Las negociaciones climáticas de la COP26 terminaron con resultados agridulces.
Pero sí lograron un consenso en el sentido de que hay que hacer más para alcanzar el objetivo de 1,5 °C.
Y su conclusión más importante quizá sea que esto aún es posible.
Hace unos 200 años se hizo evidente que la atmósfera terrestre cumplía bastante bien su función de retener el calor que sustenta la vida. Unas décadas después, John Tyndall –un científico y alpinista con vistas de cerca de glaciares en retroceso– se dio cuenta de que esta capacidad podría ser demasiado buena.
En 1992, cuando por primera vez los países se reunieron para reconocer oficialmente el cambio climático de origen humano, las temperaturas globales eran probablemente unos 0,6 °C más altas que en la era preindustrial (el período anterior a la aparición de las primeras chimeneas comenzaron a aparecer en Gran Bretaña).
Desde 1992, la población mundial ha crecido más de un 40 %, los países en desarrollo se han desarrollado, y el calentamiento ha aumentado hasta alrededor de 1,2 °C.
Ahora bien, nos dirigimos hacia un incremento de 2,4 °C por encima de los niveles preindustriales. Eso hizo que la reciente cumbre climática COP26 fuera una dolorosa, prolongada reflexión sobre el hecho de que estamos en peligro de no alcanzar un punto de referencia crucial: limitar el calentamiento a 1,5 °C. «La diferencia entre 1,5 y 2 grados es una sentencia de muerte para nosotros», declaró el ministro de Medio Ambiente de Maldivas señaló cuando las negociaciones llegaban a su fin.
Esperanza de un límite de 1,5 °C
Aun así, la esperanza no se ha perdido.
La voluntad mundial de actuar se ha intensificado en respuesta a los recientes desastres relacionados con el clima. La COP26 sí logró una promesa para poner fin a la deforestación, por ejemplo, un compromiso de reducir las emisiones de metano, y un caso poco frecuente de cooperación entre las dos mayores economías del mundo.
Las negociaciones también produjeron (aunque no sin polémica) un acuerdo final que menciona explícitamente los combustibles fósiles por primera vez. Y han impulsado planes para una acción más coordinada.
Una idea que lleva tiempo sobre la mesa es acelerar el intervalo de cinco años para revisar los compromisos climáticos, y el pacto de la COP26 exige que los países formulen ya nuevos planes para el año que viene. Un acuerdo alcanzado en la cumbre sobre normas globales para los mercados de carbono, que incentivan la descarbonización, también podría ayudar.
Y aunque los esfuerzos se han retrasado a la hora de aportar los 100 000 millones de dólares anuales de financiación para la adaptación climática ya prometidos a los países en desarrollo, el acuerdo de la COP26 pide duplicar dicha financiación.
Cómo limitar el calentamiento a 1,5 °C
Las consecuencias de no mantener la línea de 1,5 °C y de alcanzar los 2 °C se detallaron en un informe de la ONU de 2018: un mayor nivel del mar, más de un tercio de la población mundial expuesta a calor extremo al menos una vez cada cinco años, la pérdida de prácticamente todos los arrecifes de coral, una captura anual para la pesca marina que sería de 3 millones de toneladas menos.
Sin embargo, desde el año de publicación de ese informe hasta el año pasado, cerca de la mitad de la nueva generación de energía financiada en los países en desarrollo, centrales eléctricas que se espera que consoliden la trayectoria del calentamiento global, no se ajustó al objetivo de 1,5 °C, según un estudio reciente.
Se acepta en general que las partes más ricas del mundo, aquellas que se han beneficiado en mayor medida de una economía mundial impulsada por los combustibles fósiles, deberían asumir la mayor parte de la carga necesaria para mantener viva la esperanza de alcanzar el objetivo de 1,5 °C.
Las personas más ricas del mundo también tienen una responsabilidad particular de hacer más. Para 2030, se prevé que el 1 % más rico de la población mundial genere emisiones de consumo per cápita 30 veces superiores a lo compatible con el objetivo de 1,5 °C, según un informe publicado a principios de este mes.
Mientras tanto, es probable que la mitad más pobre de la población mundial siga generando emisiones varias veces inferiores a lo compatible con el objetivo, según el informe.
El progreso se ha logrado desde la original “Cumbre de la Tierra” celebrada en 1992. Pero está claro que ese avance debe acelerarse ahora para evitarnos graves consecuencias.
Una de las víctimas del calentamiento excesivo serían los glaciares que influyeron en John Tyndall en el siglo XIX. En aquel momento, él describió el «avance irresistible» del glaciar Gorner en Suiza, que desde entonces ha retrocedido drásticamente.
De hecho, según un estudio, un escenario de calentamiento de peor caso que supera con creces 1,5 °C implica que los glaciares alpinos podrían desaparecer en su mayor parte hacia finales de este siglo.

Más lecturas sobre cómo limitar el calentamiento a 1,5 °C
Para tener más contexto, aquí hay enlaces a lecturas y audios recomendados de la plataforma de Inteligencia Estratégica del Foro Económico Mundial:
De «1,5 °C está herido, pero no fuera de juego» a «1,5 °C está en soporte vital». Este artículo recopila las respuestas de expertos al acuerdo final de la COP26, que adoptan enfoques distintos para transmitir un sentimiento similar. (The Conversation)
Lo que debe quedar sin extraer, para tener un 50 % de probabilidades de limitar el calentamiento a 1,5 °C en 2050, según este estudio, es que alrededor del 90 % del carbón del subsuelo debe permanecer allí. (Nature)
Sin 1,5 °C, no hay ley. El líder del Partido Verde alemán, que ahora negocia para formar una coalición de gobierno, considera que debería haber una opción de veto para cualquier legislación que entre en conflicto con limitar el calentamiento a ese nivel, según este informe. (Clean Energy Wire)
Pasar de un calentamiento de 1,5 °C a 2 °C podría eliminar a cientos de millones de personas del «nicho» climático que actualmente sustenta las altas densidades de población humana en lugares como la India y el África subsahariana, según este informe. (UCL)
Este episodio de podcast presenta a una científica que creó un reloj de cuenta atrás hasta que el mundo alcance un calentamiento de 1,5 °C. Asimismo, reúne a expertos que analizan cómo afrontar la ansiedad climática. (The Conversation)
El compromiso asumido por los países de reducir drásticamente las emisiones de metano, anunciado en la COP26, es un paso positivo, pero, según este artículo, las reducciones necesarias para contribuir a alcanzar el objetivo de 1,5 °C implican abordar cuestiones espinosas relacionadas con la ganadería y las prácticas agrícolas. (Carbon Brief)
Incluso un aumento de 1,5 °C no garantiza que todo vaya bien: según este estudio, ese nivel de calentamiento tendría un impacto significativo en las especies de algas y animales de las costas del Reino Unido. (Science Daily)
En la plataforma Strategic Intelligence, podrá encontrar fuentes de análisis de expertos relacionados con Cambio climático, Gobernanza global y cientos de temas adicionales. Deberá registrarse para poder visualizarlos.







