4 cosas que las empresas pueden hacer para resolver el problema del plástico

Packaging is plastic’s single biggest application globally, impacting our lives on a daily basis
Packaging is the single biggest use of plastic, affecting our lives on a daily basisImage: REUTERS/Patrick T. Fallon
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En apenas medio siglo, el plástico ha pasado de ser un símbolo de la dicha doméstica moderna a atraer adjetivos despectivos. Cada año, ocho millones de toneladas de plástico llegan al océano, por lo que urge conciliar su innegable funcionalidad con un sistema que pueda funcionar a largo plazo, proteger el medio ambiente y evitar la pérdida de materiales valiosos.

Los envases son, con diferencia, la principal aplicación del plástico en el mundo. Afectan a nuestra vida cotidiana. En los últimos 50 años, hemos pasado de soluciones reutilizables a artículos desechables de un solo uso. Pero el sistema de reciclaje no ha avanzado al mismo ritmo. Hoy, apenas el 2 % del plástico que se comercializa se convierte en nuevos envases.

Sin embargo, hay señales alentadoras de que tanto los gobiernos como la industria están emprendiendo una transformación radical del sistema del plástico basado en producir, usar y desechar, para avanzar hacia uno circular desde su diseño.

Image: Fundación Ellen MacArthur

En las primeras semanas de 2018, la Comisión Europea anunció su estrategia sobre los plásticos; Francia asumió el ambicioso compromiso de reciclar el 100 % de todos los plásticos para 2025; y el Reino Unido anunció un plan ambiental de 25 años centrado, en gran medida, en abandonar los plásticos desechables. En los últimos meses, ciudades, países e instituciones internacionales de todo el mundo han introducido decenas de otras medidas regulatorias.

La industria también está tomando medidas. Unilever se ha comprometido a que para 2025 todos sus envases de plástico sean reutilizables, reciclables o compostables. Durante el Foro Económico Mundial de 2018, la Fundación Ellen MacArthur anunció que otras 10 marcas líderes, empresas minoristas y compañías de envases habían asumido un compromiso similar; algunas también se han fijado ambiciosos objetivos de contenido reciclado.

Todo esto demuestra claramente que crece el impulso para encontrar una solución. Sin embargo, para llevar el sistema del plástico al siglo XXI, necesitamos que los actores clave del sistema hagan aún más. En particular, las empresas podrían tomar cuatro medidas para acelerar la transición hacia una economía circular del plástico, manteniéndolo como un material valioso dentro de la economía y fuera del océano.

Image: Fundación Ellen MacArthur

En primer lugar, aunque muchas empresas y gobiernos se centran en el reciclaje, este es solo una parte de la historia. Urge ir más allá. Tenemos la responsabilidad colectiva de cuestionar aspectos del sistema del plástico que parecen inevitables. Por ejemplo, ¿seguimos queriendo bolsas de compra desechables, sabiendo que se queman o acaban en vertederos tras unos minutos de uso? Invertir en formas innovadoras de hacer llegar productos a las personas sin generar residuos plásticos puede ayudar a resolver este problema y ofrecer una oportunidad global de 10.000 millones de dólares.

En segundo lugar, las empresas que ponen envases de plástico en el mercado deberían diseñarlos teniendo en cuenta qué sucede con ellos después de su uso. Deberían seguir el ejemplo de las marcas que ya se han comprometido a utilizar envases de plástico 100 % reutilizables, reciclables o compostables.

Image: Fundación Ellen MacArthur

En tercer lugar, las empresas deben definir en colaboración un «Protocolo Mundial sobre los Plásticos» que establezca criterios y definiciones comunes. El sistema actual es demasiado permisivo y ambiguo. Términos como «bioplástico» o «reciclable» pueden generar confusión y, en el peor de los casos, servir de refugio para el lavado de imagen ecológico. El protocolo también podría ayudar a la industria a armonizar sus decisiones sobre materiales y garantizar que la lista final incluya únicamente materiales compatibles que puedan reciclarse, reutilizarse o biodegradarse de forma segura.

Por último, el diálogo constructivo entre la industria y los responsables de formular políticas es un requisito previo para avanzar. Estos responsables son actores esenciales a la hora de proporcionar la infraestructura y crear el marco regulatorio propicio para desarrollar una economía circular. En el pasado, con demasiada frecuencia, la industria y los gobiernos han perseguido agendas distintas y, a veces, contrapuestas. Los líderes empresariales deben colaborar de forma positiva con los gobiernos en las políticas necesarias para cambiar el sistema, por ejemplo, mediante la implementación de sistemas eficaces de responsabilidad ampliada del productor.

Dada la magnitud del problema del plástico, nuestros modelos de producción y consumo merecen un vuelco. Debemos unir fuerzas para provocarlo. Cuando lo hagamos, saldrán a la luz beneficios económicos y ambientales que actualmente estamos pasando por alto.

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