La capital del país inició en junio un proceso de reforestación que durará 18 meses.

Ya ha comenzado. Diversas alcaldías mexicanas, y personas voluntarias organizadas, ya están inmersas en las labores de plantación y reforestación que propone el Reto Verde. La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México ha realizado un llamamiento para unir fuerzas y ha convocado a organizaciones civiles, iniciativa privada, y a la sociedad en general a llevar a cabo este enorme y necesario desafío: plantar diez millones de árboles, plantas y arbustos. Los trabajos se iniciaron en junio y concluirán el 30 de noviembre de 2020, por lo que se deberán plantar una media de 15.518 ejemplares al día.

“El objetivo es revegetar calles, avenidas, camellones, bosques, áreas naturales protegidas y diversas zonas en suelo urbano y de conservación. Para ello debemos preparar los suelos, sembrar y cuidar lo sembrado”, explica la plataforma digital Reto Verde. Que indica también a la ciudadanía la manera en que se deben realizar las plantaciones y la importancia de mantener lo que quede sembrado.

Para ello, se han escogido especies adecuadas para recuperar la biodiversidad local. Ocho millones de ellas se plantarán en suelo de conservación y dos millones en suelo urbano. Además, algunas avenidas que atraviesan la ciudad, de oriente a poniente y de norte a sur, se convertirán en corredores verdes para recuperar la biodiversidad y atraer a insectos polinizadores.

Este Programa de Reforestación de la Ciudad de México se une al Programa Ambiental y de Cambio Climático (2019-2024) para la capital. Con el que se persigue, además, reducir la contaminación del aire, comenzar una transición energética, y apoyar en los esfuerzos para frenar el cambio climático. Para ello, el programa establece los siguientes ejes de trabajo: la revegetación en campo y ciudad, el rescate de ríos y el manejo sustentable del agua, cero basura, una movilidad integrada y sustentable, mejorar la calidad de aire, y una ciudad solar.

Y es que la población mexicana parece estar cada vez más sensibilizada ante la necesidad de emprender estas medidas. Este año especialmente, ya que el gobierno de la ciudad ha tenido que decretar la contingencia ambiental hasta ahora cuatro veces, el doble que durante todo 2018. Incendios en mayo, un junio extremadamente caluroso, y niveles de contaminación muy altos han marcado la agenda reciente de Ciudad de México. Por eso, se espera que el Reto Verde pueda ser el inicio de un movimiento hacia la sostenibilidad urbana sin precedentes.

Teniendo en cuenta los retos que las grandes urbes enfrentarán en las próximas décadas, realmente serán necesarios planes ambiciosos en cuanto a conservación y mantenimiento forestal. Como afirma la FAO, “los grandes árboles de las ciudades son excelentes filtros para los contaminantes urbanos y las pequeñas partículas. Además, proporcionan alimentos, como frutas, frutos secos y hojas. Pasar tiempo cerca de los árboles mejora la salud física y mental aumentando los niveles de energía y la velocidad de recuperación, a la vez que descienden la presión arterial y el estrés. Los árboles colocados de manera adecuada entorno a los edificios reducen las necesidades de aire acondicionado en un 30% y ahorran entre un 20% y un 50% de calefacción. Y proporcionan hábitat, alimentos y protección a plantas y animales, aumentando la biodiversidad urbana”.

Efectivamente, un árbol grande puede absorber hasta 150 kg de CO2 al año. Y una zona verde urbana puede llegar a enfriar el aire entre 2 y 8 grados Celsius, reduciendo así el efecto de “isla de calor” de las ciudades. Y en México, el concreto de la ciudad eleva el calor hasta los 33ºC, y el asfalto hace alcanzar los 49℃.

Pero, además, las investigaciones demuestran que vivir cerca de espacios verdes urbanos y tener acceso a ellos puede mejorar la salud física y mental. Tanto es así, que la reducción de los marcadores fisiológicos de estrés se da en sujetos que simplemente han observado imágenes de árboles y naturaleza, afirman estudios como el de Science Alert. Y parece ser, por otra parte, que las personas que viven en entornos urbanos, sin contacto con la naturaleza, corren un mayor riesgo de padecer problemas de salud mental, depresión o ansiedad.

Rodearnos de verde, también en las ciudades, es sin duda necesario para la salud del planeta, y la de los seres humanos. Y habitar de manera sostenible se ha convertido en un reto global urgente.