Para combatir su "cultura de consumo desechable", Suecia anunció exenciones tributarias a las reparaciones de vestimenta, bicicletas, heladeras y lavadoras. En bicicletas y vestimenta, el IVA se ha reducido del 25 % al 12 % y, en electrodomésticos, los consumidores pueden reclamar la devolución del impuesto a las ganancias de la persona que realiza el trabajo.

Estos incentivos están destinados a reducir el impacto ambiental de las cosas que compra la gente en Suecia. El país tiene objetivos ambiciosos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, pero ha descubierto que el impacto de las elecciones del consumidor en realidad está aumentando.

Se espera que el plan cueste al estado alrededor de 54 millones de dólares en pérdida de impuestos, que serán más que compensados por los ingresos de un nuevo impuesto sobre los productos químicos nocivos de los electrodomésticos. Además, la economía de Suecia está creciendo fuertemente y el gobierno cuenta con un superávit presupuestario de 800 millones de dólares.

Entrevisté al hombre detrás del proyecto, el ministro de mercados financieros de 45 años Per Bolund, miembro del partido Verde y biólogo de formación. Habló acerca de alentar a la gente a tomar mejores decisiones, creando empleos para trabajadores manuales calificados, y una jornada laboral de seis horas en Suecia.

Estas exenciones tributarias ¿serán lo suficientemente grandes como para cambiar los hábitos de la gente?
Creo que muchos de nosotros hemos tenido una bicicleta rota que no reparamos y luego comenzamos a usar otros medios de transporte. Esto incrementará la cantidad de empresas que brindan estos tipos de servicios, de modo que será más fácil para los consumidores contar con artículos reparados.

Y a veces puede sorprender cómo un pequeño cambio en las tarifas realmente puede modificar el comportamiento. Esto lo hemos visto con el impuesto de congestión aquí en Estocolmo, cómo una tarifa de solo 10 o 20 SEK (1 a 2 USD) verdaderamente puede cambiar los patrones.

Y en electrodomésticos, la exención tributaria es bastante sustancial, ya que la mayor parte de la reparación es en realidad mano de obra, de modo que puede marcar una gran diferencia.

¿Es parte de eso un aumento del impuesto sobre nuevas heladeras, lavadoras y demás?
En realidad, es un impuesto sobre los productos químicos. De modo que si el electrodoméstico tiene productos químicos nocivos en el proceso de producción o se incorporan en él, habrá un recargo, pero si por el contrario disminuye la cantidad, puede obtener un recargo mucho menor o incluso no obtenerlo. Esto dará un incentivo a los productores para disminuir el uso de productos químicos nocivos, y sabemos que los electrodomésticos son una gran contribución para la cantidad que existen en el entorno diario.

¿Significa esto que está utilizando "impulsos", es decir, la economía del comportamiento?
Sí, hemos aumentado los recursos para ampliar nuestro conocimiento y experiencia acerca de los impulsos. La idea es ayudar a los sectores privados y municipales a utilizar impulsos para facilitar que los consumidores actúen de manera responsable y reduzcan su impacto ambiental con decisiones diarias.

¿Puede dar un ejemplo de un impulso que esté utilizando?
Cuando elige su plan de jubilación, existe una alternativa para desvincularse, una reserva donde tendrá altos estándares de sostenibilidad ambiental y social, de modo que incluso si no toma una decisión deliberada para usar un fondo ecológico, en realidad puede obtener un buen resultado de gran parte de la población que no invierte su tiempo y energía en tomar una decisión activa.

¿No dañará la economía si la gente compra menos?
No anticipamos que esto evite que la gente compre cosas en general, pero esperamos que sea más sencillo para la gente comprar productos de alta calidad debido a que saben que es asequible repararlos si algo se rompe. Por lo tanto, es un incentivo menor comprar lo más barato posible y después desechar algo.

Y también sabemos que las reparaciones implican un trabajo más intenso que la producción, la cual ha sido mayormente automatizada. De esta manera, incrementar las reparaciones puede ayudar a expandir un mercado laboral y disminuir el desempleo. En especial porque los servicios de reparación a menudo requieren cualificaciones de alto nivel pero no educación superior, de modo que creemos que hay una parte de la fuerza laboral desempleada actualmente que podría beneficiarse.

¿Estos trabajos se realizarán en Suecia en lugar de en el extranjero?
Por supuesto, es un impulso al mercado laboral local debido a que las reparaciones por naturaleza se realizan donde uno vive. Esperamos que esto contribuya al crecimiento de los empleos a nivel local en todo el país, considerando que la fabricación a gran escala es centralizada y solo puede darse en algunas ubicaciones a nivel nacional e internacional.

¿Es el objetivo de este plan reducir también las emisiones de otros países que no puede controlar de forma directa?
Desde luego. Hemos logrado disminuir bastante las emisiones en Suecia —en un 25 % desde la década de 1990— pero notamos que los efectos ambientales del consumo en realidad se mueven en la dirección opuesta: están en aumento. Y debido a que Suecia desea ser líder en el desarrollo sustentable a nivel mundial, sentimos la responsabilidad de hacer lo que podemos a nivel nacional para disminuir el impacto del consumo. Y aumentar la compra de productos declarados ecológicos y el uso sustentable de los productos que compramos podría hacer una contribución valiosa a eso.

¿Qué piensa acerca de la jornada laboral de seis horas actualmente bajo prueba en Suecia?
No existe un sistema nacional, pero los municipios y empleadores privados lo han probado y, en general, lo consideran bastante beneficioso para la fuerza laboral. Experimentan mejores condiciones de trabajo y se pueden observar los efectos en lo que se refiere a la salud, ya que hay menos días de enfermedad. Estamos investigando eso.

¿Qué opina de las compras cada vez más sustentables en el futuro?
Notamos que los consumidores están cada vez más preocupados y más activos, y muestran en la práctica que desean ser parte de la solución. Hemos observado incrementos del 40 % en cuanto respecta a las ventas de productos de comercio justo, por ejemplo, y eso es un buen avance. Es realmente alentador y creo que es el comienzo de algo.

Y lo que realmente creo que cambiará los patrones de consumo es el crecimiento de la economía compartida, que tiene muchos beneficios para el ser humano: obtener un fácil acceso a cosas como vehículos sin la responsabilidad de la propiedad y el mantenimiento. Eso podría marcar un gran cambio.