La Alianza de Líderes Climáticos CEO del Foro Económico Mundial comparte una carta abierta dirigida a los líderes mundiales antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2025 (COP30), en la que destaca la viabilidad comercial de la economía climática e insta a las empresas y a los responsables de formular políticas a aprovechar a gran escala la oportunidad histórica de obtener rendimientos, resiliencia y crecimiento.
Los líderes empresariales subrayan que los beneficios de invertir en la economía climática contrastan claramente con los crecientes costes de la inacción.
La Alianza representa 4 billones de dólares en ingresos y 12 millones de empleados en más de 130 empresas. Entre 2019 y 2023, sus miembros redujeron las emisiones agregadas un 12 % y lograron un crecimiento de los ingresos del 20 %.
En los últimos años, líderes empresariales de todo el mundo han realizado inversiones significativas para crear empresas con bajas emisiones de carbono y resilientes al cambio climático. Los miembros de la Alianza están abriendo camino y demostrando que las iniciativas climáticas pueden generar valor a largo plazo para las empresas y la sociedad. Sin embargo, este impulso afronta ahora fuertes vientos en contra.
El coste de la transición, sumado a los obstáculos e incertidumbres en materia de políticas, las presiones fiscales y las tensiones geopolíticas, está ralentizando la transición. La COP30 representa un momento decisivo para que las empresas y los gobiernos reaviven el progreso hacia una economía más resiliente y sostenible desde el punto de vista medioambiental.
En muchos sectores, los argumentos empresariales a favor de la acción climática están demostrados y son convincentes
La transición hacia una economía resiliente y con bajas emisiones de carbono es una gran oportunidad comercial: la demanda de productos ecológicos y con bajas emisiones de carbono, así como de soluciones de electrificación, se acelera en todos los sectores. Desde 2015, el mercado mundial de tecnologías como la energía solar fotovoltaica (FV), las turbinas eólicas, los vehículos eléctricos (VE), las baterías, los electrolizadores y las bombas de calor casi se ha cuadruplicado y supera los 700 000 millones de dólares anuales. La energía renovable ha generado rendimientos sustanciales y competitivos durante muchos años; su rápida expansión pone de manifiesto la gran confianza de los inversores.
Además de la transición energética, los productos con bajas emisiones de carbono en la agricultura (por ejemplo, la agricultura regenerativa) pueden aumentar los beneficios de las explotaciones en comparación con la agricultura convencional, y los modelos de economía circular están generando nuevas fuentes de valor al mejorar la eficiencia en el uso de los recursos y reducir los costes en muchos sectores. Al mismo tiempo, para muchas empresas hay razones claras para invertir en adaptación y resiliencia ante el aumento de los costes de los fenómenos meteorológicos extremos.
Esta transformación contribuye a objetivos sociales y económicos más amplios: Al crear fuentes alternativas de energía escalable y de bajo coste, la transición ecológica puede reforzar la seguridad y la independencia energéticas, aumentar la fiabilidad e impulsar el crecimiento económico. También es una potente fuente de empleo, con potencial para generar un aumento neto de 10 millones de puestos de trabajo en todo el mundo para 2030. La calidad del aire y la salud pública pueden mejorar significativamente. Es fundamental que las iniciativas de mitigación del cambio climático y resiliencia ayuden a proteger vidas, así como la naturaleza y los activos esenciales.
La urgencia de actuar aumenta ante los obstáculos
Las políticas actuales están encaminando al mundo hacia una trayectoria de calentamiento de 3 °C, y se prevé que el calentamiento supere los 2 °C ya en 2050 —y posiblemente incluso más en las principales zonas terrestres—. Las consecuencias se intensificarán en los próximos 25 años, con más sequías, olas de calor, riesgos de incendios forestales e inundaciones, y tormentas más severas. Estos impactos alterarán la seguridad alimentaria, debilitarán la resiliencia financiera de empresas y gobiernos y pondrán en peligro los medios de vida, las comunidades, los sistemas sanitarios y los ecosistemas.
A pesar de estos impactos inmediatos, las políticas siguen siendo fragmentarias e inciertas, con distintos niveles de ambición y urgencia. Esto dificulta que las empresas inviertan a la velocidad y en la escala necesarias para frenar el ritmo del aumento de las temperaturas. Reducir las emisiones es solo una parte del desafío climático, ya que muchos impactos son ya inevitables; por ello, es fundamental invertir en adaptación y resiliencia.
Llamamiento a la acción: esperar a ver qué ocurre no es una opción viable. Las empresas y los responsables de formular políticas deben actuar para reforzar y ampliar los argumentos empresariales en más ámbitos
Los responsables de formular políticas pueden impulsar el crecimiento y crear riqueza acelerando la transición mediante las siguientes medidas:
1. Mantener un entorno normativo estable y previsible: Las políticas y regulaciones a largo plazo deben ser ambiciosas, estables y ajustarse a los horizontes de inversión habituales. Esto dará a las empresas la confianza necesaria para comprometer capital en sectores emergentes y planificar un crecimiento sostenible.
2. Mitigar el riesgo financiero de las inversiones y los proyectos privados: Las empresas necesitan capital a gran escala para invertir en la transición. El riesgo puede reducirse mediante diversos instrumentos de deuda, capital, financiación en condiciones favorables, financiación combinada y garantías, o mecanismos a nivel de proyecto (por ejemplo, acuerdos de compra de energía o contratos de carbono por diferencia).
3. Duplicar la financiación y los incentivos para las tecnologías revolucionarias: Los sectores «difíciles de descarbonizar», como los que dependen del calor industrial, necesitan tecnologías revolucionarias que requieren apoyo público para ampliarse. Este apoyo puede adoptar, por ejemplo, la forma de financiación para investigación y desarrollo, inversiones en proyectos piloto, políticas ambiciosas de contratación pública ecológica y mercados y mecanismos de fijación de precios del carbono transparentes que generen señales claras de demanda.
4. Abandonar los combustibles fósiles sin medidas de mitigación: Elaborar planes claros para una transición justa, ordenada y equitativa, reorientando los subsidios y las inversiones hacia la energía limpia, la electrificación y la resiliencia.
5. Eliminar los obstáculos a la transición: Los largos procesos de obtención de permisos constituyen un importante obstáculo para ampliar las energías renovables, la construcción de redes, otras infraestructuras esenciales con bajas emisiones de carbono y los proyectos comerciales que impulsan la descarbonización de las operaciones. Agilizar la planificación y las aprobaciones podría reducir los plazos de los proyectos hasta en un 50 % para la energía eólica y un 75 % para la solar.
6. Apoyar las inversiones y las políticas en favor de la naturaleza: La naturaleza es un activo esencial para las economías y las comunidades. Los humedales, los bosques y el océano brindan importantes servicios ecosistémicos, como la captura y el almacenamiento de carbono, la protección del suelo y la regulación del agua.
7. Construir economías y sistemas alimentarios resilientes al cambio climático: Presentar Planes Nacionales de Adaptación detallados y financiables, desplegar sistemas de alerta ante riesgos climáticos para proteger a las personas y los activos, desarrollar herramientas financieras que faciliten las inversiones privadas en adaptación (por ejemplo, préstamos para inversiones en grandes infraestructuras) y reforzar la resiliencia de los sistemas alimentarios apoyando la rápida adopción de prácticas agrícolas regenerativas y resilientes, pertinentes a nivel local y adaptadas a distintos sistemas.
Los gobiernos no pueden actuar solos: los líderes empresariales también deben asociarse con los responsables de formular políticas para aprovechar más oportunidades de transición.
8. Fijar objetivos y lograr reducciones de las emisiones de Alcance 1 y 2: Adoptar objetivos basados en la ciencia e informar con transparencia sobre los avances. Elaborar un plan creíble de transición climática que guíe el proceso de descarbonización de su organización.
9. Impulsar el cambio en su sector: Abordar las emisiones de Alcance 3 colaborando a lo largo de toda la cadena de valor para promover productos finales y modelos empresariales con bajas emisiones. Asociarse con coaliciones como la Alianza de Líderes Climáticos CEO, para compartir buenas prácticas y apoyar la descarbonización tanto de los proveedores como de los usuarios finales.
10. Aprovechar soluciones de eficiencia para reducir el consumo de energía, los costes y las emisiones: Utilizar auditorías energéticas para detectar ahorros, modernizar los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC), optimizar los procesos y considerar fuentes de energía alternativas que suelen ofrecer argumentos empresariales atractivos.
11. Reforzar la innovación y las soluciones digitales: Acelerar la investigación y el desarrollo de tecnologías avanzadas, incluida la inteligencia artificial (IA), sin perder de vista su impacto medioambiental.
12. Apoyar la creación de señales de demanda: Combinar, cuando sea posible, los objetivos empresariales para aumentar la demanda de tecnologías revolucionarias; por ejemplo, sumándose a alianzas sectoriales como la First Movers Coalition, que apoya la descarbonización de los sectores difíciles de descarbonizar.
13. Invertir en adaptación y resiliencia frente al cambio climático: Orientar el capital a proteger las instalaciones frente al cambio climático, diversificar las cadenas de suministro y reforzar las infraestructuras para proteger las operaciones y las comunidades de los riesgos meteorológicos extremos. Aprovechar modelos avanzados de riesgos y herramientas de datos para evaluar y mejorar la visibilidad de los impactos físicos en los activos clave de la cadena de valor.
Para lograr esta transformación será necesaria una colaboración más estrecha entre los sectores público y privado, basada en la confianza, una ambición compartida y una acción coordinada entre regiones en materia de políticas, financiación e innovación. Esto permitirá aprovechar una oportunidad comercial histórica y, al mismo tiempo, respaldar una transición justa y proteger a las personas y la salud del planeta. El momento es crucial, y las medidas que se adopten hoy determinarán la velocidad y la escala de la transformación.
La mayoría de los miembros de la Alianza respalda esta carta; sin embargo, es posible que no refleje la opinión de todos sus miembros.
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