Para reconstruir la confianza global necesitamos que las voces de los jóvenes estén en la mesa. Esta es la razón

Young friends using smartphones and drinking coffee outdoor: Rebuilding trust and tackling global challenges requires the innovative thinking of young minds
Rebuilding trust and tackling global challenges requires the innovative thinking of young minds.Image: Getty Images/iStockphoto
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  • Los jóvenes son excluidos de forma habitual de la toma de decisiones a nivel comunitario, nacional e internacional.

  • Solo el 2,8 % de los parlamentarios de todo el mundo tiene menos de 30 años, lo que alimenta un déficit de confianza intergeneracional.

  • Afrontar los desafíos sin precedentes de hoy requiere el pensamiento innovador de las mentes jóvenes.

Los jóvenes están en primera línea de las crisis más apremiantes del mundo. Desde el cambio climático y la creciente desigualdad global hasta la escalada de tensiones geopolíticas, son las personas menores de 30 años quienes sufrirán las mayores repercusiones a largo plazo. Sin embargo, a la hora de tomar decisiones, los jóvenes son sistemáticamente dejados al margen de la agenda política.

Es una omisión que alimenta tanto la frustración como la desconfianza.

Esto debe cambiar. Reconstruir la confianza depende de manera decisiva de reconocer e integrar las diversas perspectivas de los jóvenes en las decisiones que afectan a su futuro. Solo si empoderamos sus voces a nivel comunitario, nacional e internacional podremos afrontar los desafíos intergeneracionales que pesan tanto en nuestras sociedades.

Al valorar las ideas y la visión innovadora de los jóvenes líderes y combinarlas con la experiencia de la generación mayor, podemos cultivar un futuro de pensamiento innovador que impulse soluciones inclusivas para beneficio de todos.

Los datos muestran que aún queda mucho camino por recorrer. En lo que respecta a la participación en las decisiones políticas que dan forma a su futuro, los jóvenes apenas tienen presencia. Pese a que la mitad de la población mundial tiene menos de 30 años, y al 18 % de las personas se sitúa en el tramo de edad de 20 a 29 años, apenas el 2,8 % de los parlamentarios de todo el mundo tiene 30 años o menos.

Esto no solo representa una gran oportunidad perdida para incorporar talento joven al proceso legislativo, sino también una grave injusticia, porque son los jóvenes quienes vivirán con las consecuencias de las leyes que se aprueban hoy.

La brecha de poder

El fracaso de los gobiernos de todo el mundo en tener en cuenta las prioridades de los jóvenes produce resultados preocupantes y negativos. No prestar atención a cuestiones clave como el cambio climático, la educación o el empleo genera una desilusión generalizada.

No es, por tanto, sorprendente que el 84 % de los jóvenes de todo el mundo describa a los políticos como interesados en su propio beneficio y el 82 % considere que los sistemas políticos necesitan una reforma drástica para estar preparados para el futuro.

Lejos de ser apáticos o políticamente desentendidos, el activismo de los jóvenes, visible en las protestas callejeras y en las redes sociales, demuestra que les importa profundamente construir sociedades más equitativas, justas y sostenibles. El problema es de capacidad de acción: su habilidad para provocar cambios se ve frenada por una brecha de poder intergeneracional.

En la Reunión Anual de este año del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), 50 jóvenes innovadores y activistas demostrarán las perspectivas únicas que los jóvenes pueden aportar para abordar una serie de desafíos globales. Expondrán las soluciones tangibles que están desarrollando.

La delegación de la Comunidad de Global Shapers procede de contextos diversos de múltiples países, lo que refleja la amplia red de la comunidad, formada por 18 000 jóvenes líderes y antiguos alumnos en más de 500 centros urbanos. Todos ellos se unirán en su llamamiento a la acción dirigido a los líderes mundiales en Davos.

La necesidad de las perspectivas juveniles es especialmente urgente al abordar la emergencia climática, donde son las personas menores de 30 años quienes sufrirán las mayores consecuencias del fracaso de la humanidad para reducir las emisiones de carbono.

Efecto transformador

Natalie Montecino lo vive de primera mano como educadora, investigadora y defensora del desarrollo comunitario rural, con sede en Denver (Estados Unidos). Es directora ejecutiva de la Climate Democracy Initiative e instructora del programa e-Minamata sobre justicia ambiental de la Universidad de Stanford.

«La importancia de una participación juvenil diversa, inclusiva y representativa en la gobernanza nunca es tan evidente como al abordar la crisis climática», afirma Montecino.

«Al transformar nuestros procesos democráticos globales para dar voz a los jóvenes y a sus experiencias vividas, adquirimos las herramientas necesarias para construir un futuro justo y equitativo en un mundo que se calienta a un ritmo acelerado».

La educación es otro ámbito en el que las aportaciones de los jóvenes son fundamentales, especialmente en lo que respecta al aprovechamiento de la tecnología y a despertar en los niños el interés por las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Asha Makana, Global Shaper de Nairobi (Kenia), que trabaja como responsable técnica del equipo de inteligencia empresarial de Safaricom, cree firmemente en el poder de la educación para transformar vidas. Por eso devuelve a su comunidad enseñando a programar a los más jóvenes.

«Nuestro mundo cambia a un ritmo sin precedentes, y el reciclaje profesional es el puente entre donde estamos y donde debemos estar. Construyamos sistemas educativos que respondan a las tendencias socioeconómicas cambiantes», afirma.

Mejorar el mundo

Los jóvenes suelen estar a la vanguardia de la adopción de nuevas tecnologías, y sus aportaciones serán cruciales mientras la sociedad se enfrenta al impacto de la inteligencia artificial (IA) en la transformación de los negocios y las interacciones sociales.

Dado que un notable el 80 % de los jóvenes ya interactúa con la IA varias veces al día, tienen una perspectiva única sobre sus posibles usos para aumentar la productividad y sobre sus riesgos como fuente de desinformación y de prácticas antisociales.

«Impulsamos la adopción de tecnologías de vanguardia como la IA, pero también somos conscientes de riesgos como la desinformación y los ultrafalsos (deepfakes), que podrían transformar nuestro tejido social.

«Nuestro objetivo es utilizar la nueva tecnología para mejorar, y no sustituir, los esfuerzos por un mundo mejor, a la vez que defendemos la innovación responsable y promovemos la mejora de competencias para afrontar los desafíos laborales derivados de la tecnología», afirma el Global Shaper Alphaeus Hanson, becario de Transform Venture Capital, de Jacksonville (Estados Unidos).

Los desafíos globales de hoy exigen un pensamiento fresco e innovador por parte de los jóvenes, que deben ser reconocidos como agentes de cambio, y no como meros espectadores. Por definición, son el grupo demográfico con el mayor interés en nuestro futuro compartido. Sus voces son esenciales en la mesa de decisiones para reconstruir la confianza y propiciar un cambio significativo.

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