El clima cálido del África subsahariana puede dificultar la vida de quienes venden pescado en África. Un tercio de todo el pescado capturado en el continente se echa a perder antes de llegar al plato.
Esto supone una pérdida de ingresos para quienes procesan pescado, en su mayoría mujeres, y menos alimentos para los consumidores. Reducir este desperdicio impulsaría el crecimiento económico, mejoraría la alimentación y hasta reduciría la deforestación al disminuir la presión para cultivar en tierra.
La innovación en el sector de los «alimentos azules», desde la acuicultura hasta la pesca silvestre, las algas marinas y los subproductos del marisco, ofrece una oportunidad fundamental, aunque poco aprovechada, para mejorar la resiliencia climática, la protección de la naturaleza, el acceso a la nutrición y los medios de vida sostenibles.


