El comunicado final de la Cumbre de líderes del G20 de 2014 demandó un mayor crecimiento económico que podría ser alcanzado con “la promoción de la competencia, la iniciativa emprendedora y la innovación”. También hubo un pedido de estrategias para reducir el desempleo, principalmente entre los jóvenes, a través del “apoyo a los emprendedores”.

Este deseo de estimular el crecimiento económico y laboral mediante la aplicación de la iniciativa empresarial y la innovación ha sido un tema común en las políticas de gobierno desde la década de 1970. Los orígenes de este interés se remontan al informe "El proceso de generación de puestos de trabajo", publicado en 1979 por David Birch, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Una de las conclusiones principales de este informe fue que la creación de puestos de trabajos en los Estados Unidos no provenía de las grandes compañías, sino de pequeñas empresas independientes. Recomendaba que las políticas de gobierno apuntaran a estrategias indirectas en lugar de directas, con un mayor énfasis en el papel desempeñado por las pequeñas empresas.

Fomentar el crecimiento de los ecosistemas emprendedores

En los últimos 35 años, ha aumentado el nivel de interés del gobierno en la iniciativa emprendedora y el desarrollo de las pequeñas empresas como posibles soluciones al débil crecimiento económico y al aumento del desempleo. Esto ayudó a generar un nuevo campo de estudio académico y de investigación.

Esta tendencia se ha visto impulsada por el éxito de los emblemáticos “tecnoemprendedores”. Los emprendedores tecnológicos como Steve Jobs de Apple, Bill Gates de Microsoft, Jeff Bezos de Amazon o Larry Page y Sergey Brin de Google se han convertido en “paradigmas” del movimiento emprendedor.

Uno de los centros de actividades emprendedoras de alta tecnología más famosos es Silicon Valley de California. Aunque no es el único lugar en el que la innovación y el emprendimiento han prosperado, ha servido de modelo para muchos gobiernos que buscan estimular el crecimiento económico.

En la actualidad, los parques “científicos” y “tecnológicos” se esparcen por todo el mundo. Generalmente, siguen un formato similar, con universidades y centros de investigación y desarrollo ubicados junto al parque, y empresas financieras en los alrededores en busca de oportunidades de negocios. La mayoría han sido respaldados por políticas de gobiernos.

Los gobiernos quieren reproducir Silicon Valley y la formación y el crecimiento de lo que se ha descrito como “ecosistemas emprendedores”. Sin embargo, a pesar de las significativas inversiones de los gobiernos en este tipo de iniciativas, su tasa de éxito general es variada.

Entonces, ¿qué son los “ecosistemas emprendedores” y qué función pueden desempeñar las políticas de gobierno para su formación y crecimiento? Esta cuestión fue planteada por el primer Libro blanco de una serie creada por la Small Enterprise Association of Australia and New Zealand(SEAANZ). El propósito de estos documentos es ayudar a mejorar el entendimiento del significado de ecosistemas emprendedores y a generar un debate más fundamentado sobre su papel en la estimulación del crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo.

¿Qué es un ecosistema emprendedor?

El concepto de “ecosistema emprendedor” se remonta al estudio de la aglomeración industrial y el desarrollo del Sistema Nacional de Innovación que se realizó durante la década de 1990. Sin embargo, a mediados de la década de 2000, el término era utilizado por escritores de administración para describir las condiciones que ayudaban a reunir a las personas y a promover la prosperidad económica y la generación de riqueza.

En 2010, Daniel Isenberg, profesor de Babson College, publicó un artículo en Harvard Business Review que ayudó a dar a conocer el concepto. El diagrama siguiente muestra los nueve elementos principales que se consideran importantes para la generación de un ecosistema emprendedor. La atención del primer Libro blanco de la SEAANZ se centra en la función de las políticas de gobierno. Los próximos Libros blancos tratarán los otros ocho elementos.

Ecosistema emprendedor Mazzarol 2014

Isenberg describió varias “recetas” para la creación de un ecosistema emprendedor.

La primera receta fue dejar de imitar a Silicon Valley. A pesar de su éxito, Silicon Valley se formó por una serie de circunstancias únicas y los intentos de imitarlo en otro lugar no lograron triunfar. Esto llevó a una segunda receta, que se refiere a crear el ecosistema según las condiciones locales. Se deben hacer crecer a las industrias existentes y construir sobre sus cimientos, habilidades y capacidades, en vez de intentar poner en marcha industrias tecnológicas desde cero.

La tercera receta fue la importancia de la participación del sector privado desde el comienzo. En este caso, el rol del gobierno es el de un facilitador indirecto, no el de director. Al tratar de moldear el crecimiento de estos ecosistemas, se debe prestar atención al apoyo de empresas con un gran potencial de crecimiento que puedan ayudar a generar una “gran ganancia” a corto plazo. Esta es la oportunidad para que las historias exitosas locales se conviertan en modelos a seguir para otros.

Sin embargo, los gobiernos deben tener cuidado de no tratar de elegir a los ganadores o de sobreequipar al sistema. Las empresas de alto crecimiento son inherentemente riesgosas y las empresas altamente innovadoras son generalmente únicas. Por lo tanto, no hay una fórmula mágica para su éxito.

Ayudar a estas empresas a tener éxito tiene más que ver con eliminar los obstáculos para su crecimiento, como las culturas anticompetitivas, los sistemas tributarios injustos para las pequeñas empresas, la “burocracia” innecesaria o la falta de acceso a mercados, empleados calificados o capitales de inversión.

De acuerdo con Isenberg, para ayudar a estimular el emprendimiento de empresas de alto crecimiento es importante evitar inundar el sistema con demasiado “dinero fácil”. Esto puede adoptar la forma de subvenciones del gobierno y fondos de capital riesgo que sean demasiado fáciles de obtener.

Lo importante es contribuir al crecimiento de empresas con sistemas de raíces fuertes, que puedan sustentar su propio crecimiento tanto como sea posible antes de buscar financiación adicional. Estas empresas deben ser solventes, rentables y bien administradas. De lo contrario, es probable que el índice de éxito sea bajo.

La atención debe centrarse en promover empresas sostenibles, innovadoras y orientadas al crecimiento, y no simplemente fomentar la creación de nuevas empresas. Crear una nueva empresa es la parte fácil, el desafío es fomentar su crecimiento con éxito.

¿Qué puede hacer el gobierno para estimular los ecosistemas emprendedores?

El desafío de las políticas de gobierno es desarrollar políticas que funcionen, y evitar la tentación de tratar de generar cambios mediante la intervención directa. Un estudio de ecosistemas emprendedores de 2014, realizado por Colin Mason de la Universidad de Glasgow y Ross Brown de la Universidad de Saint Andrews para la OECD, desarrolló un conjunto de principios generales para las políticas de gobierno relacionadas con estos ecosistemas.

Se contrastan los enfoques de políticas “tradicionales” con las “orientadas al crecimiento” para el desarrollo de emprendimientos. El primero de estos enfoques tiende a centrarse en tratar de impulsar el desarrollo de todas las empresas a través de programas de creación de empresas, financiación de capitales riesgos e inversión en investigación y desarrollo, o transferencia de tecnología.

Este es un “modelo elige al ganador” y también puede incluir incubadoras de empresas o tecnología, subsidios, incentivos tributarios y programas de apoyo. Tales programas son esencialmente transaccionales en su naturaleza. Esto no significa que no tengan valor, pero no se puede garantizar el éxito mediante esta intervención directa.

Un programa “orientado al crecimiento” tiene un carácter más relacional. Se enfoca en el liderazgo emprendedor de estas empresas de crecimiento. Busca comprender sus redes y cómo fomentar la expansión de estas redes a nivel local, nacional e internacional.

El factor más importante es la intención estratégica del equipo que administra la empresa. Las empresas que buscan crecer necesitan recibir ayuda para vincularse con clientes, proveedores y otros “actores” dentro del ecosistema que puedan ofrecerles recursos.

Los ministros del gobierno pueden jugar un papel fundamental en el desarrollo de la iniciativa y la innovación. Su función consiste en dirigir los departamentos y agencias del gobierno para que se ocupen del problema y desarrollen políticas eficaces.

Un ministro que conoce bien el significado de los ecosistemas emprendedores, cómo se forman y la función y las limitaciones de las políticas de gobierno está en condiciones de generar resultados más eficaces.

Recomendaciones clave para las políticas de gobierno

En resumen, las recomendaciones más importantes para las políticas de gobierno que fomenten ecosistemas emprendedores son:

Hacer de la formación de actividades emprendedoras una prioridad para el gobierno: la formulación de políticas eficaces para los ecosistemas emprendedores requiere la participación activa de los ministros de gobierno que trabajan con altos funcionarios públicos que actúan como “emprendedores institucionales” para determinar y autorizar políticas y programas.

Asegurar que las políticas de gobierno sean amplias: las políticas deben desarrollarse de forma holística para que abarquen todos los componentes del ecosistema en vez de tratar de “seleccionar” áreas de interés especial.

Permitir el crecimiento natural sin imponer soluciones desde arriba: fomentar el desarrollo de industrias existentes que se han formado naturalmente dentro de la región o país, en vez de tratar de generar industrias totalmente nuevas.

Asegurarse de que todos los sectores sean tenidos en cuenta, no solo los de alta tecnología: alentar el crecimiento de todos los sectores industriales, que incluyan empresas de baja, media y alta tecnología.

Ofrecer liderazgo, pero delegar responsabilidad y propiedad: adoptar un enfoque “descendente” y “ascendente” que le transfiera la responsabilidad a las autoridades locales y regionales.

Desarrollar políticas que respondan a las necesidades de la empresa y su equipo administrativo: reconocer que las políticas para empresas pequeñas son “transaccionales”, mientras que las políticas emprendedoras tienen un carácter “relacional”.

Este artículo fue publicado en colaboración con The Conversation. Su publicación no implica la aprobación de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

Tim Mazzarol es profesor de Cátedra de Emprendimientos, Innovación, Mercadotecnia y Estrategias en la Universidad de Australia Occidental.