia y la Europa mediterránea— puede sofocar las llamas durante un tiempo, pero estos bosques acaban acumulando un exceso de combustible vegetal, lo que ha contribuido a incendios forestales más graves, especialmente durante las sequías.

Los incendios forestales más extremos queman más vegetación, lo que impone un mayor costo a los ecosistemas.Image: Unsplash/Egor Vikhrev

Aunque las condiciones meteorológicas propicias para los incendios forestales siguen una tendencia al alza en casi todas las partes del mundo, las acciones humanas aún moderan o contrarrestan la influencia climática en muchas regiones. Esto puede parecer alentador, pero la eficacia de los esfuerzos humanos para atenuar el papel del cambio climático disminuye con cada décima adicional de grado de calentamiento.

Es difícil predecir cómo afectarán el cambio climático y la actividad humana al riesgo futuro de incendios forestales en todo el mundo, pero hay un aspecto muy claro. Frenar y revertir la acumulación de CO₂ y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera terrestre ralentizará la aceleración del riesgo de incendios forestales. Las condiciones meteorológicas que favorecen los incendios ya han aumentado más rápido de lo previsto en muchas regiones propensas a ellos, y comprometerse a un mayor calentamiento mediante las emisiones sin duda las elevará aún más.

No mantener el calentamiento global por debajo de los 2 °C, el objetivo mínimo del Acuerdo de París, tiene un costo peligroso: riesgos de incendios forestales sin precedentes en todo el mundo. Lo que hagamos ahora importa.

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