Los fieles musulmanes buscan inspiración ecológica en la peregrinación anual del haj

Muslim pilgrims gather on Mount Mercy on the plains of Arafat during the annual haj pilgrimage, outside the holy city of Mecca, Saudi Arabia September 11, 2016. REUTERS/Ahmed Jadallah TPX IMAGES OF THE DAY - S1BEUAQPBFAB
Husna Ahmad, author of "The Green Guide for Hajj" explains how Hajj impacts the environment.Image: REUTERS/Ahmed Jadallah
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Londres, 30 de agosto (Thomson Reuters Foundation) - Se espera que unos 2 millones de personas viajen desde todos los rincones del mundo para comer, dormir y rezar al unísono a partir del miércoles, cuando comience en La Meca la peregrinación islámica anual del haj.

Para los miles de millones de musulmanes que tienen capacidad física y económica para hacerlo, el haj es un acto de culto obligatorio. Pero esta celebración religiosa también tiene un impacto considerable en el medio ambiente.

Los fieles conscientes del medio ambiente dicen que ese impacto debería reducirse e inspirar a los musulmanes a adoptar un estilo de vida más ecológico.

«El haj consiste en vivir con sencillez y centrarte en Dios», dijo a Thomson Reuters Foundation desde La Meca, en Arabia Saudita, Shanza Ali, peregrina de 28 años. «Hacemos muchos viajes en la vida y vamos a muchos lugares, pero este es el único viaje que es físico, mental y espiritual», dijo Ali, presidenta del grupo con sede en el Reino Unido Muslim Climate Action.

Ha encontrado muchas similitudes entre el mensaje de sencillez del haj y la conciencia medioambiental, y ha intentado reducir su propia huella de carbono y sus residuos durante la peregrinación, que dura al menos seis días y lleva a los fieles a varios lugares sagrados de Arabia Saudita.

El haj, que es anterior al islam y que los musulmanes vinculan con Abraham, figura monoteísta, es hoy la mayor concentración anual de musulmanes del mundo. Arabia Saudita se juega su reputación en su papel de guardiana de los lugares más sagrados de la fe.

Para Husna Ahmad, autora de «The Green Guide for Hajj», la doctrina exige que los musulmanes sean custodios de la Tierra.

Abordar el cambio climático ya no consiste en preservar el planeta para las generaciones futuras, pues sus efectos son evidentes ahora, dijo.

Añadió que la mayoría de los musulmanes vive fuera de Arabia Saudita y podría influir colectivamente para que los rituales sagrados sean más ecológicos.

«La gente debe pensar en el poder de los consumidores en relación con los vuelos, lo que llevan, lo que visten, la basura que tiran, las botellas de plástico y todo ese tipo de cosas. Tenemos que ser conscientes de ello», dijo a Thomson Reuters Foundation.

Los musulmanes deben alejarse de una sociedad acelerada y desechable, añadió, y el haj podría ser el comienzo de ese camino.

Image: Al Jazeera

Auditoría ecológica de la ciudad

En los últimos años, Arabia Saudita ha tomado medidas para hacer más ecológico el haj, como establecer cuotas para el número de peregrinos y desarrollar el metro de La Meca para limitar la contaminación.

El Saudi Green Building Forum, una organización no gubernamental con sede en Riad reconocida por las Naciones Unidas, recibió recientemente el encargo de auditar las iniciativas ecológicas en Medina, la segunda ciudad santa del país, donde está enterrado el profeta Mahoma y que visitan millones de peregrinos.

El secretario general del foro, Faisal Alfadl, dijo que su equipo medirá el desempeño ecológico de las ciudades santas de La Meca, Medina y otras, de acuerdo con directrices internacionales sobre uso de energía, residuos, agua, transporte y bienestar humano.

La gente ahora entiende que no respetar el medio ambiente es política y culturalmente incorrecto, dijo Alfadl.

«Hemos avanzado», dijo, y señaló que la opinión pública, desde los beduinos del desierto hasta los habitantes de las ciudades, ha cambiado respecto a la importancia de proteger el medio ambiente; ahora el énfasis está en actuar y no simplemente en concienciar.

Recuperar las prácticas tradicionales podría ayudar; por ejemplo, compartir agua entre los peregrinos a partir de una fuente común, algo habitual antes de que las botellas de plástico se generalizaran.

Además, dijo Alfadl, las piedras de mármol blanco que rodean la Kaaba, el edificio cúbico central de La Meca, previenen de forma natural el efecto de isla de calor que se observa en otras zonas urbanas.

Puede que el reciclaje no ocupe el primer lugar en la mente de los peregrinos, pero los musulmanes tienen el deber de reconocer al creador del medio ambiente y reflexionar sobre las enseñanzas islámicas que prohíben dañar a los animales, desperdiciar agua o talar árboles sin necesidad, dijo Fatima Ragie, de Green Deen South Africa, una red musulmana de defensa del medio ambiente.

Ragie, que completó el haj en 2009, instó a redoblar los esfuerzos una vez terminada la peregrinación; por ejemplo, para garantizar que no se desperdicie comida cuando se sacrifiquen millones de animales en conmemoración del casi sacrificio de su hijo por Abraham y del comienzo de la festividad del Eid.

También deberían alzar la voz más mezquitas y líderes musulmanes sobre el cambio climático y el medio ambiente, dijo.

Llevarse el mensaje a casa

Desde Bangladesh hasta el norte de África, el cambio climático es una realidad para muchos musulmanes, pues las inundaciones y las sequías alimentan la inestabilidad y los conflictos, dijo Nana Firman, quien participó el año pasado en las conversaciones de la ONU sobre el clima en Marruecos en representación de Global Muslim Climate Network.

«Mucha gente siente que no sabe qué hacer, así que es muy importante que la involucremos», dijo.

Indonesia, que según el Pew Research Center tiene la mayor población musulmana del mundo, ha puesto en marcha iniciativas que van desde una aplicación para teléfonos que muestra a los peregrinos cómo disfrutar de un haj ecológico hasta compensar las emisiones de carbono de los vuelos plantando árboles y limitar el número de veces que cada persona puede realizar la peregrinación, dijo Firman.

Instó a los peregrinos del haj a «reflexionar y cambiar sus vidas cuando regresen, y cuidar más el medio ambiente».

Mientras Ali se prepara para emprender la difícil peregrinación bajo el calor del golfo junto a su marido y su madre, el entorno natural le ofrece una forma de acercarse más a Dios.

«Creo que basta con reflexionar sobre el hecho de que estás junto a la humanidad y ves a personas de todos los rincones del mundo... Eso te hace apreciar de verdad la idea de que todos compartimos la Tierra», dijo.

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