• Muchos inversionistas de capital de riesgo (ICR) en América Latina están apoyando a las compañías de su cartera pero evitan nuevos acuerdos.
  • La desaceleración actual podría resultar especialmente perjudicial para los ecosistemas de empresas emergentes más pequeños, como los que florecen en Perú, Ecuador y Bolivia.
  • Mantener el apoyo a las empresas emergentes en estos ecosistemas es vital para el futuro de toda la región.

La inversión de capital de riesgo en América Latina se ha duplicado cada año desde 2016, y alcanzó un máximo histórico de 4 600 millones de USD en 2019. A pesar de años de arduo trabajo para llegar a este punto, la región se enfrenta ahora a desafíos sin precedentes para mantenerlo.

Entre el cuarto trimestre de 2019 y el primer trimestre de 2020, el recuento de acuerdos en América Latina descendió casi un 60 %. La crisis de la COVID-19 está haciendo que los inversionistas locales y globales reconsideren sus estrategias, y aunque todavía se están celebrando acuerdos, muchos ICR están duplicando el apoyo a las compañías de su cartera y evitando nuevos acuerdos.

Las empresas emergentes en América Latina han demostrado una y otra vez su resiliencia a las crisis económicas. Los emprendedores saben cómo sobrevivir y prosperar en tiempos económicos difíciles. De hecho, han florecido centros tecnológicos dinámicos en países como Argentina, Brasil y Colombia a pesar de los períodos de incertidumbre política y económica.

El impacto de la COVID-19 en los ecosistemas de empresas emergentes de América Latina

La desaceleración actual está afectando a la inversión en empresas emergentes, independientemente de su ubicación. Sin embargo, podría resultar especialmente perjudicial para los ecosistemas de empresas emergentes más pequeños, como los que surgen en Perú, Ecuador y Bolivia.

Las organizaciones que apoyan a las empresas emergentes se enfrentan a sus propios desafíos para mantener sus actividades durante la pandemia, ya sea por falta de fondos o limitaciones técnicas. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) encuestó recientemente a 429 organizaciones que trabajan con ecosistemas empresariales en 18 países latinoamericanos, y dos de cada tres afirmaron haber reducido o interrumpido su trabajo de manera significativa.

Las empresas emergentes en estos ecosistemas menos desarrollados tienen ahora menos recursos y pueden enfrentarse a períodos de recuperación más largos que sus homólogos en los centros tecnológicos más consolidados de la región. La encuesta del BID llegó a más de 2 200 emprendedores en 19 países latinoamericanos para conocer el impacto de la COVID-19. Si bien los encuestados en países como Uruguay, Costa Rica y Chile han constatado un apoyo positivo de la comunidad empresarial, las empresas emergentes en lugares como Bolivia, Ecuador, El Salvador, Honduras y Venezuela señalaron una falta significativa de recursos.

Las comunidades de empresas emergentes en Uruguay y Chile mostraron signos positivos de flexibilidad y actividad continua, pero otras en Bolivia, Ecuador, Perú, Panamá, Guatemala, El Salvador y Venezuela indicaron que se enfrentan a dificultades. Cuando se les preguntó cómo habían respondido a la crisis las organizaciones comunitarias, el 44 % de los emprendedores afirmó que las respuestas fueron lentas e insuficientes, y el 29 % dijo que no hubo respuestas.

Las empresas emergentes en los ecosistemas tecnológicos más pequeños e incipientes de América Latina corren un mayor riesgo de perder terreno a medida que disminuyen los recursos y la financiación. Apoyarlas será vital no solo para la recuperación de la región, sino también para proteger el crecimiento extraordinario que se ha logrado hasta ahora.

Doblar la apuesta por las alianzas locales

Una parte de la solución podría ser una mayor inversión extranjera en estos centros tecnológicos más pequeños. En América Latina, la inversión transfronteriza entre inversionistas regionales y globales está aumentando, aunque principalmente para las empresas emergentes en etapa de consolidación. En 2019, todas las transacciones de más de 50 millones de USD excepto una incluyeron una inversión conjunta transfronteriza en la que se utilizaron 1 700 millones de USD en 74 acuerdos de coinversión. Las empresas emergentes latinoamericanas con una tracción significativa finalmente han podido atraer capital en etapa de crecimiento que, históricamente, no ha estado disponible.

Según Brian Walsh, director de WIND Ventures, gran parte del capital de consolidación de la región proviene del extranjero, ya sea del fondo Vision Fund de SoftBank, de los fondos de Silicon Valley o de fuentes corporativas. Dicho esto, Walsh señala: "En tiempos de mayor incertidumbre, se puede esperar que las fuentes del exterior retrocedan y se centren en regiones más cercanas a sus redes locales. América Latina aún necesita madurar para proporcionar un flujo continuo de financiamiento integral, desde rondas de financiación semilla, A, B, C+, para sus fundadores dentro de la propia región".

Sin embargo, la inversión transfronteriza para las empresas emergentes en etapa de desarrollo sigue siendo incipiente en América Latina y la recaudación de fondos en el entorno actual será especialmente difícil. La mayoría de los acuerdos transfronterizos siguen celebrándose en los centros tecnológicos más maduros de la región. En 2019, la mitad (50,5 %) de todas las inversiones de riesgo tuvieron lugar en Brasil, seguido de México (22,7 %).

Cuando los tiempos son difíciles, es probable que los inversionistas se retraigan hacia lugares donde ya tienen conexiones o procesos establecidos, y donde los acuerdos son más fáciles de pactar. Esto significa que las empresas emergentes en los ecosistemas menos desarrollados de la región probablemente vean una disminución en las oportunidades de financiación procedentes del exterior de sus países de origen, ya que las restricciones de viaje obstaculizan la actividad comercial transfronteriza.

Fomentar la colaboración transfronteriza entre los inversionistas regionales puede ayudar a los fundadores que ya están comenzando en situación de desventaja en los ecosistemas emergentes más pequeños. Ante la imposibilidad de reunirse personalmente con los fundadores, los fondos regionales deberán depender en gran medida de las alianzas locales para establecer acuerdos de confianza y de fuentes de financiación. Los fondos locales pueden reducir los puntos de fricción para los inversionistas extranjeros al implicarlos en el progreso de los fondos. El establecimiento de procesos transfronterizos transparentes y repetibles en este momento ayudará también a los inversionistas regionales a competir por acuerdos en el futuro, cuando los fondos globales regresen a la región.

Conseguir para los fundadores el apoyo y los recursos que necesitan

La mayoría de los fundadores en América Latina indicaron que los miembros de su equipo (56 %) y sus amigos y familiares (39 %) son sus únicas redes de apoyo. Hasta ahora, muy pocos han recibido apoyo del gobierno o de la comunidad. Los ICR se han convertido en una fuente principal de mentorización y orientación para los emprendedores durante este momento difícil, pero hay más trabajo por hacer. First Round elaboró esta guía útil sobre cómo crear un programa de mentorización que funcione bien y cómo lograr un mayor impacto como mentor.

Además, la mayoría de los programas de aceleración, competiciones y eventos para el establecimiento de contactos en la región se han suspendido o se realizan en línea. Varias de las empresas emergentes que no tienen acceso a este tipo de programas y recursos en sus ciudades o países de origen dependen de las oportunidades del extranjero para obtener financiación y posibilidades de expansión. Si bien los eventos en línea brindan más flexibilidad para que los fundadores ubicados en cualquier lugar participen, el entorno virtual agrega su propio conjunto de desafíos particulares, especialmente cuando se trata de reunirse y generar confianza con los posibles inversionistas.

Las organizaciones comunitarias de empresas emergentes en América Latina que pasan a realizar sus actividades en línea por primera vez pueden aprender de otras empresas que ya lo hicieron con éxito durante la crisis. Por ejemplo, 500 Startups proporcionó recientemente una guía detallada sobre cómo gestionaron su primer día de demostración virtual para sus empresas emergentes. Splice Media, que ayuda a las empresas emergentes de medios de comunicación en Asia, también compartió una guía sobre cómo organizaron una sesión de soporte en línea para que los emprendedores compartieran consejos sobre cómo manejar la crisis actual.

Los emprendedores de los centros tecnológicos más pequeños de América Latina han logrado avances significativos en los últimos años. Mantener el apoyo a las empresas emergentes en estos ecosistemas es vital para el futuro de toda la región.