Cómo los antiguos baobabs africanos están cayendo víctimas del cambio climático

African Baobab trees can live to be 2,500 years old before the affects of climate change
African Baobab trees can live to be 2,500 years old before the affects of climate change.Image: REUTERS/Luc Gnago
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Se ha informado de que nueve de los 13 baobabs más antiguos y grandes de África han muerto en la última década. Estos árboles, de entre 1.100 y 2.500 años de edad, parecen ser víctimas del cambio climático. Los científicos especulan que las temperaturas en aumento han matado directamente a los árboles o los han debilitado y vuelto más vulnerables a la sequía, las enfermedades, los incendios o el viento.

Los baobabs viejos no son los únicos árboles afectados por los cambios climáticos. Los pinos ponderosa y los bosques de piñoneros del oeste de Estados Unidos están muriendo a un ritmo cada vez mayor a medida que los veranos se vuelven más cálidos en la región. En Hawái, los famosos árboles ohi'a también están muriendo a ritmos más rápidos que los registrados anteriormente.

Baobabs africanos: una especie extraordinaria

Existen nueve especies de baobabs en el mundo: una en el continente africano, Adansonia digitata, (la especie que puede alcanzar el mayor tamaño y la mayor edad), seis en Madagascar y una en Australia. El baobab africano continental recibió su nombre en honor al botánico francés Michel Adanson, quien describió los baobabs de Senegal.

El baobab africano es una especie extraordinaria. No solo por su tamaño y su longevidad, sino también por la particular forma en que crece, con múltiples troncos fusionados. En el espacio entre estos troncos (denominados falsas cavidades) crece una corteza exclusiva del baobab.

Como los baobabs africanos producen anillos de crecimiento muy tenues, los investigadores utilizaron la datación por radiocarbono para analizar muestras tomadas de distintas partes del tronco de cada árbol y determinaron que el más antiguo (que ahora está muerto) tenía más de 2.500 años.

Los baobabs africanos (Adansonia digitata) pueden llegar a tener 2.500 años.Image: Bernard Dupont/Flickr

Los baobabs también tienen más de 300 usos. Las hojas, ricas en hierro, pueden hervirse y comerse como espinacas. Las semillas pueden tostarse para elaborar un sustituto del café o prensarse para obtener aceite para cocinar o para cosmética. La pulpa del fruto tiene seis veces más vitamina C que las naranjas, lo que la convierte en un complemento nutricional importante en África y en los mercados europeo, estadounidense y canadiense.

A nivel local, la pulpa del fruto se transforma en zumo, mermelada o se fermenta para elaborar cerveza. Las plántulas jóvenes tienen una raíz pivotante que puede comerse como una zanahoria. Las flores también son comestibles. Las raíces pueden usarse para obtener un tinte rojo, y la corteza, para fabricar cuerdas y cestas.

Los baobabs también tienen propiedades medicinales, y sus troncos huecos pueden utilizarse para almacenar agua. Las copas de los baobabs también proporcionan sombra, por lo que son un lugar ideal para instalar un mercado en muchas aldeas rurales. Y, por supuesto, el comercio de productos del baobab proporciona ingresos a las comunidades locales.

Los baobabs también desempeñan un papel importante en la vida cultural de sus comunidades, ya que están en el centro de muchos relatos orales africanos. Incluso aparecen en El principito.

Los baobabs africanos son el corazón del ecosistema de la sabana

Los baobabs no solo son útiles para los seres humanos, sino que también son elementos clave del ecosistema de las sabanas secas de África. Es importante destacar que los baobabs mantienen húmedas las condiciones del suelo, favorecen el reciclaje de nutrientes y evitan la erosión del suelo. También son una fuente importante de alimento, agua y refugio para una gran variedad de animales, como aves, lagartos, monos e incluso elefantes, que pueden comer su corteza para obtener algo de humedad cuando no hay agua cerca. Las flores son polinizadas por murciélagos, que recorren grandes distancias para alimentarse de su néctar. Además, numerosos insectos viven en el baobab.

Por antiguos que sean, los baobabs africanos pueden cultivarse, como lo han hecho durante generaciones algunas comunidades de África Occidental. Algunos agricultores se desaniman porque pueden tardar entre 15 y 20 años en dar fruto, pero una investigación reciente ha demostrado que, injertando las ramas de árboles fructíferos en plántulas, estas pueden dar fruto en cinco años.

Muchos árboles “autóctonos” presentan una gran variación en las propiedades morfológicas y nutricionales de sus frutos, y se necesitan años de investigación y selección para encontrar las mejores variedades para el cultivo. Este proceso, denominado domesticación, no se refiere a la ingeniería genética, sino a la selección y el cultivo de los mejores árboles de entre los que existen en la naturaleza. Parece sencillo, pero encontrar los mejores árboles lleva tiempo; mientras tanto, muchos de ellos están muriendo.

La muerte de estos baobabs africanos, los más antiguos y grandes, es muy triste, pero esperamos que la noticia nos motive a proteger los grandes baobabs que quedan en el mundo y a iniciar un proceso de seguimiento minucioso de su salud. Y, ojalá, si los científicos logran perfeccionar el proceso de identificación de los mejores árboles para su cultivo, algún día se volverán tan comunes en nuestros supermercados como las manzanas o las naranjas.

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