El terrorismo en la era digital

Raheel Sharif, Chief of Army Staff (2013-2016), Pakistan, Jean-Paul Laborde, Assistant Secretary-General and Executive Director, Counter-Terrorism Committee Executive Directorate, United Nations, New York·speaking at the Annual Meeting 2017 of the World Economic Forum in Davos, January 17, 2017Copyright by World Economic Forum / Sandra Blaser
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Desde su posición en primera línea de la lucha contra el terrorismo en África, Yemi Osinbajo, vicepresidente de Nigeria, señaló que «la tecnología digital facilita enormemente que los terroristas se conecten e interactúen con rapidez», y añadió que esta tecnología puede ser tan sencilla como un teléfono móvil. Por ejemplo, en un reciente y trágico atentado con bomba en una universidad, dos niños cargados de explosivos fueron detonados a distancia mediante una simple llamada telefónica. Así pues, en un mundo donde todo el mundo tiene un teléfono móvil, «los desafíos son considerables».

La tecnología forma parte del campo de batalla

La amenaza también se siente en Europa. Rob Wainwright, director de Europol (Oficina Europea de Policía), señaló que «la tecnología forma parte del campo de batalla». Explicó que Twitter ha eliminado más de un cuarto de millón de cuentas vinculadas a Daesh y que unas 90 plataformas de redes sociales están siendo utilizadas por organizaciones terroristas y criminales «de una manera sumamente adaptable». Advirtió que el ciberespacio «se está usando como cámara de eco» para aumentar el reclutamiento e incitar a otros a perpetrar nuevos ataques, además de ser una vía singular para la «financiación colectiva innovadora».

El terrorismo como cáncer

Su Alteza Real el príncipe Turki Al Faisal Al Saud, presidente del Centro Rey Faisal de Investigación y Estudios Islámicos de Arabia Saudí, expresó sin rodeos su opinión sobre la tecnología y el terrorismo. Al compararlo con un cáncer, señaló que hoy los terroristas «pueden usar métodos modernos para hacer metástasis y atacar el resto del cuerpo…; así es como se está usando la tecnología hoy».

Raheel Sharif, jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán (2013-2016), respaldó esta opinión y señaló que «los nuevos métodos de comunicación dan una enorme ventaja» al terrorismo; añadió que «no solo es un cáncer, sino un cáncer sumamente mortífero». Subrayó que no se debe considerar terroristas únicamente a quienes participan en acciones directas; también es importante tener en cuenta «a los financiadores, los facilitadores, las células durmientes y los simpatizantes». Sharif advirtió que el mundo debe reaccionar con rapidez ante ellos, pues «su locura tiene un método».

Delincuencia transnacional

Jean-Paul Laborde, secretario general adjunto y director ejecutivo de la Dirección Ejecutiva del Comité contra el Terrorismo de la ONU, señaló que los terroristas no solo aprovechan la tecnología, sino también las redes criminales. «La financiación nos demuestra que las organizaciones terroristas no son solo organizaciones terroristas: están muy vinculadas con la delincuencia organizada». Advirtió que, al reducirse el territorio de Daesh, crece su dependencia de la financiación ilícita, y señaló que entre el 5 % y el 7 % de sus recursos procede del narcotráfico.

Para combatir el terrorismo, Laborde sugirió que «tenemos que luchar contra ellos del mismo modo que ellos luchan contra nosotros», aprovechando la tecnología y la cooperación internacional. Añadió que la ONU y el sistema internacional, en colaboración con Estados soberanos, organizaciones internacionales y el sector privado (especialmente las grandes empresas), deberían crear un repositorio de buenas prácticas.

Intercambio de inteligencia

Sharif instó a que el intercambio de inteligencia fuera un elemento clave de la cooperación internacional y añadió que, en virtud de una resolución de la ONU, «todo el mundo tiene la responsabilidad de ayudar a combatir el terrorismo».

Al Saud se hizo eco de estas ideas y añadió que los obstáculos burocráticos al intercambio de inteligencia suponen un impedimento importante en la lucha contra el terrorismo. Lamentó el uso de la «regla del tercero», por la que quien recibe información de inteligencia debe obtener permiso de la fuente para compartirla con un tercero, y señaló que «cuando el mundo llega para ayudar, ya es demasiado tarde».

Libertad de expresión

Al reflexionar sobre algunas de las causas del terrorismo, Osinbajo opinó que es necesario «deslegitimar una ideología tan peligrosa». Llevando el debate un paso más allá de lo esperado, añadió que el uso que hacen los terroristas de las plataformas digitales para expresarse debería dar pie a una conversación más amplia sobre lo que significa hoy la libertad de expresión. Dijo: «Nuestras tradiciones —y nuestra orientación— en materia de libertad de expresión influyen en cómo pensamos sobre la manera de abordar el terrorismo»; y añadió: «Nos vemos limitados [y] necesitamos tener una mentalidad más abierta para abordar el terrorismo».

Cooperación internacional y educación

Los expertos coinciden en que es necesario construir un contrarrelato eficaz frente al atractivo del terrorismo y que se requieren esfuerzos internacionales para compartir las mejores prácticas y aplicarlas de manera significativa. Sin embargo, como destacó Al Saud, «la educación es el punto de partida más importante para el contrarrelato»; añadió que «debe impartirse en las escuelas y las mezquitas», así como en las comunidades locales, y que «debe utilizar herramientas modernas… y adoptar un enfoque integral».

Se necesita cooperación en las iniciativas para ayudar a las personas a abandonar la radicalización y contrarrestar el extremismo violento. «Se requiere un enfoque que abarque a toda la nación», dijo Sharif. En efecto, como observó en una ocasión un líder estadounidense, al igual que muchas cosas, hace falta todo un pueblo.

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