Cómo el proyecto Carbfix de Islandia está convirtiendo el dióxido de carbono en roca

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CarbFix project – fixing CO2 into rockImage: CarbFix
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  • El proyecto CarbFix ha estado capturando emisiones de centrales eléctricas y secuestrándolas en las rocas.

  • El proyecto comenzó en 2012, cuando investigadores e ingenieros empezaron a secuestrar carbono en rocas de basalto en el suroeste de Islandia.

  • Es una colaboración entre Reykjavik Energy, la Universidad de Islandia, el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) y la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.

El reloj del cambio climático no se detiene. En 2018, las emisiones mundiales de carbono alcanzaron un máximo histórico y las Naciones Unidas advirtieron de que quizá solo nos quedaran 12 años para evitar los efectos catastróficos del cambio climático. Desde entonces, los parlamentos del Reino Unido e Irlanda han declarado emergencias climáticas.

Aunque los países están avanzando hacia las energías limpias, pocos están descarbonizando con suficiente rapidez para cumplir los objetivos climáticos del Acuerdo de París de 2016. Como queda poco tiempo, algunos científicos han estado trabajando en otras formas de mitigar el calentamiento global, entre ellas capturar las emisiones de carbono de las centrales eléctricas y los procesos industriales y después secuestrarlas de forma segura bajo tierra.

Proyecto CarbFix: del CO2 a los minerales

En 2012, un equipo internacional de investigadores e ingenieros empezó a inyectar dióxido de carbono (CO2) en roca basáltica porosa, formada al enfriarse la lava, en un sitio de pruebas subterráneo en el suroeste de Islandia.

Dos años después, casi todo el CO2 se había transformado en minerales de carbonato.

El avance del equipo, del que se informó en la revista Science en 2016, permitió ampliar la escala del proyecto CarbFix —literalmente, fijar CO2 en la roca— en la central geotérmica de Hellisheidi, a unos 30 kilómetros de la capital islandesa, Reikiavik.

Modelo del proyecto CarbfixImage: CarbFix

El proyecto CarbFix —una colaboración entre la empresa de servicios públicos Reykjavik Energy, la Universidad de Islandia, el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) y la Universidad de Columbia, en Estados Unidos— ha estado capturando e inyectando alrededor de un tercio del CO2 y tres cuartas partes del sulfuro de hidrógeno emitidos por Hellisheidi.

Gracias a su geología volcánica, Islandia cuenta con enormes recursos geotérmicos que pueden aprovecharse para producir energía limpia. La energía geotérmica proporciona calefacción y agua caliente a la mayoría de los hogares islandeses, así como más de una cuarta parte de la electricidad del país.

Hellisheidi está situada en el volcán Hengill, sobre una capa de roca basáltica. Se bombea agua desde debajo del volcán para accionar seis turbinas que suministran electricidad y calor a la capital como parte del proyecto CarbFix.

Aunque producen menos emisiones que la energía generada a partir de combustibles fósiles, las centrales geotérmicas emiten algo de CO2, además del sulfuro de hidrógeno contenido en el vapor.

En un proceso que la directora del proyecto, Edda Sif Aradottir,describe como «hacer agua con gas», se captura el CO2 del vapor y se disuelve en grandes cantidades de agua. Luego, esta agua con gas se bombea al sitio de inyección, donde las reacciones químicas convierten el CO2 en minerales. Al quedar atrapado en la roca, el CO2 no puede filtrarse al exterior, desde el subsuelo hasta la atmósfera.

¿Puede funcionar Carbfix en otros lugares?

Hay formaciones de basalto en todo el mundo y el equipo de CarbFix cree que su modelo podría reproducirse en otros lugares. Sin embargo, el proceso requiere grandes cantidades de agua desalinizada —unas 25 toneladas de agua por cada tonelada de CO2 almacenado—, por lo que están trabajando para adaptarlo al agua salada.

«El basalto es, de hecho, el tipo de roca más común de la Tierra; cubre la mayor parte de los fondos oceánicos y alrededor del 10 % de los continentes. Este modelo funcionaría allí donde haya basalto y agua», afirmó Sandra Osk Snaebjornsdottir, geóloga que trabaja para CarbFix, a la BBC.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU quiere que haya una adopción más amplia de modelos como CarbFix, que eliminan CO2 de la atmósfera, mediante tecnologías conocidas como captura y almacenamiento de carbono (CCS) y tecnologías de emisiones negativas (NETs).

Sin embargo, aunque estas tecnologías pueden contribuir a la lucha contra el cambio climático, probablemente será difícil y costoso implementarlas a gran escala. Los expertos afirman que enfoques como CarbFix «no son una solución milagrosa», y que la gente debería seguir esforzándose más cada día por reducir las emisiones.

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