Es tan resistente como el plástico convencional, pero al entrar en contacto con el agua salada se degrada rápida e inocuamente en 2-3 horas. Fue desarrollado por científicos de RIKEN, un instituto nacional de investigación japonés. Los científicos japoneses combinaron dos monómeros para fabricar el nuevo plástico. El agua salada disuelve los enlaces entre estas moléculas y descompone el plástico en sus componentes originales.
Un equipo de científicos del instituto nacional de investigación japonés RIKEN ha desarrollado un plástico revolucionario que se disuelve por completo en el agua de mar en tan solo 2 a 3 horas. A pesar de su rápida degradación, el plástico es tan resistente como los convencionales, lo que ofrece una alternativa sostenible sin renunciar al rendimiento.
Sin microplásticos, sin rastro, solo océanos limpios
A diferencia de los plásticos biodegradables habituales, que pueden dejar microplásticos dañinos, este nuevo material se descompone por completo en sus componentes originales. El agua salada disuelve los enlaces químicos entre sus dos monómeros y, después, las bacterias completan el proceso de desintegración. El plástico también se descompuso en pruebas en tierra y desapareció por completo en unos 8 días.
Cada año, 11 millones de toneladas de plástico llegan al océano, lo que supone una grave amenaza para la vida marina y las cadenas alimentarias mundiales. Este invento llega en un momento oportuno, mientras se intensifican los esfuerzos mundiales para combatir la contaminación por plásticos.
En agosto, tendrá lugar en Ginebra la ronda final de negociaciones de la ONU para un tratado que ponga fin a la contaminación por plásticos. La Alianza Mundial para la Acción contra el Plástico del Foro Económico Mundial sigue apoyando esta misión y contribuye a convertir los compromisos en avances concretos.


