Se ha debatido mucho sobre la contribución de la aviación a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
Pero el cambio climático también está teniendo un enorme impacto en el sector, ya que los aeropuertos y las aerolíneas afrontan el aumento de los costes causados por los fenómenos meteorológicos extremos.
Demasiado calor, demasiado frío, demasiada lluvia
En diciembre de 2013, decenas de vuelos del Aeropuerto Internacional Pearson de Toronto, en Canadá, sufrieron retrasos o fueron cancelados debido a una tormenta de hielo que azotó la ciudad.
A principios de ese año, el aeropuerto registró una precipitación récord de 126 mm en apenas unas horas, más de lo habitual durante todo el mes de julio.
En junio, se cancelaron más de 40 vuelos en Phoenix, Arizona, porque hacía demasiado calor para que los aviones pudieran volar.
Un informe de 2016 de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), un organismo de la ONU, advirtió que las temperaturas más altas causadas por el cambio climático podrían «tener graves consecuencias para el rendimiento de despegue de las aeronaves», incluida la cantidad de pasajeros y de combustible que pueden transportar los aviones.
El calentamiento global también afectará a la construcción de los aeropuertos. Los cambios en la temperatura y las precipitaciones podrían «aumentar la demanda de refrigeración de los edificios o incrementar las necesidades de drenaje de las pistas», señaló el informe.
También advierte que el aumento del nivel del mar amenaza a los aeropuertos situados en zonas costeras. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) prevé un aumento global del nivel del mar de entre 52 y 98 cm para 2100 si las emisiones siguen creciendo.
Los aeropuertos del Ártico, una región que depende de la aviación para recibir los suministros más básicos, ya están sufriendo sus efectos.
El deshielo del permafrost está dañando las pistas y haciendo que los despegues y aterrizajes sean inseguros. Mientras tanto, los cambios en los patrones meteorológicos están aumentando la probabilidad de que se acumule hielo.
Según la OACI, los cambios en los patrones de lluvia, temperatura y viento, las tormentas más frecuentes, el aumento del nivel del mar y las marejadas ciclónicas, el incremento de las turbulencias en aire despejado y los cambios en los patrones migratorios de la fauna son factores que el sector debe tener en cuenta al planificar su futuro.
También hay que hacer frente a las repercusiones económicas, en particular las derivadas de los clientes descontentos que, al no poder tomar sus vuelos, deciden cambiar de ruta o de aerolínea.
En el aeropuerto de Iqaluit, principal centro de aviación del Ártico canadiense, el coste de utilizar productos químicos descongelantes en los años más fríos puede ascender a más de 300 000 dólares estadounidenses.
Cómo responden los aeropuertos

Algunos aeropuertos ya están respondiendo. La tercera pista del Aeropuerto Internacional de Hong Kong incluirá 13,4 km de dique marítimo para ayudar a protegerlo de las inundaciones y las marejadas ciclónicas.
El aeropuerto de Iqaluit también está invirtiendo en su futuro con una renovación de 240 millones de dólares estadounidenses que incluye elementos diseñados para resistir las fuertes nevadas y el viento.
La Autoridad Aeroportuaria de San Diego está incorporando un sistema de captación y reutilización de aguas pluviales y un plan maestro de drenaje para su aeropuerto principal.
Mientras tanto, vigilar el tiempo será cada vez más importante para los controladores del tráfico aéreo. En el Reino Unido, se destinará a meteorólogos las 24 horas del día a uno de los principales centros de control del tráfico aéreo del país.
La adaptación al cambio climático incluirá costosas mejoras de infraestructura y sistemas de alerta temprana ante posibles inundaciones u olas de calor, afirma la OACI.
Según CAPA – Centre for Aviation, una empresa de análisis e investigación del sector de la aviación con sede en Australia, el sector ya está invirtiendo 1 billón de dólares para mantener en funcionamiento los aeropuertos durante las próximas cuatro décadas, mientras que se están destinando 845 000 millones de dólares a modernizar las instalaciones existentes.
Pero quizá esto no baste para evitar una inminente crisis de infraestructura.
Aumento del número de pasajeros

El cambio climático no es la única razón por la que los aeropuertos están aumentando sus inversiones. El número de pasajeros en todo el mundo creció un 6,5 % en 2016, hasta casi 7700 millones, y los aeropuertos deben ampliarse para atender la demanda.
Aunque se han hecho esfuerzos para hacer que los aeropuertos sean más sostenibles, está claro que el cambio climático les está costando caro.




