¿Puede la tecnología salvar la vida en la Tierra?

An Aeronavics drone sits in a paddock near the town of Raglan, New Zealand, July 6, 2015. Deep in New Zealand's dairying heartland, drone maker Aeronavics tests aircraft designed to corner the fast-growing emerging market for unmanned aerial vehicles in the film and television business. The developer of drones used in the production of "Dr. Who" and the "Twilight" films is one of a stable of New Zealand firms that are using the country's reputation for innovation in the film industry to stake out claims to what is expected to be a drone boom in Hollywood. The relaxation of U.S. rules for commercial drones late last year has sparked a race to develop specialised flying camera platforms for studios to hire for a fraction of the cost of jibs, cranes or even helicopters to capture swooping aerial shots. Picture taken July 6, 2015. REUTERS/Naomi Tajitsu - GF10000164426
Managing biodiversity is an important area of conservation where technology could also play a key role.Image: REUTERS/Naomi Tajitsu
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La diversidad biológica es la «infraestructura» que sustenta la vida en nuestro planeta: el aire que respiramos, los alimentos que comemos y el agua que bebemos solo son posibles mientras tengamos una biodiversidad sana, es decir, una gran riqueza de especies y de diversidad de ecosistemas. Sin embargo, este salvavidas esencial para la humanidad está gravemente amenazado.

Los datos más recientes muestran que estamos al borde de cruzar los límites ecológicos y de alcanzar puntos de inflexión en el clima y los ecosistemas que podrían acelerar la desestabilización planetaria. El Foro Económico Mundial, en su Informe sobre Riesgos Globales 2018 enumera el colapso ecológico y la pérdida de biodiversidad entre los 10 riesgos principales en términos de impacto.

Image: Informe sobre Riesgos Globales 2018

Durante siglos, hemos hecho un uso indebido de nuestra infraestructura natural, modificando el 40 % de la superficie terrestre con efectos catastróficos. Aunque representamos solo el 0,01 % de toda la vida del planeta, nuestro impacto en los ecosistemas ha provocado la pérdida de la mitad de las plantas del mundo y del 83 % de todos los mamíferos salvajes. Cuando perdemos especies por extinción, se destruye la red de la vida. Esto, a su vez, afecta a la resiliencia de los ecosistemas y a la capacidad de la naturaleza para proporcionar los servicios que las personas necesitan, así como a los momentos de serenidad y renovación que disfrutamos en la naturaleza.

La necesidad de actuar con urgencia para proteger la biodiversidad (avanzar hacia formas nuevas y sostenibles de producción y consumo, y reorientar las trayectorias de desarrollo económico hacia una «economía dentro de los límites ecológicos») gana reconocimiento mundial. Al mismo tiempo, los avances tecnológicos evolucionan a una velocidad y una escala increíbles. ¿Puede entonces la Cuarta Revolución Industrial ayudar a mitigar e invertir los efectos del Antropoceno?

Sí. Y no.

Sí

El valor no es intrínseco, sino contextual: lo que determina finalmente su valor es la funcionalidad y la intencionalidad que atribuimos a las cosas. Si bien la búsqueda de niveles de vida cada vez más altos, impulsada por el desarrollo y por una población humana en constante crecimiento, ha provocado la pérdida de biodiversidad, podríamos hacer que esta búsqueda también sirva como fuente de mitigación, siempre que aprovechemos las innovaciones tecnológicas que impulsan el desarrollo económico para evitar la destrucción de la biodiversidad.

Las tecnologías que impulsan la Cuarta Revolución Industrial incluyen herramientas como la inteligencia artificial, el aprendizaje automático, los avances en la computación cuántica, la codificación de datos en ADN, la realidad virtual, la biotecnología y los nuevos materiales. En lo que respecta a la biodiversidad, hay ámbitos (como el uso del suelo, incluida la producción de alimentos, la conservación y la restauración, así como la gobernanza, las comunicaciones y la participación comunitaria) en los que estas nuevas tecnologías podrían ser de ayuda.

Por ejemplo, en las zonas urbanas, la jardinería vertical podría propiciar un cambio en los métodos de producción y abastecimiento. En el futuro, AeroFarms (que hace germinar semillas en el aire con una neblina de nutrientes) tiene el potencial de transformar la forma en que las personas de las ciudades adquieren y consumen alimentos. Al analizar las innovaciones tecnológicas que podrían afectar a los datos de la cadena de suministro, la cadena de bloques surge como una herramienta prometedora para rastrear toda la cadena de abastecimiento y suministro.

Las nuevas tecnologías podrían prestar un apoyo valioso a la conservación: las imágenes hiperespectrales de paisajes, por ejemplo, podrían proporcionar información detallada sobre una serie de parámetros químicos y geológicos y procesos biológicos, tanto en sistemas terrestres como acuáticos, con avances significativos en las técnicas de imagen, el análisis de datos y las modalidades de despliegue. Este tipo de teledetección podría ayudar a los biólogos de la conservación a mantener hábitats sanos y a proteger la vida que albergan, al tiempo que ofrece la posibilidad de contar con sistemas de alerta rápida ante redes o sistemas tróficos en deterioro, así como ante una interferencia humana excesiva.

La gestión de la biodiversidad es un ámbito importante de la conservación en el que la tecnología también podría desempeñar un papel fundamental, y se ha convertido en una prioridad en muchos países del mundo. La tecnología de seguimiento por satélite es una herramienta eficaz para analizar y visualizar datos sobre especies en entornos inaccesibles, con el fin de identificar las zonas en las que se necesitan prácticas de conservación. Las nuevas tecnologías están mejorando cada vez más la investigación sobre la migración, el conflicto entre humanos y fauna silvestre, la reubicación y la reintroducción de especies, y las interacciones depredador-presa. La tecnología también podría aplicarse para evaluar estratégicamente los puntos calientes de biodiversidad en los que debería limitarse la interferencia humana.

Las tecnologías también tienen el potencial de transformar la forma en que abordamos la restauración de los ecosistemas. Algunas empresas han empezado a utilizar drones para determinar qué especies se necesitan y dónde, y luego usar esos datos para reforestar, replantar y restaurar. Las técnicas de biorremediación (p. ej., el uso de plantas y microbios para extraer contaminantes metálicos) han avanzado hasta un punto que nos permite utilizar procesos naturales para ayudar a «reasilvestrar» los hábitats dañados. La investigación demuestra que incluso los paisajes más dañados pueden recuperarse si se limitan las actividades humanas: por ejemplo, la zona que rodea Chernóbil, en Ucrania, se ha recuperado notablemente tras el desastre nuclear de 1986, y la fauna autóctona ha aprovechado la ausencia de actividades humanas para reasilvestrar la zona de exclusión.

Las tecnologías naturales están disponibles de inmediato, son asequibles y escalables. Algunos países ya están aprovechando las oportunidades para fusionar la infraestructura natural con la tecnología, por ejemplo, para construir infraestructuras que mejoren la capacidad de adaptación, refuercen la resiliencia y reduzcan las vulnerabilidades ante el cambio climático. En China, se están construyendo ciudades «esponja», y dos de ellas, en particular, han invertido más de mil millones de dólares en infraestructura natural para el control de inundaciones, la conservación y la calidad del agua, y la protección de los ecosistemas naturales. Como resultado, estas ciudades han demostrado ser más resilientes ante tifones y tormentas fuertes. Cada vez más, la naturaleza también está ganando apoyo como la tecnología original de captura de carbono, con el potencial de representar un tercio de la solución climática mundial para 2030.

La Cuarta Revolución Industrial también podría aprovecharse para mejorar la comunicación. Los datos satelitales y geoetiquetados pueden servir como mecanismos fundamentales para ofrecer una imagen más completa de la naturaleza, sus presiones y tendencias. La aplicación de capas de datos globales, como las de Global Forest Watch, sobre la deforestación a lo largo del tiempo, junto con conjuntos de datos adicionales, como los relativos al desarrollo de infraestructuras a lo largo del tiempo y al comercio de materias primas a lo largo del tiempo, podría ayudar a generar historias convincentes sobre nuestro impacto en los ecosistemas naturales. Las historias son esenciales para sensibilizar al público general, a los responsables de la toma de decisiones y a los sectores financiero y privado. Ayudan a implicar a distintos actores, animándolos a alinear objetivos, acciones y recursos para reconectar con la naturaleza; modificar las prácticas insostenibles y las decisiones de estilo de vida; y promover el uso de soluciones tecnológicas naturales.

Otro ámbito clave en el que la tecnología puede contribuir a salvaguardar la vida en el planeta es la participación comunitaria. Las tecnologías permiten implicar no solo a aficionados y profesionales, sino también a comunidades que a menudo se pasan por alto en materia de conservación, como los pueblos indígenas, las comunidades locales y los turistas. Como ejemplo, una empresa emergente australiana creó una aplicación, Crosschecker, que permite a todo el mundo (desde las comunidades locales hasta los turistas) buscar cualquier propiedad y obtener toda la flora y la fauna relacionadas con el lugar, con descripciones e imágenes coincidentes. La aplicación reúne información de diversas tecnologías, la cruza con información sobre políticas, legislación y cumplimiento normativo, y luego la presenta en un único lugar de fácil acceso para informar al usuario sobre la flora protegida y, de este modo, permitir la protección del patrimonio natural del lugar.

No

Las nuevas tecnologías conllevan una serie de riesgos y oportunidades asociados, y pueden utilizarse para bien o para mal. La tecnología puede utilizarse para restaurar la biodiversidad, pero también para destruirla, ya sea de forma intencionada (p. ej., la extracción de recursos) o no intencionada, a través de sus efectos no gestionados (p. ej., algunos tipos de ingeniería genética). Por ello, la concienciación y la responsabilidad son fundamentales al diseñar y utilizar cualquier tipo de tecnología. En primer lugar, la concienciación de que la Tierra es un sistema de elementos interconectados y de que las tecnologías creadas por el ser humano están integradas en el sistema natural más amplio del planeta, y no al revés; y, en segundo lugar, la responsabilidad humana de mantener la salud de esta frágil red de la vida de la que solo somos una parte.

Para ayudar a salvaguardar la vida en nuestro planeta, las tecnologías deberán comprender la naturaleza y aprender de ella, y alinear ese aprendizaje con las necesidades de la sociedad. La investigación aplicada y la gestión adaptativa son requisitos para integrar el conocimiento de los ecosistemas en el diseño tecnológico (p. ej., el biomimetismo).

Las nuevas tecnologías solo pueden beneficiar a la naturaleza y a la humanidad si sus productores y consumidores evalúan cuidadosamente los impactos, los costes y los beneficios, así como las opciones para internalizar las externalidades. En este contexto, se requerirían, entre otras cosas, medidas de mitigación de riesgos, así como una minimización adecuada de los residuos.

Y la tecnología puede apoyarnos de verdad si es fruto de un enfoque sistémico de la innovación que involucre a todos los sectores y partes interesadas pertinentes, para que todos se beneficien: desde los gobiernos, la sociedad civil, el mundo académico y las empresas, hasta los pueblos indígenas y las comunidades locales, que son los principales custodios de los ecosistemas naturales que sustentan la vida en la Tierra.

Los conocimientos tradicionales son fundamentales para la innovación, incluida la innovación tecnológica: los pueblos indígenas nos han sostenido durante generaciones gracias a los conocimientos que adquirieron a lo largo de milenios de interacción con sus ecosistemas y sus tierras. Por ello, debemos trabajar juntos y cocrear soluciones no solo para nuestra supervivencia, sino también para nuestra prosperidad equitativa en el planeta.

Además, incluso si la tecnología evaluara y mitigara cuidadosamente todos sus riesgos, no opera en el vacío y, en ningún caso, sería una solución milagrosa. Los cazadores furtivos, por ejemplo, no se disuaden con aplicaciones para teléfonos inteligentes, y los datos y las herramientas por sí solos no salvarán a la humanidad del colapso de los ecosistemas provocado por ella misma.

Por tanto, debemos aumentar el grupo mundial de recopiladores de datos y, al mismo tiempo, movilizar una participación amplia para utilizar los datos generados a fin de tomar decisiones fundamentadas. También debemos hacer de los enfoques interdisciplinarios la nueva norma para desarrollar soluciones a los desafíos existentes y futuros: desde biólogos hasta ingenieros, emprendedores, médicos, matemáticos, arquitectos y funcionarios públicos, todos debemos trabajar juntos para diseñar soluciones tecnológicas que preserven la salud de nuestro planeta. Y, desde los reguladores hasta los productores y consumidores de tecnología, todos debemos ponernos al volante de la Cuarta Revolución Industrial: la Tierra es nuestro hogar común y, por tanto, nuestra responsabilidad colectiva.

De «No» a generaciones de «Sí»

La conexión de las personas con la naturaleza está en aumento. Un ejemplo prometedor llegó el 1 de agosto, con el fabricante danés de juguetes LEGO, que lanzó sus primeros ladrillos de construcción sostenibles, fabricados con plástico de caña de azúcar y con forma de plantas. LEGO prevé fabricar para 2030 la mayor parte de sus productos y envases con materiales respetuosos con el medio ambiente o con fuentes recicladas. Nuestras futuras generaciones necesitarán estar expuestas a prácticas más sostenibles desde el punto de vista medioambiental, siguiendo los pasos de LEGO y de otras empresas que están creando desarrollos tecnológicos, respetando la infraestructura natural que sustenta la vida en nuestro planeta.

Debemos asegurar que la revolución tecnológica esté dirigida por seres humanos y centrada en la Tierra.

Y debemos dejar de ver la biodiversidad como una víctima que debe ser salvada por la tecnología y empezar a verla por lo que realmente es: nuestro recurso más valioso, uno que nutre, inspira, cura y nos acompaña a lo largo de nuestra vida y a través de las generaciones.

¿Puede la tecnología salvar la vida en la Tierra? Solo en colaboración con la biodiversidad.

El proceso para dar forma a un nuevo Pacto Mundial por la Naturaleza en 2020 en Pekín, a través del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, ofrece la oportunidad de construir esa necesaria alianza entre la tecnología y la biodiversidad.

Este artículo forma parte del Foro Económico Mundial, dentro de su serie «Cuarta Revolución Industrial por la Tierra», que explora cómo las tecnologías innovadoras están empezando a transformar la forma en que gestionamos los recursos naturales y abordamos el cambio climático y otros desafíos ambientales causados por la industrialización.

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