«Esto te volará la cabeza y la sacará de tu cráneo hasta otra dimensión», tuiteó Elon Musk antes del lanzamiento del camión eléctrico pesado de Tesla.
El esperado lanzamiento del Semi no defraudó. Sus principales cifras parecen prometedoras: tiene una autonomía de hasta 800 km, puede subir una pendiente del 5 % a una velocidad de 105 kph y su aceleración le permite pasar de 0 a 97 kph en solo 20 segundos con una carga de 36.000 kg.
Tesla también prometió que un nuevo megacargador permitiría al camión recorrer unos 645 km (400 millas) tras solo 30 minutos de carga.
Pero unas semanas después, un respetado grupo de profesores de la Universidad de Oxford expresó serias dudas sobre la viabilidad del Semi, debido únicamente a la cantidad de electricidad necesaria para que funcionara ese megacargador.

El director ejecutivo de Aurora Energy Research, John Feddersen, afirma que la potencia necesaria para cargar por completo la batería de un camión en solo 30 minutos con el megacargador sería de 1.600 kilovatios, según el Financial Times.
Eso equivale a suministrar electricidad a entre 3.000 y 4.000 hogares «promedio», dijo.
Argumentó que una demanda tan rápida y considerable sometería a la red a una presión inmensa y que no es posible satisfacerla con las limitaciones de las tecnologías actuales.
Feddersen utilizó el ejemplo de Tesla para destacar el debate sobre cómo habrá que adaptar la infraestructura de la red para satisfacer la demanda de vehículos eléctricos. «El transporte por carretera totalmente electrificado necesitará una gran cantidad de infraestructura nueva», declaró al Financial Times.
Una demanda en auge
Tesla no ha comentado las conclusiones de Aurora Energy, pero es muy consciente de la necesidad de contar con baterías más grandes y mejores para satisfacer la expansión prevista del mercado de los coches eléctricos.
Ya cuenta con una red de «supercargadores» para sus coches eléctricos, alimentados en parte con energías renovables.
La empresa también está experimentando con baterías de almacenamiento para aliviar la demanda sobre la red.
Recientemente ayudó a Australia a resolver los problemas de su red eléctrica al construir la batería de iones de litio más grande del mundo, ampliando su tecnología para alimentar coches eléctricos.
Y ha construido una enorme fábrica de baterías en el desierto de Nevada, conocida como la Gigafactory, donde planea producir más baterías que el resto de la industria en conjunto.
Pero si se espera que el camión Semi se haga realidad para 2019, Tesla casi con toda seguridad tendrá que seguir desarrollando sus megabaterías y encontrar formas de gestionar la demanda sobre la red.




