Los precios siguen subiendo más rápido que los salarios, reduciendo el poder adquisitivo de los trabajadores de todo el mundo. «La inflación no afecta a todos por igual. Golpea con mucha más fuerza a los trabajadores de bajos ingresos. Por eso, al analizar los riesgos globales y macroeconómicos, también es importante fijarse en qué sectores de la población mundial necesitan más ayuda y podrían beneficiarse de una intervención fiscal, ya sea en materia de empleo, capacitación o asistencia social».

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Escribe para el Foro Económico Mundial.



