Este lago de Asia Central es un duro recordatorio del impacto que tenemos sobre el planeta

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A ruined ship lays on the Aral Sea coastline near the village of Akespe.Image: REUTERS/Shamil Zhumatov
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  • El mar de Aral fue alguna vez el cuarto lago más grande del mundo, pero un proyecto de riego drenó casi toda el agua.

  • Las consecuencias incluyen la pérdida de la industria pesquera, polvo cargado de sal que afecta a los cultivos y a la salud humana, y un clima alterado.

  • Una presa ha aumentado los niveles de agua en una pequeña parte del lago llamada Aral Norte.

Es fácil sentirse abrumado por las estadísticas sobre cómo nuestras acciones están cambiando el planeta.

Si alguien te dice que perdemos 18,7 millones de acres de bosques al año o que nuestros océanos superficiales son un 28% más ácidos que antes de la Revolución Industrial, puede que te cueste imaginar qué significa realmente eso.

Pues bien, en Asia Central, al este del mar Caspio, hay un claro recordatorio de lo que podemos hacer al mundo natural.

Un mar que se encoge

En los años sesenta, el mar de Aral era el cuarto cuerpo de agua continental más grande de la Tierra. Solo unas décadas después, casi había desaparecido.

El mar interior, que había cubierto 68.000 kilómetros cuadrados en 1960, hoy es un 85% más pequeño. Y se debe a la acción humana.

El mar de Aral en 2018. Las líneas amarillas muestran la línea de costa aproximada en 1960Image: NASA

La creación de un desvío

En los años sesenta, la Unión Soviética emprendió un gran proyecto para desviar el agua destinada al mar de Aral para regar tierras de cultivo en Kazajistán, Uzbekistán y Turkmenistán.

Transformó paisajes antes áridos en explotaciones dedicadas sobre todo al algodón y al arroz, y redujo la cantidad de agua que llegaba al lago, con resultados devastadores.

El mar de Aral en 1964.Image: NASA

Más seco, más salado, menos productivo

La ecología del lago cambió significativamente. El agua se volvió más salada, aumentó la concentración de minerales y los fertilizantes y plaguicidas provocaron contaminación.

La industria pesquera –que empleaba a unas 60.000 personas a principios de los años sesenta – se derrumbó y, en los años ochenta, había desaparecido.

Barcos abandonados descansan ahora sobre la arena.Image: NASA

La presa Kok-Aral, completada en 2005 para evitar que el agua fluyera del Aral Norte al Aral Sur, ha ayudado a recuperar algunas pesquerías. Pero otros problemas persisten.

El lecho polvoriento del lago queda expuesto a los fuertes vientos de la región, que arrastran el suelo salino y contaminado y generan problemas de salud pública. Este polvo salino también se deposita en las tierras de cultivo, reduciendo los rendimientos agrícolas.

La pérdida de una masa de agua tan considerable ha afectado al clima de la región. Los inviernos son más fríos y los veranos más calurosos y secos.

Imágenes satelitales que muestran los cambios en el nivel del agua del mar de Aral entre 2000 y 2011.Image: NASA

¿Es reversible el daño?

Se han hecho esfuerzos para salvar una parte del lago. Kazajistán construyó el dique y la presa de Kok-Aral, que permitieron que la pesca regresara al Aral Norte a medida que aumentaban los niveles de agua en esa zona del lago.

Pero, como muestran las imágenes satelitales, la mayor parte del lago sigue seco. Son un duro recordatorio de que la humanidad está dañando el planeta más rápido de lo que este puede recuperarse.

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