La entrega de última milla se enfrenta actualmente a numerosos obstáculos en los entornos urbanos.
Los vehículos autónomos podrían utilizarse para optimizar la entrega de última milla y reducir las emisiones.
Es necesario crear un nuevo marco legislativo para el uso generalizado de los VA en las entregas.
El transporte, parte integral de nuestra vida diaria, está experimentando actualmente una reforma estructural hacia la digitalización y la descarbonización. La pandemia de COVID ha acelerado estos cambios, y todos han adoptado nuevas normas. Pero, aunque el distanciamiento social y las restricciones de viaje han hecho que la mayoría de las personas se desplacen mucho menos, otros sectores del transporte están experimentando un crecimiento enorme. En el sector de la entrega de paquetes, el número de artículos distribuidos en todo el mundo aumentó un 17,5 % en 2020, alcanzando un nuevo máximo de casi 25 000 millones de artículos.
Mientras tanto, a medida que los conceptos de realidad virtual y metaverso siguen apuntando a lo que la gente podría llegar a hacer sin salir de casa, el comercio electrónico y las compras en línea continúan creciendo rápidamente. Desde el inicio de la pandemia, las ventas crecieron un 27,6 % adicional hasta finales de 2020, lo que representa el 18 % del mercado minorista mundial total.
La entrega urbana de última milla (LMD, por sus siglas en inglés), un aspecto fundamental de la cadena de valor de la entrega de paquetes, es la última etapa del recorrido de un artículo, desde un centro de transporte hasta su destino final. Es la fase de entrega más intensiva en mano de obra; la dispersión de los clientes y la alta frecuencia de los pedidos hacen que represente una gran proporción de los costes de toda la cadena logística. Los festivales de compras diseñados con este fin, como el Double 11 en China, o el Black Friday y el Cyber Monday en los países occidentales, durante los cuales el número de paquetes aumenta drásticamente, son un motor principal del rápido desarrollo de este modo de entrega urbana.
El reto al que se enfrenta actualmente la LMD va mucho más allá de la mera creación de un sistema de clasificación eficaz y eficiente. Problemas urbanos crónicos, como la congestión del tráfico y las emisiones de carbono, así como la doble fila de estacionamiento y el creciente número de vehículos de reparto, son cada vez más perturbadores para los sistemas de transporte urbano, lo que naturalmente afecta a la LMD. Además, es una actividad muy dependiente de la mano de obra humana, cuya demanda de personal fluctúa según las horas punta y las horas valle de actividad.
Los vehículos autónomos (VA) podrían ser una solución. Su tecnología a bordo, como la conducción inteligente y el tren motriz eléctrico, permite reducir de forma significativa la congestión del tráfico y las emisiones de carbono. Los VA también podrían complementar la entrega humana para diversificar los servicios y cubrir la escasez de personal en los períodos de mayor actividad y durante las horas nocturnas.
Europa, China y Estados Unidos son las regiones pioneras en la tendencia a la electrificación del automóvil, con una tasa de penetración de los vehículos eléctricos (VE) en las nuevas ventas del 10 %, 5,7 % y 2 %, respectivamente, en 2020. En el ámbito de la entrega autónoma de última milla, Estados Unidos lleva la delantera, con actores principales como Starship Technologies y Nuro en el mercado. En China, se han realizado pruebas no solo en parques logísticos, comunidades privadas y campus universitarios, sino también en vías públicas abiertas de megaciudades como Pekín y Shenzhen. Otras ciudades del mundo, como Guangzhou, están dando pasos para ser pioneras en esta nueva solución.
¿Cómo ayuda el Foro a sortear las disrupciones de la cadena de valor global?
Ciertas características de los ALMDV los convierten en una plataforma de pruebas excelente para las tecnologías de conducción inteligente más avanzadas. En comparación con los VA de pasajeros, los ALMDV son más pequeños y normalmente están limitados a velocidades de circulación relativamente bajas, lo que reduce el riesgo de accidentes. Al no haber personas a bordo, los algoritmos se centran generalmente en proteger a los peatones en las vías públicas, sin el dilema de decisión que supone dar prioridad al pasajero o al peatón en situaciones de emergencia. Además de la arquitectura tecnológica del propio vehículo, como la detección, el posicionamiento y el funcionamiento, también ofrece una buena oportunidad para aplicar y probar el concepto V2X (vehículo a todo). Uno de los logros tecnológicos fundamentales de la Cuarta Revolución Industrial, este concepto regula cómo los vehículos inteligentes se comunican con la infraestructura de la vía, como los semáforos, incluido el sistema operativo en la nube.
Sin duda, también existen retos en el lado de la demanda. Los clientes actuales esperan entregas inmediatas o en el mismo día. La rapidez de la entrega es un factor en el 52 % de las decisiones de compra de los clientes de todo el mundo, un factor más importante que los gastos de envío gratuitos o con descuento (38 %). Dado que la sociedad ha adoptado el distanciamiento social, cada vez más paquetes se entregan en un centro central, como los buzones de paquetería, donde los clientes acuden a recogerlos; la entrega mediante VA permitiría que más paquetes llegaran directamente a la puerta de casa, dentro de una franja horaria previsible y minimizando el contacto humano.
La aplicación de la conducción inteligente en un dispositivo pequeño y flexible genera una serie de escenarios que requerirán soluciones creativas. Por ejemplo, cómo los ALMDV pueden subir escaleras para entregar paquetes en la puerta de las casas. Una idea es colocar otro dispositivo autónomo en la entrada, como un robot doméstico, con acceso al sistema de ascensores del edificio para recoger el paquete del ALMDV y llevarlo al destino final. Un nuevo modelo de venta minorista podría desarrollarse a través de los ALMDV: uno que no solo tenga la capacidad de entregar mercancías desde una tienda cercana, sino que también pueda utilizarse como dispositivo remoto de exposición y venta; una “tienda en movimiento” en comunidades, campus y zonas turísticas.
Para que los ALMDV sean una realidad cotidiana, el primer paso es la legislación. Existen diversas formas de clasificar los VA: vehículos de transporte de personas o de mercancías; que circulan por vías públicas o por propiedad privada; de alta o baja velocidad, etcétera. Pero ¿qué tipo de normativa debería aplicarse al vehículo autónomo de entrega de última milla (ALMDV)? ¿Es un vehículo, un vehículo no motorizado, un dispositivo de entrega personal o un robot? La respuesta a esta pregunta determina en última instancia por qué carril podrá circular un ALMDV. En las carreteras, se le permite circular a mayor velocidad, y los carriles se comparten con otros vehículos y no con peatones. En las aceras y fuera de la calzada, los límites de velocidad suelen ser mucho más bajos, pero hay más interacciones potencialmente peligrosas con personas. Los debates sobre cómo definir los ALMDV están en curso entre distintas partes interesadas, con la esperanza de establecer para ellos una nueva categoría.
¿Cómo está mejorando el Foro Económico Mundial el futuro de las ciudades?
El Centro para la Transformación Urbana conecta a los líderes urbanos, las empresas y los gobiernos para comprender los desafíos y las oportunidades que configuran el futuro de las ciudades.
Mediante el aprendizaje entre pares y la colaboración, el Centro permite a las ciudades intercambiar conocimientos y convertir la comprensión compartida en soluciones urbanas prácticas y resilientes.
En el punto de inflexión de la descarbonización y la digitalización de las industrias automotriz y del transporte, nos enfrentamos a oportunidades y desafíos. Las tecnologías de conducción inteligente ofrecen nuevos modelos de negocio, escenarios de usuario y estilos de vida. El sector se beneficiará de la colaboración entre distintos ámbitos, como entre responsables políticos y empresas. La innovación y los avances tecnológicos necesitan un entorno favorable de políticas y normativas flexibles. Es estimulante ver cómo surgen proyectos piloto de ALMDV en distintas regiones, cómo las experiencias se comparten entre los pioneros y quienes les siguen, y cómo aumenta el debate entre las distintas partes interesadas. La adopción masiva de la conducción inteligente está a la vuelta de la esquina: impulsemos esta tecnología, y a la sociedad, a la siguiente marcha.


