El envejecimiento de la población es una bendición, no una carga

El envejecimiento de la población es una bendición, no una carga
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El envejecimiento de la población es, tal como la ONU ha descrito, una de las características demográficas definitorias de la época moderna. Si hemos de creer algunos de los informes sobre la tendencia y las palabras utilizadas para describirla – bombas demográficas de relojería, punto crítico – también será uno de los desafíos definitorios.

Por supuesto, esto tiene algo de verdad. A medida que más personas viven más tiempo, cabe esperar costes adicionales para la sociedad. El aumento de los gastos médicos y de la demanda de prestaciones sanitarias ejerce una presión adicional sobre servicios ya de por sí saturados. La mayor esperanza de vida pone a prueba los actuales sistemas de pensiones. Y, a medida que la tasa de dependencia de la tercera edad –la proporción entre personas mayores y población en edad de trabajar– se desequilibra, los modelos de bienestar se verán llevados al límite.

Estos desafíos deben abordarse. Pero creo que la mejor manera de hacerlo es afrontar la cuestión desde otro ángulo. Necesitamos una narrativa nueva y positiva que desafíe la negatividad y transforme nuestras poblaciones envejecidas, de un problema, en un activo.

En la reciente Cumbre sobre la Agenda Global, las poblaciones envejecidas fueron definidas positivamente como «nuestro único recurso natural en crecimiento». ¡Qué visión tan interesante y refrescante del asunto! Desde esta perspectiva, la cuestión pasa a ser: ¿cómo explotamos este recurso de forma sostenible evitando los errores que hemos cometido con otros recursos naturales?

Todos sabemos que la demografía impulsa la demanda. Por tanto, tiene sentido económico que las empresas se centren en los mayores de 60 años y emprendan el «marketing para baby boomers». Ya hemos visto algunos ejemplos de ello: complejos turísticos para personas mayores y cursos de tecnología para mayores de 60 años. Las empresas tienen mucho que ganar aprovechando este grupo de consumidores, cada vez más numeroso y poderoso.

Pero ¿este enfoque de consumo cumple el potencial oculto del envejecimiento de la población? No. Para mí, la respuesta está en la participación. Los mayores de 60 años deben ser vistos menos como receptores –de bienestar, de ayuda– o como consumidores objetivo, y más como participantes, tanto en nuestra economía como en nuestra sociedad.

Tomemos como ejemplo el mercado laboral. Solo tomando en serio a los empleados mayores –sin mimarlos ni estigmatizarlos– podremos aprovechar al máximo todo lo que tienen que ofrecer. Esto significa que debemos invertir en ellos. Al hacerlo, enviamos una señal poderosa de que los valoramos a ellos, su experiencia y sus años de conocimiento.

También es importante una mayor autonomía. Las empresas no pueden ofrecer a cada empleado un ascenso vertical en la jerarquía, y las carreras de algunos empleados se estancarán. Sin perspectivas de un mayor avance, ¿cómo se mantiene satisfechas a estas personas durante lo que ahora podría ser una vida laboral más larga? Dándoles un mayor nivel de autonomía. Incluso podríamos eliminar las descripciones de puestos individuales y las responsabilidades separadas, que a menudo hacen que las tareas se vuelvan repetitivas y monótonas. En cambio, formulemos los objetivos a nivel de equipo y dejemos que sus miembros decidan por sí mismos cómo alcanzarlos.

¿Pueden los gobiernos hacer algo para favorecer este cambio de actitud hacia los trabajadores mayores? Sí, y para ello deben usar tanto la zanahoria como el palo. Las normas y leyes más estrictas ayudarán, pero solo de la mano de políticas que recompensen a las empresas que adoptan esta actitud participativa. Para cambiar las actitudes con éxito, los gobiernos deben adoptar un enfoque paso a paso. Los cambios radicales hacen mucho ruido y acaban en fragmentos. Dar pequeños pasos, involucrar a las personas en el camino y atender sus temores fortalecerá la plataforma social y conducirá a un éxito sostenible a largo plazo.

Este cambio hacia un enfoque participativo acabará redefiniendo el concepto de empresa sostenible. Hoy en día, la sostenibilidad implica en gran medida abordar los desafíos ambientales y la pérdida de recursos naturales. En los años venideros, nuestra comprensión de la sostenibilidad se enriquecerá al abrazar nuestro recurso natural más valioso y el único que crece: nuestra población mayor.

Lea nuestro nuevo informe: A Framework for Sustainable Security Systems

Autor: Alexander De Croo es viceprimer ministro y ministro de Pensiones de Bélgica

Imagen: Una mujer mayor pasea a su perro en Río de Janeiro REUTERS/Ricardo Moraes

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