Las olas de calor cada vez más frecuentes obligan a la gente a buscar nuevas formas de mantenerse fresca. Pero los expertos afirman que los aires acondicionados no son la única solución.
El enfriamiento pasivo, que consiste en aislar los edificios con ventanas diseñadas para captar la luz solar en invierno y con protecciones exteriores que la bloqueen en verano, es uno de los enfoques.
Otras alternativas incluyen los sistemas de ventilación mecánica y los «techos fríos».
Las olas de calor en numerosos países durante 2022 hicieron caer récords históricos de temperatura. El día anterior, el Reino Unido registró por primera vez una temperatura del aire a la sombra de 40°C, y la Oficina Meteorológica (Met Office) emitió por primera vez su alerta roja por calor extremo, lo que significaba que la población debía extremar las precauciones para mantenerse fresca y evitar un golpe de calor.
En países como Estados Unidos y Japón, eso podría significar permanecer en interiores y poner el aire acondicionado al máximo. Pero los aires acondicionados siguen siendo relativamente poco comunes en muchos países europeos, incluido el Reino Unido. ¿Deberían el calor estival cada vez más brutal y otoños incómodamente cálidos obligar a la gente a instalarlos?
En realidad, en un clima muy influido por el océano, como el del Reino Unido, normalmente se puede mantener una comodidad razonable de forma mucho más eficiente, con medidas que apenas consumen energía. Estas medidas sirven para evitar la entrada de calor, mantener la circulación de aire fresco y aprovechar la capacidad natural del cuerpo para refrescarse mediante la evaporación.
Quien considere instalar un aire acondicionado debe tener cuidado con el aumento de las facturas de energía. Los compresores que lo integran consumen picos repentinos de energía. En lugares donde el aire acondicionado es habitual, el aumento de la demanda durante las olas de calor puede sobrecargar las redes eléctricas locales. Se producen apagones salvo que el aumento de la demanda eléctrica se cubra con generadores de respaldo, a menudo turbinas de gas, que pueden ponerse en marcha rápidamente.
Todos los aires acondicionados comprimen vapores refrigerantes, como los hidroclorofluorocarbonos, que son gases de efecto invernadero miles de veces más potentes que el dióxido de carbono si se filtran a la atmósfera.
Sería mucho mejor para el clima, las finanzas domésticas y la economía en general si los edificios se aislaran con ventanas diseñadas para captar la luz solar en invierno y con protecciones exteriores que la bloqueen en verano. Esto se conoce como enfriamiento pasivo porque no se necesita energía para mantener la temperatura más baja.
Otra alternativa, especialmente si el edificio no tiene ventanas que se puedan abrir, es utilizar un sistema de ventilación mecánica. Estos sistemas utilizan ventiladores para extraer el calor y la contaminación del aire interior a través de conductos y hacer circular aire fresco por las habitaciones.
Es probable que cualquier aire acondicionado que instale recircule el aire interior enfriado en lugar de aire fresco. Mientras tanto, dado que los sistemas de ventilación mecánica canalizan el aire fresco del exterior y expulsan el aire caliente, pueden reducir las temperaturas en todos los rincones con una fracción de la electricidad que el aire acondicionado utiliza para tratar constantemente el aire interior.
En los días en que la temperatura exterior suele ser más alta que la interior, los ventiladores pueden utilizarse a primera hora de la mañana, cuando pueden introducir aire fresco en su momento más frío. Si se instalan filtros húmedos en los conductos, los sistemas de ventilación pueden enfriar aún más la vivienda sin consumo adicional de energía.
A partir del verano de 2023, la normativa de edificación exigirá que las nuevas viviendas en Inglaterra adopten elementos de enfriamiento pasivo o de bajo consumo energético, como la ventilación mecánica. Allí donde las temperaturas elevadas persisten hasta tarde por la noche (piénsese en grandes zonas urbanas como el centro de Londres y Mánchester), los promotores inmobiliarios deberán instalar contraventanas exteriores, acristalamientos que limiten el calor del sol pero dejen pasar la luz, o toldos sobre las ventanas orientadas al sur.
Los edificios más recientes son más propensos al sobrecalentamiento porque tienden a construirse con materiales más ligeros que se calientan rápidamente. Además, estas viviendas suelen estar mejor aisladas, lo que puede contribuir a atrapar el calor. Equipar estas viviendas de esta forma puede reducir la necesidad de aire acondicionado.
La Asamblea de Londres estudia formas de adaptar las viviendas existentes a fenómenos meteorológicos extremos como las olas de calor. El uso de materiales o pinturas de color blanco en los tejados, que reflejan una mayor parte de la energía solar, es uno de los métodos que se están considerando.
Los llamados «techos fríos» reflejan los rayos visibles del sol y emiten el calor infrarrojo invisible desde superficies blancas, un recurso utilizado con gran acierto en gran parte de la arquitectura tradicional griega. El aislamiento convencional impide la entrada de calor, pero también puede atraparlo en el interior. Los techos fríos permiten que el calor suba al desván y escape desde el tejado hacia el cielo.
Cuándo puede ser necesario el aire acondicionado
Las personas y los caballos somos únicos entre los mamíferos por nuestra capacidad de regular la temperatura corporal mediante la secreción de agua ligeramente salada desde millones de poros sudoríparos de la piel. Podemos prosperar en climas cálidos si bebemos agua suficiente, siempre que el sudor se evapore continuamente con la brisa.
Pero, a partir de cierto umbral, el sudor deja de evaporarse y se acumula. Los seres humanos no pueden tolerar durante mucho tiempo una temperatura de bulbo húmedo superior a 35°C (95°F). El bulbo húmedo es la temperatura de un objeto empapado en agua cuando se enfría por evaporación. Esta medida indica la temperatura mínima que la piel puede alcanzar mediante la sudoración, mientras que la temperatura corporal interna será más alta.
Para evaluar si un espacio es seguro para ocupar, y cuánto descanso e hidratación se recomiendan, se pueden combinar las temperaturas de bulbo seco y húmedo, así como la exposición al sol, lo que da lugar a una medida conocida como temperatura de globo de bulbo húmedo. Esta medida tiene en cuenta los límites de la sudoración para refrescarle en épocas de alta humedad, así como la exposición al calor directo del sol y el radiado por superficies cercanas como el hormigón.
Una temperatura de globo de bulbo húmedo elevada es mucho más importante para decidir si se necesita aire acondicionado que la temperatura de bulbo seco que informan los pronósticos meteorológicos. Mi investigación identificó los lugares donde el aire acondicionado es una necesidad: básicamente, cuando hay diez días al año en los que la temperatura de globo de bulbo húmedo supera los 29°C (85°F).
Demostré que esto es una guía razonable para las situaciones en las que deberían abrirse al público los refugios climatizados. En ningún lugar del Reino Unido la Oficina Meteorológica (Met Office) ha medido (todavía) tantos días estresantes en un año como para que se recomiende en general el aire acondicionado según esta guía.
Pero hay calles soleadas flanqueadas por edificios a ambos lados (conocidas como cañones urbanos) donde no hay estaciones meteorológicas, y el interior de edificios mal diseñados que se sobrecalientan. En estos lugares, puede que tenga que refugiarse en un espacio climatizado o encontrar amparo en un parque arbolado.




