En la última década ha crecido el interés por utilizar internet y otras tecnologías de comunicación para la gestión de conflictos y la consolidación de la paz. Han surgido dos áreas clave: (1) el uso de datos de acceso público sobre sucesos y dinámicas sociales para monitorear y predecir escaladas de tensiones o violencia; y (2) aprovechar el mayor acceso a internet y a los teléfonos móviles para promover la paz positiva.
En ambas áreas han surgido innovaciones interesantes, además de resultados alentadores.
En la primera área, quizá la fuente de información más completa sea la «Base de datos global de la sociedad» de Kalev Leetaru, o GDELT Project que “monitorea las noticias de radiodifusión, impresas y web del mundo desde casi todos los rincones de cada país en más de 100 idiomas e identifica a las personas, lugares, organizaciones, cifras, temas, fuentes y acontecimientos que impulsan nuestra sociedad global”. La base de datos de eventos por sí sola abarca 300 categorías de actividades de paz y conflicto registradas en medios públicos desde enero de 1979, mientras que la identificación de personas, organizaciones y lugares permite trazar gráficos de redes de conexiones en los registros de medios.
Otra fuente de datos abiertos muy utilizada es el Proyecto de Datos de Localización y Eventos de Conflictos Armados (ACLED) que abarca la violencia política y los acontecimientos en África desde 1997 y publica actualizaciones semanales para ofrecer una cobertura casi en tiempo real. ACLED publica su propio informe mensual sobre tendencias de conflictos y sus datos se han utilizado en casi 300 proyectos de investigación hasta la fecha.
Hacer que los datos sean fácilmente accesibles y estén disponibles es solo una parte de la solución: aún queda la tarea de utilizarlos para comprender cómo surgen los conflictos y la violencia y si es posible hacer predicciones para mitigar las escaladas. USAID y Humanity United organizaron recientemente una competencia de modelización para que los solicitantes desarrollaran algoritmos que predijeran atrocidades masivas. La solicitud ganadora presentó un algoritmo capaz de predecir atrocidades en regiones con un historial limitado o nulo de violencia masiva. Un problema en la literatura sobre previsión es la disyuntiva entre los «falsos positivos» —episodios previstos que en realidad no ocurren— y los «falsos negativos» —episodios inesperados que sí ocurren—. Si sabemos que muchas de nuestras predicciones de conflicto podrían no materializarse, esto influirá sin duda en las respuestas de política que planeamos ante estas predicciones.
En otra aplicación de datos de acceso público, Chris McNaboe del Carter Center ha seguido la evolución de los grupos de oposición en Siria a través de redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube. Mediante el mapeo de facciones y desertores, espera equipar mejor a las partes que trabajan para resolver el conflicto y ayudar a los grupos humanitarios a trabajar con mayor seguridad en la región. Otra innovación tecnológica es la aplicación de Dlshad Othman que busca advertir a los sirios de la aproximación de misiles SCUD. Los expertos vigilan los misiles SCUD y, cuando se detecta uno, se envían automáticamente mensajes telefónicos a los sirios que corren el riesgo de verse afectados.
Al margen de estos esfuerzos por utilizar datos de acceso público para monitorear, predecir y advertir sobre la violencia y las amenazas a la seguridad, existe un grupo creciente de nuevos métodos para comunicar información a las personas y grupos afectados por la violencia, así como entre ellos. Sisi Ni Amani y Una Hakika han utilizado la tecnología SMS para abordar las tensiones y mitigar la violencia en Kenia. Tras las elecciones de 2013, Sisi Ni Amani utilizó SMS masivos para reducir las tensiones mediante mensajes que buscaban ayudar a los kenianos a reconocer sus necesidades comunes, independientemente de las divisiones políticas, mientras que Una Hakika, que en suajili significa «¿Estás seguro?», se utilizó para interrumpir la propagación de rumores falsos.
Un reciente taller en el Media Lab del MIT reunió a innovadores de la tecnología para la paz con el fin de compartir ideas sobre cómo construir la paz. Algunas de las ideas que me llamaron la atención fueron: masterpeace.org – una comunidad en línea para compartir noticias sobre actividades de consolidación de la paz en todo el mundo; Libyan Youth Voices – un foro para llenar el vacío mediático en información sobre cuestiones juveniles en Libia; el uso de SMS para la participación en la consolidación de la paz en Malí; provisión de datos abiertos sobre elecciones en MENA; Naqueshny – un foro en línea para permitir el debate y la discusión pacíficos sobre Egipto.
Por sí solo, es poco probable que internet resuelva los conflictos, algo que Vint Cerf, Chief Evangelist de Google, deja claro en un excelente debate con Jane Holl Lute, antigua funcionaria de Mantenimiento de la Paz de la ONU y del Gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, el uso de la tecnología para promover la paz positiva está cobrando impulso y se suma al conjunto de herramientas de todos los consolidadores de paz. La capacidad de acceder a grandes volúmenes de datos para monitorear las tensiones debería ayudarnos a prevenir la violencia antes de que tenga oportunidad de escalar, mientras que la creciente conectividad global de las personas en todo el mundo puede tender puentes entre culturas e identidades, ayudándonos a conocer de forma pacífica lo que nos es común, así como nuestras diferencias.
Publicado en colaboración con The World Bank’s Future Development Blog
Autora: Laura Ralston es economista en la práctica de Protección Social y Empleo del Banco Mundial, donde trabaja en seguros sociales, desarrollo humano y mercados laborales.
Imagen: Escolares sostienen hojas de papel con palomas durante una marcha titulada «El derecho a vivir en paz» en San José, el 12 de noviembre de 2010. REUTERS/Juan Carlos Ulate
