El programa de recogida de residuos alimentarios de Nueva York transforma los restos de comida en un compost oscuro y rico en nutrientes conocido como «oro negro».
En su primer año de funcionamiento, el programa regaló 2.700 toneladas de este compost a los residentes de Nueva York, lo que ayudó a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, a construir una metrópolis más resiliente al clima. Así funciona.


