5 formas en que el cambio climático aumenta el riesgo de tsunamis

Climate change can escalate the threat of earthquakes and volcanic eruptions which increases the chance of tsunamis.
Climate change can escalate the threat of earthquakes and volcanic eruptions which increases the chance of tsunamis.Image: UNSPLASH/Todd Turner
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  • La causa más frecuente de los tsunamis son los terremotos; sin embargo, el 15 % de los tsunamis se debe a volcanes o deslizamientos de tierra.

  • Los efectos del cambio climático, como el aumento del nivel del mar, el colapso de las plataformas de hielo y el incremento de la actividad volcánica, están relacionados con una mayor amenaza de tsunamis.

  • Se necesitan estrategias de mitigación, como modelos de proyección de tsunamis y códigos de construcción para infraestructuras vulnerables, a fin de mejorar la preparación.

La enorme erupción del volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha'apai, en Tonga, desencadenó un tsunami que llegó a países de todo el litoral del Pacífico e incluso provocó un derrame de petróleo devastador en 21 playas de Perú.

En Tonga, se registraron olas de unos 2 metros de altura antes de que fallara el mareógrafo, y olas de hasta 15 m golpearon las costas occidentales de las islas Tongatapu, ‘Eua y Ha’apai. La actividad volcánica podría continuar durante semanas o meses, pero es difícil predecir si se producirá otra erupción tan potente, o cuándo.

La relación entre el cambio climático y los tsunamis

La mayoría de los tsunamis son causados por terremotos, pero un porcentaje significativo (alrededor del 15 %) se debe a deslizamientos de tierra o volcanes. Algunos de estos fenómenos pueden estar interrelacionados; por ejemplo, los tsunamis provocados por deslizamientos de tierra suelen desencadenarse por terremotos o erupciones volcánicas.

Pero ¿también influye el cambio climático? A medida que el planeta se calienta, observamos tormentas y ciclones más frecuentes e intensos, el deshielo de glaciares y casquetes polares, y el aumento del nivel del mar. Sin embargo, el cambio climático no solo afecta a la atmósfera y los océanos, sino también a la corteza terrestre.

Los cambios geológicos relacionados con el clima pueden aumentar la incidencia de terremotos y erupciones volcánicas, que a su vez pueden agravar la amenaza de tsunamis. Estas son cinco formas en que puede ocurrir.

1. Aumento del nivel del mar

Si las emisiones de gases de efecto invernadero se mantienen en niveles elevados, se prevé que el nivel medio global del mar aumente entre 60 centímetros y 1,1 m. Casi dos tercios de las ciudades del mundo con más de cinco millones de habitantes están en riesgo.

El aumento del nivel del mar no solo hace que las comunidades costeras sean más vulnerables a las inundaciones provocadas por tormentas, sino también por tsunamis. Incluso un aumento moderado del nivel del mar incrementará drásticamente la frecuencia y la intensidad de las inundaciones cuando se produzca un tsunami, ya que este puede avanzar más tierra adentro.

Por ejemplo, un estudio de 2018 mostró que un aumento de tan solo 50 centímetros duplicaría la frecuencia de las inundaciones provocadas por tsunamis en Macao, China. Esto significa que, en el futuro, tsunamis más pequeños podrían tener el mismo impacto que los tsunamis más grandes tienen hoy.

2. Deslizamientos de tierra

Un clima más cálido puede aumentar el riesgo de deslizamientos de tierra tanto submarinos (bajo el agua) como aéreos (en la superficie), lo que incrementa el riesgo de tsunamis locales.

El deshielo del permafrost (suelo congelado) en latitudes altas reduce la estabilidad del suelo y lo hace más susceptible a la erosión y a los deslizamientos de tierra. Las lluvias más intensas también pueden desencadenar deslizamientos de tierra, a medida que las tormentas se vuelven más frecuentes debido al cambio climático.

Los tsunamis pueden generarse por el impacto de un deslizamiento de tierra al entrar en el agua, o cuando un deslizamiento submarino rápido desplaza el agua.

En general, las olas de tsunami generadas por deslizamientos de tierra o desprendimientos de rocas se disipan rápidamente y no llegan tan lejos como las generadas por terremotos, pero aun así pueden provocar olas enormes en la zona.

En Alaska, Estados Unidos, el retroceso de los glaciares y el deshielo del permafrost han dejado expuestas laderas inestables. En 2015, este deshielo provocó un deslizamiento de tierra que envió 180 millones de toneladas de roca a un fiordo estrecho, generando un tsunami que alcanzó los 193 m de altura; uno de los más altos jamás registrados en el mundo.

'Científicos inspeccionan los daños causados por un megatsunami en el fiordo Taan, ocurrido en octubre de 2015 tras un enorme deslizamiento de tierra'.Image: Peter Haeussler, Centro de Ciencias de Alaska del Servicio Geológico de Estados Unidos/Wikimedia

Otras zonas en riesgo incluyen el noroeste de la Columbia Británica en Canadá y Barry Arm, en Alaska, donde una ladera montañosa inestable al pie del glaciar Barry podría ceder y generar un tsunami grave en los próximos 20 años.

3. Desprendimiento de icebergs y colapso de plataformas de hielo

El calentamiento global está acelerando el ritmo de desprendimiento de icebergs; es decir, cuando fragmentos de hielo caen al océano.

Los estudios prevén que grandes plataformas de hielo, como el glaciar Thwaites en la Antártida, probablemente colapsen en los próximos cinco a diez años. Asimismo, la capa de hielo de Groenlandia se está adelgazando y retrocediendo a un ritmo alarmante.

El desprendimiento de icebergs aumenta el riesgo de tsunamis.Image: UNSPLASH/Long Ma

Aunque gran parte de la investigación actual se centra en el riesgo del aumento del nivel del mar asociado al deshielo y al colapso de los glaciares y las capas de hielo, también existe un riesgo de tsunami derivado del proceso de desprendimiento y fragmentación.

Los icebergs a la deriva pueden desencadenar deslizamientos de tierra submarinos y tsunamis a miles de kilómetros de su lugar de origen, cuando chocan contra sedimentos inestables del fondo marino.

4. Actividad volcánica provocada por el deshielo

Hace unos 12.000 años terminó el último período glacial («edad de hielo») y el deshielo desencadenó un drástico aumento de la actividad volcánica.

La correlación entre el calentamiento del clima y el aumento de las erupciones volcánicas aún no está bien establecida ni se comprende del todo. Pero podría estar relacionada con los cambios en la tensión de la corteza terrestre cuando desaparece el peso del hielo, y con un fenómeno llamado «rebote isostático»: la elevación del terreno a largo plazo en respuesta a la desaparición de las capas de hielo.

5. Aumento de los terremotos

Hay varias formas en que el cambio climático puede aumentar la frecuencia de los terremotos y, por tanto, el riesgo de tsunamis.

En primer lugar, el peso de las capas de hielo podría estar frenando el movimiento de las fallas y los terremotos. Cuando el hielo se derrite, el rebote isostático (la elevación del terreno) va acompañado de un aumento de los terremotos y del movimiento de las fallas, a medida que la corteza se ajusta a la pérdida de peso.

Es posible que ya hayamos observado este fenómeno en Alaska, donde el deshielo de los glaciares redujo la estabilidad de las fallas y provocó muchos terremotos pequeños y posiblemente el terremoto de magnitud 7,2 de St. Elias en 1979.

Otro factor es la baja presión atmosférica asociada a las tormentas y los tifones, que, según también han demostrado los estudios, puede desencadenar terremotos en zonas donde la corteza terrestre ya está sometida a tensión. Incluso cambios relativamente pequeños en la presión atmosférica pueden desencadenar movimientos de fallas, como identificó un análisis de los terremotos ocurridos entre 2002 y 2007 en el este de Taiwán.

Prepararse para los efectos del cambio climático

Muchas estrategias de mitigación del cambio climático también deberían incluir medidas para mejorar la preparación ante tsunamis.

Esto podría incluir la incorporación del aumento previsto del nivel del mar a los modelos de predicción de tsunamis y a los códigos de construcción para infraestructuras en costas vulnerables.

Los investigadores también pueden garantizar que los modelos científicos de los impactos climáticos incluyan el aumento previsto de los terremotos, los deslizamientos de tierra y la actividad volcánica, así como el mayor riesgo de tsunamis que esto traerá.

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