La migración, los niveles de fecundidad, la esperanza de vida y la fortaleza relativa de los mercados laborales están transformando la composición de la población europea.
El análisis demográfico ha cobrado cada vez más importancia, ya que la mayoría de las proyecciones indican que el envejecimiento de la población será un gran desafío para la UE en el futuro.
Además, 2015 fue el primer año del que hay registros en que se produjeron más muertes que nacimientos vivos en los 28 países que actualmente conforman la UE.
La información se recoge en un extenso anuario elaborado por Eurostat, la oficina estadística de la UE, y publicado recientemente para el año 2015.
Según señala el informe, aunque la migración puede desempeñar un papel importante en la dinámica demográfica de muchos Estados miembros de la UE, es poco probable que revierta la tendencia general al envejecimiento de la población.
En busca de seguridad y empleo
Aunque el número de muertes en la UE superó al de nacimientos vivos en 117.000, la población total de la UE siguió creciendo gracias a la migración.

La migración incluye tanto a los solicitantes de asilo —que huyen de la violencia o la persecución— como a los migrantes económicos que optaron por trasladarse con la esperanza de alcanzar un nivel de vida más alto.
La guerra en Siria tuvo un impacto drástico en los patrones migratorios de 2015, y más de un millón de personas llegaron a las costas europeas tras viajar en barco para escapar del conflicto.
Pero también hubo una cantidad considerable de migración interna. En la UE hay una tendencia clara: los jóvenes abandonan el sur de Europa, sobre todo las zonas rurales, en busca de trabajo en el noroeste, donde abundan los empleos.
Entre 2006 y 2016, las edades medianas de Rumanía, Lituania, Grecia y Portugal aumentaron más de cuatro años. Ese aumento se debe en parte a una mayor esperanza de vida, pero también a que los jóvenes se marchan cuando comienzan su carrera profesional, explicó a CityLab Bernd Parusel, experto en migración de la Red Europea de Migración.
El principal país receptor de migrantes, gracias a la política de puertas abiertas de la canciller Angela Merkel, fue Alemania, que recibió a 1,2 millones de refugiados en 2015.

El dilema de Alemania
Alemania es un caso ilustrativo de los desafíos que plantea el envejecimiento de la población.
Se prevé que el porcentaje de alemanes menores de 15 años caiga al 13%, mientras que la proporción de mayores de 60 años aumentará del 27% al 39%.
La economía sigue creciendo y el desempleo ya es bajo, lo que genera una necesidad muy real de más trabajadores.
Mientras tanto, se prevé que el gasto en pensiones y sanidad aumente más rápido que la tasa de crecimiento económico a largo plazo, lo que incrementará la carga sobre una población activa cada vez menor.
Todo esto podría reforzar el argumento de Merkel a favor de la migración, aunque las dificultades posteriores de integración y la presión política la han obligado ahora a introducir un límite.
Descenso de las tasas de fecundidad
Por supuesto, el envejecimiento de la población es solo la mitad del desafío; también influyen las menores tasas de natalidad.
En las economías desarrolladas, se considera que una tasa de fecundidad de 2,1 nacidos vivos por mujer es la tasa natural de reemplazo, es decir, el nivel en el que el tamaño de la población se mantendría estable sin migración.
La tasa de fecundidad en los 28 países de la UE es de apenas 1,58 hijos por mujer. Las tasas más altas se registran en Francia, Suecia y el Reino Unido, y las más bajas, en Portugal y Polonia.

Mientras tanto, los factores socioeconómicos han contribuido a un aumento de la esperanza de vida a largo plazo, pese a un pequeño descenso en 2015.
La esperanza de vida en la UE pasó de un promedio de 77,7 años en 2003 a 80,9 años en 2014, antes de bajar ligeramente a 80,6 años en 2015.
Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, ha destacado el papel positivo que pueden desempeñar los migrantes para aliviar las presiones demográficas.
«Los migrantes pueden ampliar la fuerza laboral de un país, fomentar la inversión e impulsar el crecimiento. Por ejemplo, los cálculos preliminares del FMI muestran que los migrantes tienen un efecto positivo moderado en el crecimiento de los países de la UE», escribió en este artículo.
«Más importante aún, la migración también puede ayudar a abordar los desafíos que plantea el envejecimiento de la población en varios países avanzados. A medio plazo, nuestra investigación muestra que los migrantes podrían ayudar a reducir las presiones sobre el gasto en pensiones y sanidad; y, a corto plazo, el impacto presupuestario neto suele ser relativamente pequeño».





