Robots, inteligencia artificial, automatización: ya no son temas de películas de ciencia ficción. Existe evidencia abrumadora que muestra que el cambio en lo que la fuerza de trabajo necesita ya está en marcha y que seguirá creciendo mucho más en el futuro. En todo el mundo, los líderes del gobierno y la industria debaten sobre el futuro del trabajo y los cambios introducidos por la tecnología y la automatización. Pero, a pesar de esto, el mundo no está reaccionando lo suficientemente rápido como para actualizar nuestro sistema educativo.

Según un análisis de 750 ocupaciones hecho por el McKinsey Global Institute, el 51 % de las actividades laborales son altamente susceptibles a la automatización, y eso con solo adaptar la tecnología demostrada ya existente. También es importante tener en cuenta que estas actividades abarcan puestos de trabajo en todos los sectores industriales, y todos los niveles salariales y de habilidades. Esto indica que es poco probable que la automatización conduzca al desempleo masivo predicho por los alarmistas, pero es casi seguro que va a requerir la redefinición de la mayoría de las ocupaciones y las habilidades requeridas.

Imagen: Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos, 2014/ O*Net, McKinsey

¿Qué estamos haciendo para preparar a las futuras generaciones para prosperar en este escenario cambiante? Un estudiante que comienza la escuela primaria hoy se graduará de la universidad a mediados de la década de 2030 y su carrera durará hasta 2060 o más. Si bien no podemos predecir con exactitud cuáles serán las necesidades de nuestra fuerza de trabajo a mediados de siglo, ya sabemos que están cambiando y continuarán cambiando a la velocidad del avance tecnológico.

Sin embargo, en la mayoría de las escuelas en 2018, los maestros siguen enseñando exactamente las mismas asignaturas que en 1918: lectura, escritura, matemáticas, ciencia, historia e idiomas extranjeros. El debate sobre el futuro de la educación se centra en cómo enseñamos y en adoptar la tecnología en las aulas, pero casi no se habla sobre qué enseñamos. Cualquier discusión sobre el futuro del trabajo debe ir de la mano de un debate sobre el futuro de los planes de estudio.

La solución de problemas, el pensamiento creativo, las habilidades digitales y la colaboración son cada vez más necesarios, pero aún no se enseñan en nuestras escuelas. Incluso cuando las escuelas enseñan habilidades digitales, se centran en cómo usar la tecnología, cómo crear un documento o una presentación, en lugar de cómo crear la tecnología. Algunos de los temas que enseñamos hoy ya no serán esenciales en la década de 2030: la escritura manual es cada vez más obsoleta, la aritmética compleja ya no se hace a mano e Internet ha reemplazado la necesidad de memorizar muchos hechos básicos.

Nos enfrentamos al desafío de redefinir una educación fundacional para mantenernos al día con la evolución de las habilidades requeridas para resolver problemas, innovar y tener éxito. Pero, como sociedad, no logramos enfrentar ese desafío y, en consecuencia, no logramos preparar de manera adecuada para el futuro a la próxima generación.

Para preparar a todos los estudiantes con las habilidades creativas, colaborativas y de resolución de problemas digitales del futuro, las escuelas deben enseñar habilidades informáticas como parte del plan de estudios básico. La informática no se trata solo de codificación. También se trata de pensamiento computacional, diseño de interfaz, análisis de datos, aprendizaje automático, ciberseguridad, redes y robótica. El aprendizaje de la informática fomenta la creatividad, la resolución de problemas, la ética y la colaboración, habilidades que no solo son importantes para las carreras técnicas en el mundo desarrollado, sino que también son valiosas para todas las carreras en todas las economías. Además, en un estudio de cómo los estudiantes se sentían sobre sus clases, la informática y la ingeniería aparecieron solo después de las artes en términos de las clases que más les gustaban a los escolares.

Imagen: Change the Equation y C+R Research/ Code.org

Los líderes educativos deberían discutir la eliminación de aspectos del plan de estudios de 1918 para dar cabida al plan de estudios de 2018. La informática no debería ser relegada a clubes después de la escuela, concursos de robótica o hackatones. Debería formar parte de la jornada escolar en las escuelas primaria y secundaria, y ser accesible para todos los estudiantes.

Nuestras escuelas deberían enseñar el plan de estudios del futuro, no del pasado. Muchos países ya comenzaron a adoptar la informática como parte de su plan de estudios nacional. En los Estados Unidos, 44 estados han cambiado las políticas para reconocer la informática como una asignatura académica básica. Más allá de los Estados Unidos, más de 25 países han anunciado planes para expandir el acceso a la informática durante la jornada escolar. Este grupo incluye el Reino Unido, Australia, Japón, Corea del Sur, Argentina, Ecuador, Italia, Malasia, Suecia y Tailandia.

Enseñar informática en las escuelas puede sonar intimidante, pero es una idea que genera esperanza. Inspira a los maestros y atrae a los estudiantes. Aunque la mayoría de los docentes del mundo no tienen experiencia en informática y muchas de las escuelas del mundo carecen de computadoras conectadas, estos son problemas que podemos y debemos resolver. Países como Brasil, Chile y Nigeria están elaborando planes para abordar estos desafíos, y el resto del mundo debería hacer lo mismo.

El futuro del trabajo puede ser incierto, pero hay una cosa que es absolutamente clara: la informática tendrá más demanda que nunca y cada estudiante, en cada escuela, debería tener la oportunidad de aprenderla como parte del plan de estudios.

Escrito por Hadi Partovi, fundador y CEO de Code.org.