El liderazgo y la gestión no son lo mismo, sostiene un experto.
La investigación identifica cuatro conjuntos principales de habilidades que hay que desarrollar para ser un líder exitoso: emprendedoras, técnicas, interpersonales y conceptuales.
Incluso una persona de 20 años en su primer empleo mal remunerado debería pensar en esforzarse por adquirir habilidades de liderazgo, afirma.
Pero quienes buscan ejercer la autoridad únicamente para su propia satisfacción suelen fracasar.
Por lo general, se entiende el liderazgo como la capacidad de motivar a otras personas para que alcancen objetivos fijados. Para algunos, esto significa ser heroico y excepcional. El mundo se detuvo cuando murió Nelson Mandela. Sus logros por sí solos —el luchador por la libertad que se convirtió en preso político, el primer presidente negro de Sudáfrica, ganador del Premio Nobel de la Paz— bastarían para considerarlo un gran líder.
Para otros, el liderazgo es sinónimo de gestión. Pero, aunque estas palabras suelen usarse indistintamente, no significan exactamente lo mismo. Es posible que hayas tenido experiencia directa con un gerente a quien no necesariamente elegirías seguir, pero a quien debes obedecer simplemente porque ocupa un puesto de autoridad y no quieres perder tu empleo.
Mi investigación demuestra que lo que distingue a un líder de un gerente es una forma extraordinaria de influencia. Y, lejos de ser un ámbito exclusivo de los negocios y la política, todo colectivo —sin importar la profesión o la actividad— necesita a alguien al frente.
Conjuntos de habilidades esenciales para el liderazgo
En cada etapa y ámbito de la vida, las personas necesitan a alguien que defienda sus valores y luche por sus necesidades. Esto significa que incluso una persona de 20 años en su primer empleo mal remunerado debería pensar en esforzarse por adquirir habilidades de liderazgo; la investigación identifica cuatro conjuntos principales de habilidades que hay que desarrollar.
Las habilidades emprendedoras consisten en identificar oportunidades donde otras personas ven problemas o confusión, y saber cómo aprovecharlas de la mejor manera. Lo fundamental es no tener miedo de asumir riesgos. En 2018, Greta Thunberg se arriesgó a perjudicar sus resultados escolares cuando, a los 15 años, inició por su cuenta una huelga escolar por el clima. La nominada al Premio Nobel de la Paz de 2019 posteriormente impulsó un movimiento mundial de jóvenes activistas.
Habilidades técnicas, por su parte, son las competencias y capacidades analíticas necesarias para sobresalir en tu campo. El dominio literario e intelectual que ha alcanzado la autora nigeriana y pensadora feminista Chimamanda Ngozi Adichie quedó patente en 2021, cuando fue reconocida como una de las 100 mujeres del año de la BBC.
Las habilidades interpersonales son el tercer conjunto: la capacidad de entenderse y trabajar con otras personas. Ser una persona comunicadora competente y compasiva permite tomar mejores decisiones y formar equipos más eficaces. La profunda empatía de Mahatma Gandhi, junto con su disposición a vivir como las personas a las que quería ayudar, lo convirtió en un excelente modelo a seguir.
Por último, las habilidades conceptuales permiten procesar y analizar situaciones complejas y generar ideas nuevas. Esto permite planificar estratégicamente y resolver problemas con creatividad. Martin Luther King inspiró a millones de personas con su visión inquebrantable: una imagen clara del futuro de una nación que supo comunicar eficazmente a sus conciudadanos.
Estas habilidades de liderazgo son transferibles. Aunque cambies de rumbo en tu carrera, te las llevas contigo. Antes de presentarse a la presidencia y ocupar el cargo de secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, Ben Carson fue un cirujano pionero, el jefe de neurocirugía pediátrica más joven de Estados Unidos. Desde entonces, ha fundado un destacado centro de estudios dedicado a las políticas públicas.
Carson alcanzó estos hitos profesionales pese a provenir de un entorno desfavorecido. Su historia muestra que ser líder implica fijarse objetivos propios (visualización), trabajar para alcanzarlos (determinación y toma de decisiones) y aprovechar las oportunidades (gestión de riesgos).
Héroes y mentores
Una de las mejores maneras de cultivar las habilidades de liderazgo es aprender de los éxitos —y fracasos— de las personas que admiras. Oprah Winfrey menciona a la autora Maya Angelou, a quien conoció al principio de su carrera, en la década de 1970, como su mentora más importante.
Parte de recibir mentoría consiste en aprender a desarrollar habilidades que ya tienes. Como dijo Winfrey sobre Angelou: «“Cuando aprendes, enseña. Cuando recibes, da” es una de las mejores lecciones que aprendí de ella».
Invertir en el crecimiento personal es igual de importante. Lee libros, sigue formándote: haz un esfuerzo consciente por diversificar tus fuentes, ponerte a prueba y continuar aprendiendo. Toma nota de tus fortalezas y debilidades y adapta tu aprendizaje en consecuencia; prepara planes para abordar esas carencias. Mantén la curiosidad y la humildad, y lleva un seguimiento metódico de tus avances. Recuerda: nadie se convierte en líder de la noche a la mañana ni llega jamás a la perfección. La política está llena de personas en puestos de liderazgo que pierden el rumbo.
La autorreflexión es fundamental. Pregúntate por qué quieres ser líder. Quienes buscan ejercer la autoridad únicamente para su propia satisfacción suelen fracasar. La mejor manera de entender el liderazgo es como servir a quienes te propones liderar.
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