Los jóvenes tienen la clave para crear un futuro mejor

Image: Fateme Alaie/Unsplash
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  • Los jóvenes son los más afectados por las crisis que enfrenta nuestro mundo.

  • También son quienes tienen las ideas más innovadoras y la energía necesaria para construir una sociedad mejor para el mañana.

  • Lea el informe "Davos Labs: Youth Recovery Plan" aquí.

Los jóvenes de hoy crecen en un mundo asolado por crisis. Incluso antes de que la pandemia de COVID-19 devastara vidas y medios de subsistencia en todo el mundo, los sistemas socioeconómicos del pasado ya habían puesto en riesgo la habitabilidad del planeta y erosionado el camino hacia vidas sanas, felices y plenas para demasiadas personas.

La misma prosperidad que propició el progreso mundial y la democracia después de la Segunda Guerra Mundial es hoy la que genera la desigualdad, la discordia social y el cambio climático que observamos, además de una brecha de riqueza intergeneracional cada vez mayor y una carga de deuda juvenil. Para los millennials, la crisis financiera de 2008 y la Gran Recesión provocaron un desempleo significativo, enormes deudas estudiantiles y una falta de empleos dignos. Ahora, para la Generación Z, la COVID-19 ha provocado cierres de escuelas, un aumento del desempleo y protestas masivas.

Los jóvenes tienen motivos para sentirse profundamente preocupados y indignados, al considerar estos desafíos como una traición a su futuro.

Pero no podemos permitir que estas crisis convergentes nos paralicen. Debemos mantener el optimismo y, al mismo tiempo, actuar.

La próxima generación es la parte interesada más importante y más afectada cuando hablamos de nuestro futuro global, y les debemos más que esto. El año 2021 es el momento de empezar a pensar y actuar a largo plazo para que la paridad intergeneracional sea la norma y para diseñar una sociedad, una economía y una comunidad internacional que cuiden de todas las personas.

Los jóvenes también están en la mejor posición para liderar esta transformación. En los últimos 10 años de trabajo con la Comunidad de Global Shapers del Foro Económico Mundial, una red de personas de entre 20 y 30 años que trabajan para abordar problemas en más de 450 ciudades de todo el mundo, he constatado de primera mano que son quienes tienen las ideas más innovadoras y la energía necesaria para construir una sociedad mejor para el mañana.

Durante el último año, los Global Shapers organizaron diálogos sobre las cuestiones más urgentes que enfrentan la sociedad, el gobierno y las empresas en 146 ciudades, llegando a una audiencia de más de 2 millones de personas. El resultado de este esfuerzo global y multisectorial, “Davos Labs: Youth Recovery Plan,” presenta tanto un recordatorio contundente de nuestra urgente necesidad de actuar como perspectivas convincentes para crear un mundo más resiliente, sostenible e inclusivo.

Davos Lab: Youth Recovery PlanImage: Foro Económico Mundial

Uno de los temas unificadores de los debates fue la falta de confianza de los jóvenes en los sistemas políticos, económicos y sociales existentes. Están hartos de las preocupaciones constantes por la corrupción y de un liderazgo político estancado, así como de la amenaza permanente a su seguridad física causada por la vigilancia y la actuación policial militarizada contra activistas y personas de color. De hecho, más jóvenes depositan su confianza en la gobernanza mediante un sistema de inteligencia artificial que en otro ser humano.

Ante un mercado laboral frágil y un sistema de seguridad social casi en quiebra, casi la mitad de los encuestados afirmó sentir que no tenía las competencias adecuadas para la fuerza laboral actual y futura, y casi una cuarta parte dijo que correría el riesgo de endeudarse si se enfrentara a un gasto médico imprevisto. El hecho de que la mitad de la población mundial siga sin acceso a internet supone obstáculos adicionales. Las oleadas de confinamientos y el estrés de encontrar trabajo o de regresar a los lugares de trabajo han agravado la crisis de salud mental, existencial y a menudo silenciosa.

Entonces, ¿qué harían de forma diferente los millennials y la Generación Z?

En primer lugar, piden a la comunidad internacional que garantice la equidad en el acceso a las vacunas para responder a la COVID-19 y prevenir futuras crisis sanitarias.

Los jóvenes respaldan con firmeza un impuesto mundial a la riqueza que ayude a financiar redes de protección más resilientes y a gestionar el alarmante aumento de la desigualdad de la riqueza. También piden dirigir mayores inversiones a programas que ayuden a las voces progresistas jóvenes a incorporarse al gobierno y a convertirse en responsables de políticas.

Me inspiran los innumerables ejemplos de jóvenes que impulsan la acción colectiva al reunir voces diversas para cuidar de sus comunidades.

Klaus Schwab

Para limitar el calentamiento global, los jóvenes exigen detener la exploración, el desarrollo y la financiación del carbón, el petróleo y el gas, así como pedir a las empresas que sustituyan a cualquier miembro del consejo de administración que no esté dispuesto a avanzar hacia fuentes de energía más limpias.

Defienden una internet abierta y un plan de acceso digital de 2 billones de dólares para conectar al mundo en línea y evitar cortes de internet, y están presentando nuevas formas de reducir la propagación de la desinformación y combatir las opiniones extremistas peligrosas. Al mismo tiempo, alzan la voz sobre la salud mental y piden inversiones para prevenir y combatir el estigma asociado a ella.

La transparencia, la rendición de cuentas, la confianza y un enfoque en el capitalismo de las partes interesadas serán clave para cumplir las aspiraciones y expectativas de esta generación. También debemos confiarles el poder de liderar para generar un cambio significativo.

Me inspiran los innumerables ejemplos de jóvenes que impulsan la acción colectiva al reunir voces diversas para cuidar de sus comunidades. Desde brindar asistencia humanitaria a los refugiados hasta ayudar a quienes más han sido afectados por la pandemia y promover la acción climática local, sus ejemplos ofrecen los planos que necesitamos para construir la sociedad y la economía más resilientes, inclusivas y sostenibles que requerimos en el mundo posterior a la COVID-19.

Vivimos juntos en una aldea global, y solo mediante el diálogo interactivo, la comprensión mutua y el respeto entre nosotros podremos crear el clima necesario para un mundo pacífico y sostenible.

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