Un nuevo estudio ha descubierto que el aumento de tres variables climáticas —la temperatura, las precipitaciones y el calentamiento de los océanos— puede predecir el crecimiento de la población de mosquitos en Sri Lanka durante los próximos uno a seis meses.
Los investigadores afirman que estos hallazgos pueden orientar el diseño y la planificación de programas para limitar la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue.
Estos factores climáticos pueden servir para predecir la actividad de los mosquitos en distintos momentos y ayudar a las autoridades a aplicar medidas eficaces de control de mosquitos antes de que surja una epidemia.
Según un nuevo estudio, el aumento de tres factores climáticos —la temperatura, las precipitaciones y el calentamiento de los océanos— puede predecir el crecimiento de la población de mosquitos en Sri Lanka durante los próximos uno a seis meses.
Los hallazgos pueden orientar el diseño y la planificación de programas para limitar la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, afirman los investigadores.
Casi la mitad de la población mundial vive en zonas de riesgo de dengue, que se ha convertido en un importante problema de salud pública en Sri Lanka. Dado que ha resultado difícil desarrollar una vacuna segura y eficaz contra el dengue, se considera que controlar las poblaciones de mosquitos es la estrategia más eficaz para prevenir la propagación del virus.
Los patrones de transmisión del dengue en Sri Lanka siguen de cerca las lluvias monzónicas del país: la transmisión alcanza su máximo en julio, tras el monzón del suroeste, y luego registra un pico menor entre diciembre y enero, después del monzón del noreste.
Cambio climático, mosquitos y prevención del dengue
Las investigaciones muestran que existe una relación entre algunas variables climáticas y la cantidad, los patrones de alimentación y la esperanza de vida de los mosquitos Aedes, que transmiten el dengue, pero la relación entre la actividad de los mosquitos Aedes y el clima aún no se comprende bien.
«Se espera que la transmisión del dengue se intensifique debido al cambio climático. Si podemos utilizar datos climáticos y meteorológicos para predecir los patrones estacionales de los mosquitos, esta información oportuna permitiría a las autoridades de salud pública gestionar de forma proactiva las operaciones de control de mosquitos», afirma Yesim Tozan, profesora adjunta de salud global en la Escuela de Salud Pública Global de la Universidad de Nueva York y autora del estudio publicado en The Lancet Planetary Health.
Los investigadores se propusieron cuantificar el efecto del clima en los mosquitos Aedes en Kalutara, un distrito del suroeste de Sri Lanka donde el dengue es persistentemente frecuente. Midieron tres variables meteorológicas mensuales —precipitaciones, temperatura e índice oceánico de El Niño— entre 2010 y 2018.
El índice oceánico de El Niño mide si las aguas del océano Pacífico tropical están más cálidas o más frías que el promedio; las fases de El Niño y La Niña provocan cambios en el clima. Entre 2010 y 2018 se produjeron tres episodios de El Niño, es decir, de temperaturas oceánicas inusualmente cálidas.
A continuación, los investigadores compararon las variables climáticas con datos de vigilancia de mosquitos recopilados sistemáticamente en Kalutara, incluidas mediciones de Aedes y de larvas encontradas en viviendas y recipientes de agua al aire libre.
Las tres variables climáticas predijeron la actividad de los mosquitos, pero con distintos desfases temporales. Unas precipitaciones más abundantes —que a menudo hacían que los recipientes al aire libre se llenaran de agua y crearan criaderos de mosquitos— predijeron una mayor presencia de mosquitos durante ese mismo mes. Las temperaturas más altas se asociaron con un aumento de los mosquitos uno o dos meses después. Las temperaturas oceánicas más cálidas de los episodios de El Niño predijeron aumentos de mosquitos con un desfase de cinco a seis meses.
«Estos factores climáticos pueden servir para predecir la actividad de los mosquitos en distintos momentos y permitirnos cuantificar el riesgo y aplicar medidas eficaces de control de mosquitos antes de que surja una epidemia de dengue», afirma el autor principal, Prasad Liyanage, del Ministerio de Salud de Sri Lanka y de la Universidad de Umeå, en Suecia, quien se incorporará este otoño a la Escuela de Salud Pública Global de la Universidad de Nueva York como investigador posdoctoral.
«El seguimiento de los episodios de El Niño ofrece la ventaja adicional de predecir la presencia estacional de los mosquitos Aedes con seis meses de antelación, lo que podría brindar oportunidades para emitir alertas tempranas sobre la presencia de mosquitos durante toda la temporada del dengue», afirma Tozan.





