«Que nadie se quede atrás». Este fue el mensaje que promovió el Día Mundial del Agua este año. El llamamiento a que nadie se quede atrás —un principio fundamental de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS)— constituye un poderoso llamamiento a la inclusión universal. Propone un mundo en el que las zonas que hoy padecen estrés hídrico no afronten los mismos desafíos en el futuro. El agua es un recurso precioso para todas las naciones, pero las regiones del mundo con escasez de agua tienen una responsabilidad especial de trabajar de forma proactiva para desarrollar métodos sostenibles e innovadores que garanticen el acceso de todos al agua potable y limpia.
La región con mayor escasez de agua del mundo es Oriente Medio y Norte de África (MENA), donde más del 60 % de la población tiene poco o ningún acceso al agua potable. Más del 70 % del producto interior bruto (PIB) de la región está expuesto a un estrés hídrico alto o muy alto, una cifra extrema frente al promedio mundial del 22 %. Según el Banco Mundial, la región MENA también registra las mayores pérdidas económicas previstas a causa de la escasez de agua relacionada con el clima, estimadas entre el 6 y el 14 % del PIB para 2050. Esta escasez supone una amenaza significativa para el desarrollo socioeconómico a largo plazo de la región.
Aunque la situación pueda parecer sombría, la adversidad siempre esconde una oportunidad. La región depende en gran medida de la desalinización del agua; tanto, que representa casi la mitad de la capacidad mundial de desalinización, lo que la convierte en el mayor mercado de desalinización del mundo. Como proceso de alto consumo energético, la desalinización genera una gran huella de carbono. Esto contribuye al cambio climático y a sus vínculos con el estrés hídrico. También es un proceso costoso, lo que dificulta reproducirlo en todos los países.
La oportunidad de invertir esta adversidad radica en reciclar el agua gris (el agua que se drena de aparatos como los aires acondicionados (AC), las duchas y las lavadoras). Debido al clima cálido y húmedo de la región MENA, el uso del aire acondicionado es naturalmente elevado. El agua de condensación que genera, que suele ir directamente al alcantarillado, puede recogerse y reutilizarse para diversos fines, como la limpieza, el riego y la descarga de los inodoros, entre otros.
Cabe señalar que el condensado de los aires acondicionados se genera de forma natural y además es gratuito. La mayor parte del tiempo, esta agua es transparente, inodora y está libre de minerales y desinfectantes. Aunque contiene polvo y cierta cantidad de bacterias, puede tratarse fácilmente para diversos usos, salvo para beber. Esta agua gris ofrece una enorme oportunidad para reducir el suministro de agua municipal destinado, por ejemplo, a las torres de refrigeración de centros comerciales, fábricas y hospitales.
Se estima que, en un hogar típico de cualquier lugar del mundo, entre el 50 y el 80 % de las aguas residuales generadas son aguas grises. Imaginemos el ahorro a gran escala que se conseguiría si empezáramos a recoger y reciclar esta agua. Para ponerlo en perspectiva, el consumo diario de agua en Dubái asciende a 550 litros por residente, el equivalente a siete bañeras de tamaño medio. Si ahorráramos un 30 % de agua limpia mediante el uso de agua gris, reduciríamos la dependencia del agua limpia a 385 litros y ahorraríamos más de dos bañeras de agua por persona al día.
Cuando hasta 13 de los 22 países árabes se encuentran en la categoría de escasez grave de agua, con menos de 500 m3 de agua por habitante al año, frente a un promedio mundial de 6.000 m3, ha llegado el momento de explorar con determinación alternativas sostenibles para satisfacer nuestras necesidades de agua. Se lo debemos a nuestros hijos y a las generaciones futuras. No se trata únicamente del agua como recurso esencial; hay algo mucho más profundo en juego. El acceso al agua ha sido un asunto delicado en toda MENA y ha sido uno de los factores detrás de numerosos conflictos dentro de la región.
Si queremos mitigar los conflictos y las vulnerabilidades que surgen de la escasez de agua, debemos ir más allá de las medidas simbólicas. La base de un futuro sostenible reside en la paz, la cooperación y la inclusión. Si no concebimos múltiples soluciones innovadoras, sostenibles y escalables al problema del agua, no podremos construir un futuro en el que nadie se quede atrás, como prevén los ODS.
Comprometámonos a contribuir a esta labor de la manera que podamos para asegurar un futuro mejor para nuestra región MENA. Si dirige una empresa, puede apoyar la innovación en tecnología del agua y colaborar con organizaciones afines para que las soluciones innovadoras sean escalables y viables desde el punto de vista financiero. Los centros de estudios podrían forjar alianzas internacionales para colaborar en la investigación y generar un amplio respaldo y conciencia mundial. Si es una persona particular, puede empezar por reutilizar el agua gris de su sistema de refrigeración para otros fines, como regar las plantas o lavar el suelo.
Recuerde: cada gota cuenta y nuestro esfuerzo colectivo busca que cada una cuente. Las víctimas de la inacción en este ámbito serán la humanidad y la Madre Tierra. En promedio, alrededor del 60 % del cuerpo humano es agua. Es hora de salvarnos.





