Así afectarán a la vida marina las temperaturas récord del Mediterráneo

Fish swim in the Mediterranean sea on the south coast of the Balearic island of Mallorca, Spain in this August 20, 2006. REUTERS/Dani Cardona (SPAIN)
Record-breaking temperatures could have a major impact on marine life.Image: REUTERS/Dani Cardona (SPAIN)
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  • Este verano, el Mediterráneo ha sufrido temperaturas récord.

  • Las olas de calor marinas, como estas, pueden tener un impacto devastador en la vida oceánica.

  • Los cambios en la temperatura del mar también afectan al equilibrio de los ecosistemas y pueden desencadenar migraciones.

El océano sustenta toda la vida de nuestro planeta. Nos proporciona alimentos y oxígeno para respirar, y desempeña un papel clave en la regulación de nuestro clima. Sin embargo, la vida marina está cada vez más amenazada por el cambio climático. El océano se está calentando considerablemente, lo que afecta a su capacidad para sustentar la vida.

Las abrasadoras temperaturas registradas este año en el Mediterráneo son indicativas del aumento de las temperaturas globales. Se prevé que esta tendencia continúe durante el próximo siglo, en función de la cantidad de CO₂ que sigamos emitiendo.

La Agencia Internacional de la Energía informó de que las emisiones mundiales de CO₂ relacionadas con la energía aumentaron un 6 % en 2021, hasta alcanzar su nivel más alto de la historia.

El Mediterráneo ha estado sometido a condiciones térmicas intensas en los últimos años. Este año se ha producido un nuevo y marcado aumento, y la temperatura del mar ha alcanzado un récord de 30,7 °C frente a Córcega.

Una ola de calor marina se define como un período prolongado de temperaturas del mar anormalmente altas en relación con el promedio estacional. Su frecuencia se ha duplicado desde la década de 1980.

Debido al tiempo que transcurre entre la realización y la publicación de los estudios ecológicos, el estudio más exhaustivo disponible sobre las olas de calor marinas del Mediterráneo abarca el período 2015-2019.

El estudio concluyó que las temperaturas del mar registradas en el Mediterráneo durante ese período fueron las más altas desde que comenzaron las mediciones en 1982. De casi mil estudios de campo realizados, los investigadores observaron que el 58 % contenía indicios de una mortalidad generalizada de la vida marina, estrechamente vinculada a períodos de calor extremo.

La investigación ofrece una perspectiva de los futuros efectos ecológicos de las olas de calor marinas en otros lugares. Esto es significativo, ya que se pronostican aumentos considerables de temperatura, especialmente en las regiones tropicales y polares.

Aunque el océano actúa como un gran sumidero de carbono, aún nos enfrentamos a aumentos de la temperatura superficial del mar de entre 1 y 3 °C antes de que termine el siglo. Este calentamiento general está vinculado a olas de calor marinas cada vez más frecuentes e intensas.

Gran parte de la investigación sobre las olas de calor marinas concluye que afectan con especial intensidad a determinados hábitats, como los arrecifes de coral, las praderas marinas y las algas. Se descubrió que las olas de calor marinas fueron responsables de la pérdida de hasta el 80 % de la población de algunas especies mediterráneas entre 2015 y 2019.

Un episodio de mortalidad masiva es un único suceso catastrófico que acaba rápidamente con un gran número de individuos de una especie. Alrededor del 88 % de estos episodios en el Mediterráneo se asociaron con organismos que habitan en fondos marinos rocosos, como los corales. Sin embargo, las praderas marinas y la comunidad más diversa de los fondos blandos también se vieron gravemente afectadas, y representaron el 10 % y el 2 % de estos episodios, respectivamente.

Muertes en aguas poco profundas

Más de dos tercios de las muertes de organismos marinos que se producen en fondos marinos rocosos ocurrieron en las aguas menos profundas. Los entornos marinos con una profundidad de 0–25 metros están sujetos a un calentamiento especialmente intenso y albergan algunos de los ecosistemas con mayor biodiversidad del Mediterráneo, formados por organismos similares a los corales. Otras investigaciones estiman que las olas de calor marinas han sido responsables de la pérdida del 80–90 % de la densidad de coral del Mediterráneo desde 2003.

Las especies fundacionales suelen ser organismos que forman hábitats y, por tanto, son fundamentales para estructurar un ecosistema. Sirven de zonas de cría, ofrecen protección frente a los depredadores y proporcionan alimento. Las especies fundacionales son esenciales para mantener la biodiversidad, y su pérdida tendrá repercusiones en otras especies. Como especies fundacionales, la pérdida de corales, praderas marinas y algas es especialmente preocupante.

El estrés térmico intenso no es la única causa de los episodios de mortalidad. Las altas temperaturas del agua están asociadas con la proliferación de organismos causantes de enfermedades, como bacterias, hongos y virus. Esto puede reducir aún más la capacidad del ecosistema para adaptarse al calor extremo, lo que contribuye a un mayor daño ecológico.

Migración de la vida marina

Además de provocar la muerte generalizada de la vida marina, las olas de calor marinas suelen desencadenar migraciones. Las especies invasoras de aguas cálidas se desplazan hacia las zonas más cálidas y sustituyen a las especies que huyen del aumento de las temperaturas. Los indicios anecdóticos apuntan a que las temperaturas excepcionales registradas este verano en todo el Mediterráneo podrían estar impulsando migraciones masivas a gran escala.

En Grecia, los científicos han observado una mayor abundancia de especies invasoras procedentes de aguas más cálidas. Entre ellas se encuentran el pez león y el pez globo de mejillas plateadas, ambos tóxicos y capaces de causar daños ecológicos considerables.

Algunas investigaciones incluso sugieren que las especies invasoras del Mediterráneo oriental, donde las poblaciones autóctonas han colapsado, pronto serán las únicas capaces de mantener los ecosistemas.

También se han producido avistamientos de barracudas no autóctonas frente a la costa sur de Francia. La invasión de especies depredadoras, que encuentran nuevas presas y se enfrentan a menos depredadores, podría alterar considerablemente el funcionamiento de los ecosistemas mediterráneos y probablemente dar lugar a ecosistemas más empobrecidos, con menor diversidad de especies.

Sin embargo, aunque abundan los indicios anecdóticos, la investigación sobre los efectos ecológicos de las olas de calor marinas está todavía en sus inicios. Se necesitan más estudios científicos rigurosos que sirvan de base para elaborar modelos de escenarios futuros realistas.

En algunos sectores de la comunidad científica, la intensidad y frecuencia recientes de las olas de calor marinas sugieren que hemos llegado a un «escenario climático extremo». Esto implica prepararse para todas las consecuencias de la mortalidad generalizada de especies marinas si no se frenan las emisiones. La probable y devastadora ola de calor marina que ha afectado este año al Mediterráneo no hará sino alimentar esos debates.

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