Las ciudades desempeñan un papel fundamental en el avance de la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático, pero los objetivos deben ser viables y medibles para orientar a sus habitantes y ayudarles a progresar.
Las organizaciones públicas y privadas de las ciudades pueden propiciar la participación de todos para contribuir a objetivos comunes, desglosados en metas alcanzables.
Las iniciativas de todo el mundo muestran el valor de involucrar a los habitantes en los planes de sostenibilidad de las ciudades.
Las ciudades desempeñan un papel importante en el avance de la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático. Para lograrlo, es necesario que los habitantes de las ciudades participen en la consecución de los objetivos establecidos. Esto significa que las ciudades deben ofrecer a sus habitantes oportunidades y orientación para ayudarles a progresar.
Aunque los objetivos nacionales —como la meta de Canadá de reducir sus emisiones anuales de gases de efecto invernadero de 191 megatoneladas en 2019 a 110 megatoneladas en 2030— son importantes, no significan gran cosa para un habitante de una ciudad o una organización.
Puede resultar difícil determinar cómo abordar problemas nacionales complejos y de gran envergadura. Es necesario traducirlos de compromisos teóricos a objetivos medibles para generar compromiso y urgencia. Por ejemplo, los objetivos de reducción de emisiones de Canadá deben desglosarse en metas viables a escala municipal, lo que les daría más sentido a sus habitantes, que podrían hacer pequeñas aportaciones cuyos resultados serían importantes para la ciudad y más allá.
Localizar los objetivos globales
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODS) se consideran estratégicamente importantes para la sostenibilidad. No pueden alcanzarse sin el compromiso de todos los niveles, desde las personas hasta los distintos niveles de gobierno.
Las organizaciones públicas y privadas de las ciudades pueden propiciar la participación de todos para contribuir a objetivos comunes. Los ODS pueden parecer ambiciosos y difíciles de alcanzar, pero es posible adaptarlos al ámbito local y desglosarlos en metas alcanzables.
Decenas de ciudades de todo el mundo ya lo están haciendo e informan de sus avances mediante exámenes locales voluntarios. La Carta de Aalborg europea demuestra la actitud resolutiva de las ciudades.
Una crisis de liderazgo
El liderazgo urbano debe desarrollar una visión compartida que oriente a los habitantes sobre sus contribuciones individuales y colectivas. Los logros conjuntos a escala urbana contribuyen a mejoras globales. El establecimiento de indicadores y objetivos medibles —como el seguimiento del consumo energético— refleja el compromiso con las metas.
La acción colaborativa en torno a objetivos más amplios puede responder a las preocupaciones sobre el liderazgo que se han señalado recientemente en los medios. La respuesta de los líderes mundiales ante los desafíos climáticos en curso y la pandemia mundial de COVID-19 ha generado una crisis de confianza mundial. La gente necesita ver acciones y formar parte de las soluciones propuestas.
Para generar confianza, el liderazgo municipal necesita que sus socios, colaboradores y habitantes trabajen con él en la definición de objetivos, el desarrollo de un sistema de medición y la recopilación de datos. Hay varias plataformas y tecnologías disponibles para ayudar a desarrollar un sistema de medición e involucrar a los habitantes en la presentación de informes.
Las ciudades ya utilizan muchas de ellas. Por ejemplo, la plataforma PEG de Winnipeg, Manitoba, está diseñada para abordar problemas locales y tener en cuenta la seguridad de los datos.
El papel de las ciudades
Según la Estrategia Nacional de Canadá para la Agenda 2030, las ciudades son «epicentros de empleo, crecimiento, diversidad, cultura e innovación, y ofrecen respuestas de primera línea para abordar los desafíos sociales y ambientales más graves de Canadá, como la pobreza, la inseguridad alimentaria, la asistencia en casos de desastre, la falta de vivienda y la delincuencia».
La Agenda 2030 de la ONU expresa una perspectiva similar. Estos documentos demuestran compromisos iniciales con la sostenibilidad que deben traducirse en objetivos a escala local. London, Ontario, ha desarrollado un proceso para adaptar los ODS al ámbito local.
Otros recursos que ofrecen oportunidades para comparar resultados e intercambiar información son los programas de premios y reconocimiento. Por ejemplo, el Premio del Intelligent Community Forum difunde los logros de varias ciudades de Canadá y de otros países. El programa de comparación de Ciudades Inteligentes Europeas ofrece un sistema de medición con varios indicadores importantes de sostenibilidad y permite que las ciudades aprendan unas de otras.
A escala municipal, el trabajo comienza por acordar objetivos locales importantes que exigen alianzas. Por ejemplo, Guelph, Ontario —en colaboración con el condado de Wellington—, trabaja en un sistema alimentario inteligente y sostenible. Otras comunidades de todo el mundo trabajan para erradicar la pobreza.
Issy-Les-Moulineaux, una comuna del área metropolitana de París, tiene una trayectoria de innovación digital, participación ciudadana en iniciativas ecológicas y colaboración para mejorar la calidad de vida.
Objetivos medibles
Además, dado que la sostenibilidad es un ámbito en evolución, abordamos nuevos indicadores importantes, como medir la felicidad de los ciudadanos para crear ciudades compasivas; mejorar nuestra comprensión y nuestras acciones en favor de economías circulares regenerativas y restaurativas; y crecer mediante ecosistemas sostenibles.
Establecer objetivos medibles a escala municipal requiere la participación de los habitantes y la propicia. A largo plazo, todos salen ganando: mejora la calidad de vida, la gobernanza urbana es más eficaz y las empresas desarrollan modelos más eficientes. Canadá se ha quedado rezagado con respecto a otros países en la adaptación local de los objetivos de sostenibilidad establecidos en la Agenda 2030 de Canadá; las ciudades canadienses tienen mucho más por hacer.





