Salvar la biodiversidad: por qué nuestra salud mental y física depende de ella

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Losing pollinators like bees and butterflies will cost the UK agricultural sector around £700 million each year.Image: Unsplash/Jenna Lee
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  • La biodiversidad es esencial tanto para nuestro bienestar mental como físico.

  • Sin embargo, los informes muestran que la biodiversidad está disminuyendo, lo que podría acarrear riesgos económicos y para la salud.

  • Aquí, una psicóloga expone cuatro razones por las que es tan vital proteger el mundo natural.

Durante los confinamientos por la COVID-19, cada vez más personas observamos la variedad de animales, árboles y flores en nuestros jardines o parques locales, y cómo el contacto con la naturaleza puede influir en nuestra felicidad.

Esta variedad de vida se conoce como biodiversidad y es esencial para nuestra salud y bienestar. Dependemos de la biodiversidad del mundo natural para obtener el agua que bebemos, los alimentos que comemos y el aire limpio que respiramos.

Pero los informes muestran que está disminuyendo a un ritmo sin precedentes, y que esto probablemente conllevará enormes riesgos económicos y para la salud. Por ejemplo, la agricultura depende de las abejas y las mariposas para polinizar las plantas que producen frutas y verduras. La pérdida de polinizadores le costará al sector agrícola del Reino Unido hasta 700 millones de libras esterlinas al año y afectaría gravemente al suministro de alimentos del país.

Nuestro nuevo estudio de investigación analiza las distintas maneras en que las plantas, los animales, los insectos y las bacterias que nos rodean pueden beneficiar indirectamente la salud humana (y cómo, en algunos casos, también pueden perjudicarla). A continuación, presentamos las cuatro conclusiones principales de nuestra investigación.

1. La biodiversidad es vital para nuestra supervivencia

Casi el 75 % de todos los medicamentos aprobados proceden de la naturaleza, y dependemos de la biodiversidad de plantas y animales para encontrar nuevos medicamentos. Hasta la fecha, solo se ha estudiado una pequeña fracción de las plantas, los animales y los microorganismos por sus propiedades medicinales, lo que significa que podría haber una enorme riqueza de potencial aún sin aprovechar.

Pero no se trata solo de fármacos y medicamentos: todos los alimentos que comemos proceden de la diversidad biológica de animales y plantas, y del trabajo de las abejas y las mariposas que polinizan esas plantas. Gran parte del agua dulce del mundo es proporcionada por los bosques. La diversidad de organismos de los bosques también limpia y filtra el agua.

La biodiversidad también puede contribuir a la salud humana al reducir el calor extremo. Los espacios verdes urbanos con una gran diversidad de árboles pueden evitar que las ciudades se calienten demasiado.

2. También nos ayuda a recargar energías

Las presiones de la vida cotidiana pueden poner a prueba nuestra capacidad para gestionar el estrés, mantener la atención y resolver problemas, lo que nos expone al riesgo de sufrir estrés y enfermedades mentales. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que los entornos con gran biodiversidad pueden ayudarnos a recargar energías. Por ejemplo, las personas que viven en barrios con más aves dicen sentirse menos estresadas. Un estudio en el que personas estresadas contemplaron prados con una variedad de plantas descubrió que se sentían más relajadas al contemplar prados con al menos 32 especies distintas de plantas que al ver prados con una sola especie. Otro estudio, analizó las vistas desde las casas y descubrió que quienes veían muchas plantas, arbustos y árboles distintos tenían niveles significativamente más bajos de cortisol, una de las principales hormonas del estrés.

3. Nos ofrece una perspectiva más amplia

Las imágenes y los sonidos de la diversidad de la naturaleza —como ver cientos de aves marinas volando o estar en un bosque— despiertan intensas emociones de asombro, admiración y maravilla. Estas experiencias pueden darnos perspectiva y ayudarnos a reflexionar sobre nuestros propios objetivos vitales.

Las investigaciones han revelado que las personas sienten que pueden reflexionar mejor y adquirir perspectiva sobre la vida cuando se encuentran en un espacio verde con una gran riqueza de especies de plantas y aves.

La biodiversidad también puede animarnos a adoptar estilos de vida más saludables. Un estudio en Estados Unidos, por ejemplo, descubrió que las personas afirmaban hacer menos ejercicio al aire libre en zonas donde se habían perdido los fresnos que en zonas donde aún los había. Los fresnos son comunes en patios y a lo largo de las calles de Estados Unidos y algunas partes de Canadá, pero están siendo destruidos por una especie invasora: un escarabajo llamado barrenador esmeralda del fresno, originario de China, Japón, Taiwán, Corea y Mongolia.

4. La pérdida de hábitats y el comercio de fauna silvestre la amenazan

Dicho esto, la biodiversidad también puede perjudicarnos. Las alergias estacionales, las ortigas, las garrapatas y los virus son ejemplos de los aspectos dañinos del mundo natural. Pero preocupa más el hecho de que la gestión insostenible de la biodiversidad, mediante la pérdida de hábitats o el comercio de fauna silvestre, puede aumentar el riesgo de interactuar con animales que transmiten enfermedades infecciosas y aumentan la probabilidad de futuras pandemias. Esto pone de manifiesto la necesidad de gestionar la biodiversidad de forma sostenible, preservando los ecosistemas o poniendo fin al comercio ilegal de fauna silvestre.

Dado, entonces, que un millón de especies están en riesgo de extinción y que la pérdida de biodiversidad repercute negativamente en la salud y el bienestar humanos, está claro que hay que actuar ya. Esto es importante porque la pérdida de biodiversidad es un problema mundial y, para que se produzca un cambio real, es necesario aplicar soluciones a escala nacional y mundial.

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