Las sequías y las graves inundaciones están golpeando duramente la producción de alimentos. Esto está haciendo subir los precios y dañando las cadenas de suministro. Mientras tanto, la desertificación y la destrucción de hábitats están obligando a la gente a abandonar sus hogares. África sufre de forma desproporcionada los efectos del cambio climático. El continente se está calentando más rápido que el promedio mundial y el costo de la adaptación es peligrosamente alto.
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Ideas en movimiento: Anurag Maloo
