El agua circula de forma natural por el medio ambiente, desplazándose entre la atmósfera, el océano, la tierra y las reservas de agua congelada.
Pero el cambio climático está intensificando el ciclo del agua y provocando fenómenos meteorológicos húmedos y secos más extremos.
Esto se debe a que las temperaturas más altas elevan el límite máximo de humedad que puede contener el aire, lo que aumenta la posibilidad de lluvia.
Se espera que la intensidad de las precipitaciones aumente en la mayoría de las zonas terrestres, pero se prevén grandes aumentos de la aridez en el Mediterráneo, el suroeste de Sudamérica y el oeste de Norteamérica.
A finales de julio, potentes sistemas de tormentas provocaron inundaciones repentinas en todo EE. UU. y causaron la muerte de al menos 37 personas en el este de Kentucky, donde las aguas de las inundaciones anegaron viviendas y desencadenaron corrimientos de tierra. Las lluvias récord también inundaron barrios de San Luis, y otro diluvio en Nevada inundó el Strip de Las Vegas.
El impacto del cambio climático en fenómenos extremos relacionados con el agua como estos es cada vez más evidente. Las tormentas en EE. UU. se produjeron tras las inundaciones extremas de este verano en India y Australia y las del año pasado en Europa occidental.
Estudios realizados por científicos de todo el mundo muestran que el ciclo del agua se ha estado intensificando y seguirá haciéndolo a medida que el planeta se caliente. Una evaluación climática internacional que coescribí en 2021 para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático expone los detalles.
Documentó un aumento tanto de los extremos húmedos, con lluvias más intensas en la mayoría de las regiones, como de los extremos secos, con sequía en el Mediterráneo, el suroeste de Australia, el suroeste de Sudamérica, Sudáfrica y el oeste de Norteamérica. También muestra que ambos tipos de fenómenos extremos seguirán aumentando con el calentamiento futuro.
¿Por qué se está intensificando el ciclo del agua?
El agua circula por el medio ambiente, desplazándose entre la atmósfera, el océano, la tierra y las reservas de agua congelada. Puede caer en forma de lluvia o nieve, filtrarse en el suelo, desembocar en un curso de agua, llegar al océano, congelarse o evaporarse y volver a la atmósfera. Las plantas también absorben agua del suelo y la liberan mediante la transpiración de sus hojas. En las últimas décadas, las tasas de precipitación y evaporación han aumentado en general.
Varios factores están intensificando el ciclo del agua, pero uno de los más importantes es que el aumento de las temperaturas eleva el límite máximo de humedad que puede contener el aire. Esto incrementa la posibilidad de que llueva más.
Este aspecto del cambio climático está confirmado por todas nuestras líneas de evidencia analizadas en el informe del IPCC. Lo anticipan los principios básicos de la física, lo proyectan los modelos informáticos y ya se observa en los datos como un aumento general de la intensidad de las precipitaciones a medida que suben las temperaturas.
Comprender este y otros cambios en el ciclo del agua es importante para algo más que prepararse ante los desastres. El agua es un recurso esencial para todos los ecosistemas y las sociedades humanas, y en particular para la agricultura.
¿Qué implica esto para el futuro?
La intensificación del ciclo del agua significa que aumentarán los fenómenos extremos húmedos y secos, así como la variabilidad general del ciclo, aunque no de manera uniforme en todo el planeta.
Se espera que la intensidad de las precipitaciones aumente en la mayoría de las zonas terrestres, pero los mayores aumentos de la aridez se prevén en el Mediterráneo, el suroeste de Sudamérica y el oeste de Norteamérica.
A escala mundial, es probable que los episodios diarios de precipitación extrema se intensifiquen alrededor de un 7 % por cada grado Celsius de aumento de la temperatura global (1,8 grados Fahrenheit).
El informe muestra que, además de los fenómenos extremos, muchos otros aspectos importantes del ciclo del agua también cambiarán a medida que aumenten las temperaturas globales. Entre ellos figuran la reducción de los glaciares de montaña, la menor duración de la cobertura estacional de nieve, el deshielo más temprano y cambios divergentes en las lluvias monzónicas de distintas regiones, lo que afectará los recursos hídricos de miles de millones de personas.
¿Qué se puede hacer?
Un tema común a estos aspectos del ciclo del agua es que unas mayores emisiones de gases de efecto invernadero provocan impactos más graves.
El IPCC no formula recomendaciones de política. En cambio, proporciona la información científica necesaria para evaluar cuidadosamente las opciones de política. Los resultados muestran cuáles serían probablemente las consecuencias de las distintas opciones.
Una cosa que la evidencia científica del informe deja clara a los líderes mundiales es que limitar el calentamiento global al objetivo de 1,5 °C (2,7 °F) del Acuerdo de París exigirá reducciones inmediatas, rápidas y a gran escala de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Independientemente de cualquier objetivo concreto, está claro que la gravedad de los impactos del cambio climático está estrechamente ligada a las emisiones de gases de efecto invernadero: reducir las emisiones reducirá los impactos. Cada fracción de grado importa.





