Aunque muchas de las principales firmas de Wall Street se comprometen con objetivos climáticos, no siempre respaldan estos compromisos con acciones.
Las firmas de inversión deben integrar ahora la política climática pública en sus objetivos y actividades empresariales.
Hacerlo ayudará a cumplir los compromisos de cero emisiones netas, a mantener del lado de la firma a los inversores cada vez más centrados en los criterios ESG, y también beneficiará su resultado final.
La reciente elección de dos consejeros activistas para el consejo de administración de una de las mayores petroleras y gasísticas del mundo marca un momento decisivo para la acción climática. Sin embargo, los líderes de Wall Street apenas han brindado más que un goteo de apoyo a las políticas públicas necesarias para acelerar cambios drásticos en el mercado y hacer realidad el cero neto mediante la inversión en cambio climático.
Un ejemplo claro: en abril, inversores que gestionan 37 billones de dólares se comprometieron con la Net-Zero Asset Manager Initiative, mientras que una declaración de inversores de mayo sobre la normativa de metano de la EPA de EE. UU. – un paso inicial crucial hacia el cero neto – obtuvo el respaldo de inversores con solo 5,35 billones de dólares en activos bajo gestión (AUM).
A medida que crece la preocupación pública y corporativa por el clima y aumentan las expectativas sobre los actores financieros, ha llegado el momento de que la alta dirección integre el clima en la defensa de las políticas públicas de sus empresas.
El imperativo de gestión de riesgos en la inversión en cambio climático
En los últimos meses, los compromisos climáticos entre las principales gestoras de activos y bancos de inversión se han vuelto casi omnipresentes. A menudo, lo que falta son planes concretos e integrales para convertir los objetivos de cero emisiones netas en resultados a gran escala.
La política pública figura entre los temas climáticos que las firmas financieras deben asumir, porque la acción gubernamental es clave para:
1. Lograr la descarbonización a la velocidad y escala necesarias para cumplir los compromisos públicos de las firmas financieras.
2. Evitar las peores consecuencias del cambio climático para el sistema financiero y la economía real.
Las gestoras de activos podrían encontrarse con una exposición a renta variable incompatible con sus compromisos de cero emisiones netas si no se aprovechan las oportunidades de política climática. Los bancos podrían ver segmentos enteros de sus carteras de préstamos convertirse en activos tóxicos si no se implementan políticas públicas para descarbonizar los sectores intensivos en capital de la economía, sin mencionar los riesgos climáticos físicos para las carteras derivados de infraestructuras y empresas más expuestas a inundaciones o fenómenos meteorológicos extremos, si nuestras emisiones continúan sin control.
Existe una forma mejor. El gobierno – en diálogo con líderes empresariales, de inversión y de la sociedad civil – puede exigir divulgaciones, incentivar inversiones e implementar normas de reducción de emisiones en sectores clave como el petróleo y el gas, el transporte, la energía y la industria. Por eso los inversores progresistas han comenzado a solicitar la divulgación de las actividades de presión climática de sus empresas en cartera, para asegurar que toda actividad de este tipo esté alineada con los objetivos del Acuerdo de París.
Oportunidades que ofrece la integración de la política climática
A medida que los gestores de fondos recurren cada vez más a los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), impulsar políticas públicas que aceleren la descarbonización puede generar viento a favor para el desempeño financiero.
Dada su considerable influencia, Wall Street podría desempeñar un papel activo en la orientación de la política gubernamental hacia una inversión en cambio climático más ambiciosa e innovadora, pero solo si los líderes financieros dejan de estar al margen.
En este momento, la decisión para los directivos es clara: sentarse en la mesa de la política climática o perder oportunidades de construir un futuro mejor para su empresa.
Tres medidas que toda alta dirección debería implementar en 2021
Dado que el argumento empresarial a favor de la acción climática nunca ha sido tan claro, es hora de dejar atrás los mitos que impiden a los inversores participar en la política climática pública. Para comenzar a integrar la política climática pública en los planes de cero emisiones netas de su empresa, hay tres pasos iniciales:
1. Personas. Comience situando la política climática pública como una prioridad importante de defensa de intereses, desde el consejero delegado hacia abajo. Desarrolle y dote de recursos a un equipo de política climática con un líder con autoridad para crear un único punto de responsabilidad. Esta persona debe formar parte de la alta dirección, por ejemplo, como director de clima. Este cargo podría reportar directamente al comité ESG del consejo de administración (o al órgano equivalente más cercano).
2. Proceso. Integre la política climática pública en los procesos centrales, por ejemplo:
i. Reuniones periódicas de los comités ejecutivos o de inversión.
ii. Informes anuales que identifiquen las prioridades inmediatas de política pública y los objetivos a más largo plazo para garantizar la alineación con el Acuerdo de París.
iii. Incorporación a la agenda de los equipos de relaciones gubernamentales, de gestión responsable de inversiones y de otros equipos.
3. Prioridades. Seleccione políticas climáticas específicas para el diálogo y el apoyo en el próximo año, centrándose en oportunidades materiales de mitigación de riesgos y/o de generación de beneficios relacionadas con sectores y clientes importantes. En EE. UU., por ejemplo, esperamos ver a inversores con compromisos climáticos apoyando activamente políticas para regular el metano y la quema de gas, descarbonizar la electricidad, electrificar el transporte y exigir la divulgación obligatoria del riesgo climático.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente al cambio climático?
La administración Biden anunció recientemente un compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de EE. UU. entre el 50 y el 52 % por debajo de los niveles de 2005 para 2030. Al ayudar a promulgar políticas públicas que nos lleven allí, los líderes de Wall Street pueden reducir el riesgo de sus propias inversiones y compromisos climáticos, a la vez que refuerzan el argumento a favor de la inversión ESG.




