Gran parte del debate en Davos esta semana se centrará en la tecnología y el empleo. Pero ¿qué significará la Cuarta Revolución Industrial para nuestros hijos y para la manera en que los educamos? ¿Qué relación guardan los empleos a los que aspiran y las habilidades y los conocimientos que están adquiriendo con los empleos que creemos que necesitaremos? Desde luego, ellos constituyen la fuerza laboral del futuro y son clave para el éxito de esta revolución.
Un nuevo análisis de la organización benéfica Education and Employers examina las aspiraciones profesionales de jóvenes del Reino Unido de entre 7 y 11 años y de entre 17 y 18 años, y las compara con la demanda prevista en el mercado laboral (de C1 a C26, que representan distintos sectores económicos).

Por primera vez queda claro que los tipos de empleo que eligen los niños de entre 7 y 11 años son similares a los que eligen los jóvenes de entre 17 y 18 años: las opciones más populares son las ocupaciones de cultura, medios de comunicación y deporte (C6)
Como ha demostrado el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE, ciertas profesiones «técnicas» y mejor remuneradas que suelen requerir títulos universitarios, como la medicina, el derecho y la veterinaria, son desproporcionadamente populares entre los estudiantes de entornos socioeconómicos más favorecidos. Las aspiraciones profesionales están influidas por varias personas —padres, amigos, docentes, empleadores y orientadores profesionales—, además de por aquello a lo que los jóvenes están expuestos en los medios de comunicación. Los padres y los amigos influyen de maneras complejas en las elecciones de los estudiantes, pero en PISA se aprecia con mucha claridad el efecto del nivel socioeconómico en sus aspiraciones profesionales.
Sea cual sea el nivel socioeconómico, la estrechez del abanico de aspiraciones resulta especialmente preocupante, ya que investigaciones anteriores han demostrado que, desde el punto de vista estadístico, no hay «nada en común» entre las ambiciones profesionales de los adolescentes y la demanda prevista en el mercado laboral. El problema es la excesiva concentración de las aspiraciones, que a menudo no se corresponden con sus conocimientos ni con sus expectativas sobre el nivel de estudios necesario.
Durante la adolescencia, los jóvenes toman decisiones importantes para su vida laboral: qué materias estudiar a los 14 años, si continuarán estudiando y qué y dónde estudiarán a los 16 o 18 años. También deciden si buscarán experiencia laboral relacionada con sus intereses profesionales. A menudo, no logran comprender la amplitud de las oportunidades laborales que ofrece la economía, lo que puede llevarlos a identificar aspiraciones profesionales poco realistas. A quienes proceden de entornos acomodados y con buenos contactos les resulta mucho más fácil adquirir experiencia laboral, lo que les permite comprender mejor las distintas carreras disponibles y tomar decisiones mejor fundamentadas.

Un tercio de los participantes en PISA manifestó interés en solo 10 ocupaciones distintas; otros estudios han llegado a las mismas conclusiones. Investigaciones anteriores también sugieren que los adolescentes que subestiman las cualificaciones necesarias para la profesión que desean tienen más probabilidades de estar desempleados al comienzo de sus veinte años. Además, es mucho más probable que los jóvenes de entornos menos acomodados tengan aspiraciones profesionales que no se ajusten a sus opciones educativas.
Ahora sabemos que esta falta de correspondencia se establece a una edad temprana y está muy influida por el entorno socioeconómico, el género y los modelos de referencia que ven los niños. Como ha demostrado nuestra investigación, las aspiraciones de los niños parecen estar determinadas por ideas específicas de género sobre ciertos empleos. Los niños aspiran mayoritariamente a desempeñar funciones en sectores y profesiones tradicionalmente dominados por los hombres. También se observan patrones de género en las profesiones relacionadas con STEM. Más de cuatro veces más niños que niñas querían ser ingenieros (civiles, mecánicos o eléctricos). Además, en nuestra muestra, casi el doble de niños que de niñas quería ser científico. Sin embargo, resulta llamativo que dos veces y media más niñas que niños quisieran ser médicas, y que casi cuatro veces más niñas que niños quisieran ser veterinarias.
Mientras los líderes se reúnen en Davos para debatir la Cuarta Revolución Industrial, el Capitalismo 4.0 y cómo construir un futuro colaborativo en un momento de disrupción tecnológica sin precedentes, por primera vez se ha preguntado a los niños de la escuela primaria de Davos a qué empleos aspiran y por qué.
La gran mayoría quiere ser deportista de élite, docente o ejercer una profesión técnica o manual, sobre todo porque ven a personas que realizan esos trabajos.
Estos resultados refuerzan las conclusiones del informe de Education and Employers, Dibujando el futuro, presentado en el Foro Económico Mundial del año pasado, que mostró que los estereotipos de género sobre los empleos empiezan a una edad temprana y son un fenómeno mundial.
Hoy, 22 de enero, con la apertura del Foro Económico Mundial, los niños de la escuela primaria de Davos conocerán a una gran variedad de personas y tendrán la oportunidad de hacerles preguntas sobre sus empleos y trayectorias profesionales. Este tipo de interacción entre voluntarios del mundo laboral y jóvenes ayuda a aumentar la motivación, sensibiliza sobre los distintos empleos y las habilidades necesarias, y cuestiona los estereotipos. Quizá no sorprenda que, en una escuela situada junto a una estación de esquí, la gran mayoría de los alumnos de Davos dijera que quiere ser deportista de élite. Conocer a algunos de los participantes del Foro Económico Mundial sin duda les abrirá los ojos a un mundo fascinante de posibilidades.





