Aprovechar el poder de la naturaleza en la lucha contra el cambio climático

Scarlet ibis fly near the banks of a mangrove swamp located at the mouth of the Calcoene River on the coast of Amapa state, northern Brazil, April 6, 2017.
Mangroves are not just vital ecosystems - they are crucial allies in reducing CO2 emissionsImage: REUTERS/Ricardo Moraes
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Si queremos resolver nuestros desafíos mundiales en materia de clima y desarrollo, necesitaremos la ayuda de la naturaleza. Los bosques, los suelos y los manglares saludables no son solo aliados importantes para abordar el problema de la seguridad alimentaria mundial, también son sumideros de carbono fundamentales: almacenar CO2 es su actividad cotidiana. Nuevas investigaciones indican que estos campeones naturales del clima podrían aportar hasta el 37% de las enormes reducciones de emisiones necesarias para 2030 si queremos tener la posibilidad de evitar a largo plazo un cambio climático peligroso y costoso.

Mientras tanto, nuestro paradigma dominante de crecimiento y desarrollo sigue degradándolos a un ritmo alarmante: la Amazonía corre el riesgo de convertirse en una sabana si no se detiene la deforestación; en los últimos 40 años se ha perdido un tercio de todas las tierras cultivables, y el 67% de los manglares se han perdido o degradado según la UICN.

La reciente ola de calor ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de esos ecosistemas: los bosques en llamas, los arrecifes de coral blanqueados y los lechos de los ríos secos han copado los titulares. Pese a la atención de los medios, las medidas transformadoras para revertir la degradación y avanzar hacia la restauración y la protección aún no se están tomando con suficiente rapidez. Sí, se han logrado avances importantes, entre ellos, numerosas empresas han asumido compromisos ambiciosos y de gran alcance a nivel de sus consejos de administración. Pero lo más difícil es ponerlos en práctica.

Quienes actúan suelen ver también las oportunidades que esto presenta, así como los riesgos. De hecho, un estudio reciente concluyó que la restauración de tierras degradadas y la valoración de los servicios ecosistémicos forestales se encuentran entre las mayores oportunidades de inversión para el desarrollo sostenible en el sector de la alimentación y la agricultura, y que en conjunto representan hasta 450.000 millones de dólares para 2030. Aprovechar estas oportunidades exige, por supuesto, mucho más que un compromiso. He aquí cuatro avances positivos que apuntan a un cambio más amplio y sistémico.

Las soluciones climáticas naturales tienen un papel enorme que desempeñar en la mitigación de las emisiones de CO2Image: The Nature Conservancy

Agendas compartidas entre los sectores público y privado

La proliferación de iniciativas internacionales y diálogos de alto nivel en los sectores público y privado está propiciando la aparición de agendas compartidas. Esto es crucial, ya que hacer realidad el uso sostenible de la tierra y aprovechar las soluciones climáticas naturales que ofrece constituye un complejo desafío social y de gobernanza. Generar la confianza necesaria entre las comunidades, los gobiernos y el sector privado requiere diálogo y tiempo. Plataformas como laAlianza para los Bosques Tropicales 2020o laCoalición para la Alimentación y el Uso del Sueloofrecen un espacio para elaborar agendas compartidas y orientadas a la acción, basadas en una visión común de los resultados del desarrollo sostenible.

Nuevas normas de contabilidad y presentación de informes

Impulsadas por la agenda de deforestación cero y el reconocimiento del importante impacto climático de las cadenas de suministro agrícolas, las empresas han asumido compromisos significativos para reducir las emisiones en sus cadenas de suministro, incluidas las relacionadas con la tierra y los bosques. El liderazgo de esas empresas ha catalizado la innovación y generado impactos en varios frentes, entre ellos, las muy necesarias nuevas normas de contabilidad para medir, atribuir y comunicar de forma creíble las reducciones de emisiones logradas. El trabajo dirigido por Gold Standard y una coalición de empresas y expertos técnicos para desarrollar nuevas Directrices para la contabilidad y la presentación de informes sobre gases de efecto invernadero en la cadena de valorconstituye un paso importante para crear las condiciones equitativas necesarias.

Los mercados de carbono vuelven a crecer

Como consecuencia de los compromisos voluntarios y de los nuevos mercados de cumplimiento, como el creado recientemente en Colombia, la actividad de los mercados de carbono está aumentando de forma drástica. De 2016 a 2017, la cancelación de compensaciones voluntarias de carbono aumentó un 71%, hasta alcanzar un nuevo récord de reducción de 62,7 millones de toneladas de CO2. Entre ellas, las compensaciones de carbono basadas en el uso de la tierra y la silvicultura son de las más solicitadas en el mercado.

Estas cifras muestran el atractivo de las compensaciones de carbono forestales y basadas en la tierra tanto para los compradores voluntarios como para quienes se preparan para cumplir la normativa. Para mantener el impulso, aprovechar el potencial de los mercados de carbono en los programas mencionados para promover la sostenibilidad a escala de paisaje es una buena oportunidad para sacar partido de este mercado en crecimiento.

Más datos para los inversores que buscan comprender los riesgos

Por último, el sector financiero ha tomado conciencia del riesgo de que el cambio climático, las cambiantes preferencias del mercado y las políticas climáticas puedan afectar negativamente al valor de los activos basados en la tierra, e incluso provocar que algunos queden varados. Las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Climahan desempeñado un papel importante en la catalización de la innovación en este ámbito. Hoy, los líderes climáticos del sector financiero aplican evaluaciones de riesgos climáticos basadas en escenarios en distintos sectores y regiones geográficas. Esta mejor comprensión de los activos en riesgo es fundamental para orientar el capital hacia actividades que favorezcan el uso sostenible de la tierra.

En el libro de Ernest Hemingway Fiesta, al personaje Mike Campbell le preguntan cómo se declaró en bancarrota: «Gradualmente, y luego de repente», responde. La cita suele utilizarse en relación con los puntos de inflexión que se avecinan. Parece que nos encontramos en un momento de importancia crítica, en el que necesitamos voluntad y liderazgo colectivos e individuales para aprovechar las oportunidades que han surgido. Esto podría contribuir a que 2018 se recuerde no solo como el año en que los efectos del cambio climático se hicieron visibles para millones de personas en todo el mundo, sino también como el año en que la acción climática se generalizó.

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