La crisis climática exige una acción mundial urgente en materia de mitigación y adaptación.
Una agenda compartida para impulsar la acción en torno a 30 objetivos de adaptación, presentada en la COP27.
Describimos tres acciones clave que las empresas pueden emprender para contribuir a combatir el cambio climático.
A medida que los impactos del cambio climático se intensifican, surge un nuevo realismo sobre nuestras circunstancias cambiadas. Cada vez reconocemos más que el cambio climático no es solo un problema futuro del que debemos proteger a nuestros hijos. Es un problema del que debemos protegernos hoy mismo.
Necesitamos combatir el cambio climático con la espada (reducir nuestras emisiones para frenar un mayor calentamiento) y con el escudo (protegernos de los crecientes efectos del cambio climático). La adaptación y la mitigación deben perseguirse, como dijo el secretario general de la ONU, António Guterres, "con la misma fuerza y urgencia". Ya se ha producido un calentamiento de más de 1 °C, y es muy probable que el calentamiento supere 1,5 °C. Estamos muy lejos de estar preparados para los impactos que esto traerá.
Plan de acción de adaptación climática
El 8 de noviembre de 2022, la Presidencia de la COP27 lanzó la Agenda de Adaptación de Sharm-El-Sheikh – el primer plan de acción global integral de su tipo, que reúne a gobiernos y actores no estatales en torno a 30 objetivos de adaptación para un mundo resiliente de cara a 2030. Este marco refleja una expectativa creciente de que las empresas, junto con otros actores (países, ciudades, inversores, sociedad civil), tomen medidas para adaptarse a los peligros agudos que hoy nos amenazan.
La adaptación es una parte crucial de la lucha contra el cambio climático. Es necesaria para proteger a las personas de todo el mundo del cambio climático que ya está en curso, y también ofrece enormes oportunidades para ayudar a 7.800 millones de personas a avanzar hacia una forma de vida más sostenible y segura.
Por ejemplo, la transición hacia prácticas agrícolas resilientes al clima podría aumentar los rendimientos un 17 % sin aumentar el uso de la tierra. La adaptación impulsará la expansión de sectores como la conservación del agua, la infraestructura resistente al calor y las agriculturas resistentes a la sequía, lo que favorecerá la prosperidad y la seguridad de miles de millones de personas a medida que construimos un mundo resiliente al clima.
La adaptación es buena para los negocios. Puede ayudar a las empresas a ampliar su huella empresarial, lograr ganancias de eficiencia, innovar para el futuro y reforzar la sostenibilidad a largo plazo. Además, la adaptación empresarial es buena para la sociedad de la que las empresas forman parte inseparable. Las empresas prosperan cuando la sociedad prospera.
Reorientar la sociedad para hacer frente a un clima más cálido es una tarea enorme. Las empresas, con su capacidad dinámica para impulsar la innovación y el cambio, desempeñan un papel fundamental. Por eso PwC y el Foro Económico Mundial colaboran para impulsar la adaptación al cambio climático. Hemos reunido a una comunidad global de los sectores privado y público para definir tres ámbitos en los que las empresas pueden actuar:
1. Reforzar la resiliencia
Las empresas deben evaluar sus riesgos climáticos y desarrollar una resiliencia suficiente. Deben estudiar los riesgos de sus cadenas de suministro, identificar los puntos críticos de riesgo, priorizar las áreas de adaptación y apoyar a las partes interesadas de sus cadenas de suministro con las competencias técnicas y el respaldo financiero que necesitan para adaptarse. Por ejemplo, un gran minorista identificó decenas de sus instalaciones en riesgo por fenómenos meteorológicos extremos, mientras que un importante conglomerado detectó cientos de millones de dólares en posibles riesgos relacionados con el clima en su cadena de suministro, lo que permitió a ambas empresas tomar medidas para reforzar la resiliencia. Otras empresas se esfuerzan por reforzar la resiliencia mediante, por ejemplo, el desarrollo o uso de datos meteorológicos y sistemas de alerta temprana, cultivos resistentes a la sequía, defensas contra inundaciones, recogida y reutilización de aguas residuales, sistemas de refrigeración, infraestructuras resistentes al calor y mucho más.
2. Aprovechar las oportunidades
Las empresas pueden poner a prueba sus competencias en inversión e innovación para desarrollar y escalar productos y servicios que permitan a la sociedad vivir de forma sostenible en la nueva realidad climática. Esto incluye, por ejemplo, invertir en I+D y construir ecosistemas que fomenten la innovación y escalen nuevas soluciones de adaptación.
3. Dar forma a resultados colaborativos
La adaptación exitosa requiere colaboración entre toda la sociedad. Gestionar el cambio climático exige una alianza entre todos los sectores de la sociedad. Las empresas pueden participar en iniciativas multilaterales que promuevan la acción frente a la adaptación al cambio climático, desde la interlocución con los gobiernos en la elaboración de políticas hasta la colaboración con actores del sector, líderes comunitarios, el ámbito académico, agencias de desarrollo y otros para impulsar la acción. Asociarse con las comunidades locales es especialmente valioso porque el cambio climático tiene impactos distintos en cada lugar, lo que implica que las soluciones de adaptación deben ser hiperlocales. Además, las empresas pueden sumarse a iniciativas de adaptación como Race to Resilience, coinvertir en proyectos de adaptación y prestar apoyo técnico a los esfuerzos de adaptación.
Inversión en adaptación climática
En resumen, las empresas inteligentes están actuando ya para adaptarse a un clima que cambia ante nuestros ojos. Cuanto más dedique activamente el mundo empresarial sus esfuerzos a la adaptación, más ayudará a la sociedad en su conjunto a adaptarse y a beneficiarse.
Algunos líderes empresariales consideran la adaptación una iniciativa de responsabilidad social corporativa y no un imperativo empresarial, parte de la estrategia general de ejecución y de gestión de riesgos. Animamos a estos directivos a reconocer que todas las empresas pueden verse afectadas por el cambio climático. Incluso los líderes empresariales que creen que sus empresas tienen poca exposición al cambio climático no tienen motivos para bajar la guardia.
El esfuerzo de adaptación merece la pena. A escala mundial, una inversión de 1,8 billones de dólares en esfuerzos de adaptación podría generar beneficios netos totales por valor de 7,1 billones de dólares para 2030. Las aseguradoras calculan que cada dólar invertido en adaptación – reforzando, por ejemplo, las defensas contra inundaciones y vientos – permite ahorrar cinco en reconstrucción. Y, por supuesto, lo mejor de todo es que la adaptación proactiva abre oportunidades para construir un mundo más sostenible.
Animamos a todas las empresas a actuar en estos tres ámbitos para ayudar a combatir el cambio climático tanto con la espada como con el escudo.




