Principales prioridades de I+D en tecnologías limpias para ayudar a combatir el cambio climático

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  • Los apremiantes objetivos climáticos exigen que el sector energético acelere sus esfuerzos para desarrollar tecnologías limpias.

  • Una encuesta reciente de FCA preguntó a expertos clave dónde deberían priorizar el sector y los inversores públicos su inversión en I+D para ayudar a combatir el cambio climático: estos son sus resultados.

Future Cleantech Architects (FCA) acaba de completar una encuesta exhaustiva a expertos sobre las necesidades futuras de I+D en tecnologías limpias, con comentarios estructurados de 114 expertos participantes de todo el mundo. Se pidió específicamente a los expertos que identificaran las brechas que persisten en el desarrollo de tecnologías y procesos con potencial para ayudar a reducir rápidamente las emisiones y, así, abordar eficazmente el desafío climático.

Procedentes de cuatro sectores principales (véase el gráfico 1), estos profesionales ocupan sobre todo puestos con autoridad para tomar decisiones sobre diversos aspectos de la tecnología. Cerca de una cuarta parte de los participantes son directivos de empresas de servicios públicos o de otros ámbitos del sector energético; el 23% trabaja en tecnologías limpias en el sector público, y alrededor del 19% aborda este campo desde la perspectiva de los inversores.

Los participantes compartieron su opinión sobre las prioridades de financiación para tres períodos mediante nuestra encuesta interactiva en línea: 2021-2025; 2026-2030; después de 2030.

El análisis de los datos de la encuesta ofreció algunas de las respuestas que esperábamos, dadas las narrativas predominantes sobre la transición energética y los componentes más estrechamente asociados a ella, aunque también hubo algunas sorpresas. Si bien el almacenamiento de energía, los combustibles sin carbono y los procesos industriales figuraban entre las principales prioridades, segmentos como la captura y almacenamiento de carbono (CCS) y las herramientas digitales quedaron en puestos inferiores y se consideraron polémicos.

La encuesta permitió a los participantes clasificar la importancia de diversos segmentos de tecnologías limpias en una escala del 1 (más importante) al 10 (menos importante) para determinados períodos. Una segunda sección de la encuesta ofrecía la opción de añadir segmentos que no figuraban en la lista y desarrollar ideas más visionarias —para después de 2030—, así como las mejores medidas políticas que recomendarían para desarrollar y ampliar rápidamente esos segmentos. Esta sección no ofrecía respuestas preformuladas ni imponía limitaciones.

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Aunque hubo un consenso relativamente amplio sobre la generación de electricidad limpia, el almacenamiento y la producción de hidrógeno, segmentos como el almacenamiento subterráneo de carbono o las innovaciones puramente digitales suscitaron opiniones mucho más encontradas. Un grupo de participantes restó importancia a su relevancia en la sección de comentarios y los consideró de baja prioridad, mientras que otro se mostró firmemente a favor y situó estas tecnologías y procesos entre sus principales opciones. No hace falta decir que el tema tradicionalmente difícil de la energía nuclear (incluso en sus formas más avanzadas) quedó descartado categóricamente en muchas ocasiones.

Prioridades de I+D hasta 2025: tecnologías de almacenamiento, generación y descarbonización

La primera parte de la encuesta se centró en los campos de I+D más importantes para la transición energética de los próximos cinco años. Aplicamos un sistema de puntuación que clasificó los procesos y las tecnologías según su posición entre las prioridades de los participantes. La electricidad limpia obtuvo la puntuación más alta; fue la opción que más a menudo figuró entre las tres principales prioridades para 2021-2025 en todos los sectores de participantes (véase el gráfico 2). Le siguieron de cerca la I+D en almacenamiento de energía y la descarbonización industrial. Algo sorprendentemente, la captura y el almacenamiento de carbono tuvieron un papel menor.

Las mayores diferencias de opinión se dieron en torno a las aplicaciones digitales: algunos las consideraban muy importantes, mientras que otros suponían que solo empezarían a desempeñar un papel significativo después de 2025. Sin embargo, no detectamos una tendencia clara en relación con grupos profesionales específicos; también había divisiones dentro de las distintas profesiones.

Prioridades de I+D hasta 2030: combustibles sin carbono, procesos de conversión y almacenamiento inter estacional

Al adoptar una perspectiva a más largo plazo, el alcance de las respuestas cambió. Los participantes parecían confiar en que para 2025 se habría superado el desafío de generar electricidad limpia, por lo que la prioridad pasaba a ser los combustibles sin carbono de bajo costo y los procesos de conversión en el ámbito de la descarbonización industrial. Habíamos incluido entre las opciones el almacenamiento inter estacional (de muy larga duración), y los expertos participantes situaron estos enfoques entre sus tres principales prioridades. Resulta interesante observar que, para el horizonte hasta 2030, los participantes aún no esperaban grandes avances en la fusión nuclear ni en los sistemas de captura directa de carbono del aire a gran escala (véase el gráfico 3).

En el siguiente resumen, destacamos los dos segmentos o tecnologías que experimentaron los cambios más drásticos. La generación de electricidad limpia perdió el primer puesto y los combustibles sin carbono pasaron claramente a ocuparlo.

Medidas políticas para acelerar el proceso

Al preguntarles por posibles recomendaciones para acelerar el proceso de desarrollo de tecnologías limpias, los participantes de la encuesta mencionaron diversas medidas políticas. Hemos agrupado las más pertinentes en un resumen (véase el gráfico 4). Aunque no todas las medidas se ajustan plenamente a la lógica MECE (mutuamente excluyentes y colectivamente exhaustivas), observamos tres grandes categorías entre las respuestas: apoyo financiero, medidas regulatorias y (para nuestra sorpresa) componentes visionarios. Este resumen es un efecto secundario del objetivo principal de la encuesta, pero ofrece un estímulo interesante para posibles pasos futuros.

Factores clave: 2030 y más allá

¿Qué fuerzas impulsarán la transición energética a largo plazo? Los participantes mencionaron una amplia variedad de segmentos que deberán incorporarse a la planificación de I+D en tecnologías limpias y que probablemente desempeñarán un papel importante después de 2030. Los agrupamos en cuatro ámbitos: tecnología, diseño del mercado, digital y naturaleza. Estos ámbitos ayudan a estructurar y clasificar los segmentos mencionados con mayor frecuencia.

Algunas de las tecnologías que consideramos fundamentales para controlar la crisis climática no figuraron entre las principales prioridades de I+D para la próxima década mencionadas en nuestra encuesta. Probablemente se deba a que la mayoría de los participantes procedía de Europa, donde el debate sobre la transición energética sigue girando principalmente en torno a las energías renovables más destacadas, como la solar fotovoltaica y la eólica, la movilidad eléctrica y, más recientemente, el potencial de la economía del hidrógeno.

Los resultados sobre los factores clave después de 2030 muestran un panorama más ambicioso y visionario. Para este período, los participantes de la encuesta esperan que tecnologías innovadoras, desde la agricultura hasta la captura de carbono, combinadas con un diseño del mercado más avanzado, desempeñen un papel más importante. Además, se espera que la próxima generación de tecnologías basadas en soluciones probadas tome el relevo, y se prevé que aumente la proporción de versiones híbridas (como la energía fotovoltaica integrada en la agricultura). Consideramos que parte de nuestra misión consiste en contribuir a acortar significativamente el tiempo necesario para convertir estas ideas más visionarias, hoy abstractas y teóricas, en aplicaciones eficaces en el mercado de masas.

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