Durante la Asamblea General de la ONU de esta semana se debatirá ampliamente cómo acelerar de la mejor manera el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Estos diecisiete objetivos mundiales, acordados por 193 naciones en 2015, incluyen más de cien metas que deben alcanzarse para 2030. Ofrecen una visión de «el mundo que queremos», título del informe de las Naciones Unidas que presentó al mundo los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En el contexto de la semana de la Asamblea General y junto con muchas otras reuniones importantes que se celebran, el Foro Económico Mundial organizará la primera Cumbre sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible. La Cumbre ofrece una plataforma que reúne a líderes políticos, empresariales y de otros ámbitos de la sociedad para ayudar a proponer soluciones innovadoras basadas en el impulso de la colaboración entre los sectores público y privado y en el aprovechamiento de las oportunidades tecnológicas de la Cuarta Revolución Industrial. Más de 800 participantes asistirán a más de treinta sesiones de trabajo distintas y a otras sesiones plenarias.
Promover el cumplimiento de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible es un proceso importante y necesariamente ambicioso al que se han comprometido las naciones del mundo; el Foro también contribuirá sustancialmente a esta agenda mediante la participación de sus comunidades y redes multisectoriales y a través de una nueva plataforma de colaboración en torno a los objetivos mundiales que ofrecerá la Cumbre anual sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible.
Por importantes que sean los Objetivos de Desarrollo Sostenible, deben situarse en el contexto más amplio al que se enfrenta la humanidad. Debemos abordar no solo una multitud de cuestiones distintas y contrapuestas, cada una de las cuales requiere soluciones, sino también una serie de desafíos interconectados. Aunque se alienta a considerar los Objetivos Mundiales como un entramado integral de soluciones para 2030, podría decirse que el desafío más profundo al que se enfrenta la humanidad es evitar un colapso sistémico general: el derrumbe interconectado de los sistemas que sustentan los Objetivos Mundiales. En el pasado, las amenazas convencionales para la humanidad, como las guerras, el hambre, las epidemias o los desastres naturales, eran relativamente locales. Ahora, nuestra existencia humana mundial se ve amenazada por presiones aceleradas e interconectadas sobre los sistemas ambientales, financieros e institucionales mundiales, que constituyen la base de nuestra supervivencia y de la armonía social. La incapacidad para garantizar la inclusión y preservar nuestros recursos naturales, por ejemplo, demuestra ese colapso sistémico. Podría decirse que este es el primer colapso sistémico que la humanidad, en su conjunto, provoca contra sí misma: una «guerra» posmoderna en la que nuestra sociedad mundial corre el peligro de derrumbarse sobre sí misma, mientras erosionamos los mismos sistemas de los que dependemos.
Cuando las personas sienten que los sistemas de los que dependen están gravemente amenazados, la reacción es la desintegración social, caracterizada por una creciente polarización política. Hoy vemos señales de advertencia en muchos lugares del mundo.
Es posible que seamos la primera generación que se enfrenta a la amenaza de un colapso sistémico mundial, pero también somos la primera que cuenta con los medios y las capacidades tecnológicas y científicas —aunque por ahora no con el impulso político— para detener este proceso de espiral descendente antes de que llegue a un estado que pronto podría volverse irreversible, con los preocupantes riesgos de un cambio no lineal.
Está claro que los gobiernos, las empresas y la sociedad civil no pueden contrarrestar por separado la amenaza de este colapso sistémico mundial. Se necesita una auténtica agenda de cooperación mundial entre los sectores público y privado, cuyo objetivo no sea defender intereses particulares, sino tener presente el destino de la humanidad en su conjunto. Para ello, los Objetivos de Desarrollo Sostenible ofrecen un marco sumamente útil, pero no deben contemplarse únicamente desde la perspectiva de diecisiete cuestiones distintas y desconectadas. Los deseos legítimos de responder a los distintos desafíos que plantean los objetivos mundiales, conforme a los intereses particulares de los diferentes gobiernos y organizaciones, deben reforzarse y complementarse con un enfoque integrado de liderazgo «basado en sistemas». Cada cuestión requiere respuestas específicas, pero todas forman también parte de un ecosistema que necesita soluciones integrales.
Al ofrecer una plataforma de cooperación entre los sectores público y privado cuyo eje central es una perspectiva sistémica, el Foro Económico Mundial busca ayudar a sus socios y miembros a contribuir sustancialmente a mejorar el estado del mundo. La primera Cumbre sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible, que se celebra esta semana en Nueva York, está concebida con ese propósito. Ofrece una plataforma para ayudar a quienes dan forma a la agenda a promover este pensamiento multisectorial y sistémico de maneras que permitan aprovechar las oportunidades tecnológicas de la Cuarta Revolución Industrial. De este modo, podemos ayudar a nuestra generación no solo a alcanzar cada uno de los objetivos mundiales, sino también a invertir en el fortalecimiento, tan necesario, de los sistemas mundiales.




