Las escuelas de Camboya son la nueva primera línea en la batalla contra el cambio climático

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Los estudiantes de Camboya experimentan el cambio climático de primera mano. Por segunda vez en cuatro años, hubo que reducir el horario escolar en todo el país debido a olas de calor récord en la estación seca. Ahora, estos estudiantes se están sumando al esfuerzo por encontrar soluciones, como vanguardia frente a la amenaza existencial de nuestro tiempo.

El cambio climático tiene el potencial de empujar a 100 millones de personas de vuelta a la pobreza en los próximos 15 años. Esto lo convierte en una grave amenaza para nuestras economías y sociedades, ya que el aumento de las temperaturas y los desastres naturales afectan a la salud, la seguridad y los sistemas alimentarios de las personas.

Se ha dicho mucho sobre las enormes sumas de dinero necesarias para hacer frente al cambio climático y los billones de dólares que se requerirán para adaptar la infraestructura al clima, hacer más resilientes los sistemas agrícolas y sanitarios, e invertir en tecnologías bajas en carbono.

Pero los países en desarrollo enfrentan otro gran obstáculo en su lucha contra el cambio climático: la financiación solo puede aprovecharse bien si los países tienen los conocimientos y las competencias necesarios para evaluar las amenazas climáticas, desarrollar soluciones innovadoras y ponerlas en práctica. Sin ese conocimiento fundamental y las competencias requeridas, el mundo se verá gravemente obstaculizado en la batalla contra el cambio climático.

Desde ingenieros hasta trabajadores sanitarios, desde urbanistas hasta arquitectos y agrónomos, una nueva generación de profesionales constituirá el núcleo de la lucha contra el cambio climático. Serán tan cruciales como la financiación para hacer nuestras sociedades más resilientes y aprovechar las oportunidades de la economía verde.

Un currículo con visión de futuro

En Camboya, un país de rápido crecimiento pero vulnerable al clima, el impulso a una mejor educación climática y medioambiental ya está en marcha, como parte de un esfuerzo más amplio por promover la ciencia y la tecnología.

Camboya, con el apoyo de la Unión Europea, Suecia y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ha integrado el cambio climático en un nuevo currículo ampliado de ciencias de la Tierra para la educación secundaria superior, que se introducirá para 2020 y que cuenta con una matrícula de más de medio millón de estudiantes.

Los estudiantes de los grados 10 a 12 aprenderán sobre los factores que impulsan el cambio climático y el perfil de vulnerabilidad del país. También aprenderán sobre enfoques y tecnologías clave para adaptarse a los impactos del cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, los ministerios de Medio Ambiente y de Educación, trabajando conjuntamente, han introducido el concepto de escuela ecológica, como forma de involucrar a los jóvenes y a los responsables educativos en cuestiones medioambientales y del cambio climático. En 15 escuelas piloto apoyadas por la Alianza de Camboya para el Cambio Climático (CCCA), los estudiantes recibieron formación adicional sobre cambio climático y trabajaron junto con los docentes en proyectos de resiliencia, como la plantación de árboles y la agricultura inteligente frente al clima.

Este tipo de enfoque, que combina la enseñanza formal y la participación práctica de los jóvenes, es importante para una respuesta eficaz al cambio climático.

Un mapa de vulnerabilidad climática del Sudeste Asiático.Image: Phnom Penh Post

Dos tercios de la población camboyana tiene menos de 20 años, y esta generación tiene un enorme potencial para dar forma al camino de desarrollo del país. Con una educación y un compromiso adecuados, podrían generar demanda de soluciones más resilientes y bajas en carbono, y dar forma a las decisiones de inversión tanto del sector privado como del público. Este movimiento ya está en marcha en países de todo el mundo. En Suecia, por ejemplo, estudiantes como Greta Thunberg desempeñan un papel de liderazgo al impulsar una acción climática más ambiciosa, mediante el activismo, incluidas las huelgas climáticas.

Crear oportunidades a partir de la catástrofe

En Camboya, los beneficios de los esfuerzos de educación y sensibilización ya son evidentes. Estudios recientes muestran que el 85 % de los encuestados tiene una comprensión básica de las causas del cambio climático, y el 98 % puede identificar algunos de sus impactos. Sin embargo, persisten graves lagunas en el conocimiento de las posibles respuestas, ya que el 37 % de los encuestados no logra identificar ninguna opción de mitigación o adaptación.

Además de generar demanda de acción climática, la educación climática también aumenta la conciencia sobre las oportunidades laborales en una economía inteligente frente al clima. Sesenta y cinco millones de nuevos empleos podrían crearse para 2030 en la transición hacia una economía inteligente frente al clima. Esta transición generará cambios en la demanda de empleo en todos los sectores, pero también exige nuevas competencias para los empleos existentes.

Anticipar estos cambios y ofrecer una educación de alta calidad para este nuevo mercado laboral es un gran desafío. Con el apoyo del gobierno, seis universidades de Camboya han comenzado a incorporar el cambio climático en los currículos pertinentes y han adoptado medidas para impulsar la investigación relacionada con el clima mediante becas y alianzas con instituciones académicas internacionales.

Todas estas medidas apuntan en la dirección correcta e indican una voluntad política de aprovechar el potencial de la próxima generación para la transición hacia una economía más resiliente y baja en carbono.

Las medidas decisivas que se adopten en los próximos años serán cruciales para garantizar que los 1.200 millones de jóvenes que se incorporarán al mercado laboral de las economías en desarrollo para 2030 – 3 millones de ellos en Camboya – estén preparados para contribuir y beneficiarse de las oportunidades de empleo de una economía inteligente frente al clima.

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